SEGURIDAD

Iglesia atribuye crisis carcelaria a la corrupción y la Policía pide medios


La Policía informó de que los muertos son siete, no ocho, como se dijo en rueda de prensa. Todos los fallecidos fueron identificados. El coronel Ronald Mercado es el nuevo gobernador

Mujeres de los reos reclamaron y algunas se ‘crucificaron’ en protesta por el veto a las visitas
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16/03/2018

La cifra de personas muertas por la intervención policial, la madrugada del miércoles en la cárcel de Palmasola, se mantiene en siete y no en ocho, como lo informó erróneamente en conferencia de prensa al mediodía de ayer el viceministro de Régimen Interior, José Luis Quiroga.
La aclaración la hizo anoche el comandante de la Policía cruceña, Alfonso Siles, quien admitió que se trató de un error. Todos los fallecidos eran internos del penal. Cinco perecieron dentro del recinto y dos murieron en los hospitales público Francés y El Bajío, a donde fueron llevados cuando aún tenían signos vitales.

La nómina oficial dada a conocer anoche por Siles es la siguiente: Jimmy Alcoba Ávalos (asesinato y robo agravado); Rony Mauricio Álvarez Arauz (tenencia y portación ilícita de armas); Armando Aguirre Ortiz (violación agravada); Roberto Abel Melgar Medina (robo agravado, tentativa de homicidio y otros); Carlos Vicente de Giacomo Callaú (robo agravado); el brasileño Maxwel Gonzales Taparas (robo agravado, asociación delictuosa y abigeato), y el paraguayo Jorge Pana (tráfico de droga).

Ayer, los familiares procedieron a retirar los cuerpos de sus seres queridos conforme iban identificándolos.
En la refriega se registraron 26 heridos: siete policías (tres lesionados con armas de fuego) y 19 reos, de los cuales al menos 12 continuaban recibiendo atención ayer en centros hospitalarios de la capital cruceña. Quiroga dijo que entre los lesionados hay cuatro extranjeros: un brasileño, un ecuatoriano, un paraguayo y un colombiano. Los de mayor cuidado son un interno no identificado que lucha por su vida en el hospital San Juan de Dios por las lesiones causadas por proyectil de arma de fuego en la cabeza, y el mayor José Julio Baldivieso, que se recupera en el hospital Obrero de una herida de bala en el abdomen.

Un problema irresuelto
La Iglesia católica, por intermedio de la Secretaría General de la Conferencia Episcopal Boliviana, divulgó un pronunciamiento bajo el título de Luto y dolor en Palmasola, en el que expresa su “consternación y dolor” por los hechos violentos ocurridos en Palmasola, que terminaron con la vida de siete personas y con varios heridos. 

La nunciatura se solidarizó con las familias de las víctimas y recordó las palabras del papa Francisco en su visita a este recinto penitenciario en julio de 2015, que nos invitó a “dejar una lógica de buenos y malos para pasar a una lógica centrada en ayudar a la persona” e insistió claramente en que “reclusión no es lo mismo que exclusión… porque la reclusión forma parte de un proceso de reinserción en la sociedad”.

En rueda de prensa, el monseñor Sergio Gualberti, arzobispo de Santa Cruz, señaló que no era necesario hacer el operativo de esa manera. “El problema en Palmasola es estructural y no se soluciona con una intervención policial.  Tenemos miedo de que con esta situación se empeore la violencia y la tensión al interior del penal. Eso será más difícil de controlar. El tema no es mover de un lado a otro a los internos. El problema se lo está trasladando de un lugar a otro. Hay que ir a las causas”, indicó.

“Es cierto que hay privilegios en el penal, pero quién los ha permitido y en base a qué. Ustedes saben bien que nada se mueve en la cárcel si no hay dinero por detrás. Seamos claros. A raíz de eso vienen los problemas. Ayer estuvieron visitándonos cuatro mujeres que fueron sacadas del penal, ellas vivían con sus hijos y esposos dentro de la cárcel y las han golpeado. ¿Quién es el responsable de la seguridad? Teóricamente la Policía garantizaba la seguridad externa, pero adentro no, esta era una praxis de muchos años. Los mismos privados de libertad se organizaban, pero todo esto tenía un costo”, añadió el prelado.

No más control de los reos



El comandante de la Policía local, Alfonso Siles, manifestó que  la fuerza del orden “empleó la fuerza de manera progresiva tal como lo establecen los protocolos internacionales” como lo mandan las leyes en atención a que la cárcel estaba convulsionada después del violento motín de los internos el 5 de marzo.

Siles admitió fallas en el control de la cárcel, pero recalcó que de ahora en adelante las cosas serán diferentes allí, puesto que la Policía sentará soberanía ejerciendo control interno y externo del recinto por primera vez en muchos años.

Para tal efecto, Siles planteó una serie de peticiones a las autoridades estatales: “Necesitamos un sistema de monitorización electrónica para controlar a los presos; cámaras en cada régimen; un dispositivo de control biométrico de los internos, pues hasta ahora los policías toman lista a mano a más de 6.000 reos; pedimos la construcción de un pabellón nuevo de máxima seguridad; la refacción de las garitas; reconstrucción de las oficinas de regencia, desde la que mandaba Víctor Hugo Escóbar Orellana, alias ‘Oti’; el incremento de policías para la seguridad, la capacitación del personal en régimen penitenciario, entre otras cosas”, puntualizó.

El viceministro Quiroga, en respuesta a las críticas de la Iglesia católica, señaló que los reclusos abatidos y los reducidos no conformaban cualquier grupo sino que manejaban toda una organización criminal, con tentáculos en la ciudad oriental.

“Los que han fallecido y los heridos eran asesinos, violadores y atracadores que se unieron para dominar en la cárcel; hallaron un modus vivendi y ese poder les servía, además, para tener el control en las calles. Lamentamos las muertes, son seres humanos, pero no podíamos permitir que esta violencia se profundice en las calles de Santa Cruz”, expresó Quiroga.

Solo preventivos en PC-4

Jorge López, director general de Régimen Penitenciario, manifestó que hay planes para albergar solo a detenidos preventivos en régimen abierto o PC-4. “Estamos trabajando en que el PC-4 sea dispuesto como un sector para detenidos preventivos; el PC-3A (Chonchocorito) para sentenciados por delitos graves y el PC3-B (Chonchocorito) para los reos con sentencias leves”. 

Se calcula que entre el 70% y 80% de los internos de Palmasola son detenidos preventivos. 

“Ya contratamos una empresa para un proyecto de pre inversión para la construcción de una nueva cárcel; hace un mes se hizo un taller de necesidades; ese proyecto nos arrojará lo que va a costar la ampliación de la cárcel y luego habrá que buscar financiamiento”, expresó López.

Nuevo gobernador

Ayer se vivió un día raro en la cárcel después de la intervención; muchos internos estaban desanimados por la pérdida de sus cosas decomisadas por la Policía y otros se sentían huérfanos de seguridad interna, pues los grupos de disciplinas conformados por los mismo reos fueron desarticulados con la captura de 50 cabecillas, dijo un interno a EL DEBER vía telefónica.
Desde ayer, Palmasola cuenta con nuevo gobernador; se trata del coronel Ronald Mercado en reemplazo de su camarada Jorge Campos.



 




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