SOCIEDAD

Foro propone incidir en el hogar y en la educación


Ante la propuesta de castrar o dar cadena perpetua a los violadores, tres autoridades y un representante de la iglesia, coincidieron en que la forma de reducir los abusos es con prevención. La cita dio inicio a un ciclo de foros en EL DEBER


14/06/2017

Durante los cinco primeros meses de este año, 184 familias de Santa Cruz se han visto obligadas a confrontar hechos de violación en contra de los más pequeños de sus hogares. Con el propósito de identificar las causas de esta problemática, EL DEBER, a través de su plataforma multimedia, organizó un foro con representantes de tres instituciones: por la Policía, el director de la Felcv, Raúl Angulo; por la Alcaldía, la secretaria de Desarrollo Social, Rossy Valencia; por la Gobernación, el secretario de Seguridad Ciudadana, Enrique Bruno; y por la iglesia Católica, el padre José Cervantes.

Luego de más de 90 minutos de diálogo transmitidos por la página web del diario y desde la cabina de EL DEBER Radio, los invitados resumieron sus conclusiones en al menos tres temas: cuestionar los proyectos que pretenden reducir la violación con cadena perpetua o castración química, ya que ambas situaciones alimentan más la violencia en la población; trabajar en sistemas educativos integrales que sobrepasen a un spot o una campaña en algún colegio; y enfatizar en el rol de los padres en la disciplina y la educación de sus hijos. 

¿Para qué sirven las redes? 
Cuentas en Facebook, Twitter, Snapchat, u otras redes sociales, pueden ser grandes herramientas, pero también son vitrinas donde el peligro acecha. Angulo dijo que aunque tengan contraseñas, las personas dedicadas a la trata y tráfico de personas las vulneran para delinquir.

Valencia recordó que hay páginas donde se ofertan cursos de modelaje o viajes a Brasil o Argentina y las jóvenes acceden y cuando llegan a su destino les roban sus documentos y así quedan esclavizadas. Estos malhechores, según Valencia, se mimetizan en otras personas para delinquir. “Si no hay comunicación, afecto y valores en la familia ¿dónde se escudará el joven,  en las redes?”, se preguntó la autoridad municipal.

Bruno, por su parte, cuestionó que los padres permitan que los niños ingresen a estos espacios sin control parental, por lo que muchos tienen fácil acceso a la pornografía. “Hay que cuidar lo que estamos sembrando”, recomendó el representante de la Gobernación. 

Cervantes habló de redes que enredan. De una sociedad frívola que banaliza las relaciones y responde con un pensamiento acrítico. “Las redes multiplican lo que hay en el corazón de una familia”, precisó.

Una sociedad violenta 

EL DEBER lanzó en Twitter la pregunta: ¿Qué medidas pueden evitar más violaciones contra menores? La reacción a la consulta del foro, que fue seguido por más de 50.000 personas a través de Facebook Live, fue pedir la castración química en un 37%, la prevención fue sugerida por el 28% de la gente, la cadena perpetua por un 25%, y un 10% de las personas apoyó evitar el consumo de alcohol. 

Estos datos dinamizaron el debate. Cervantes fue el primero. Dijo que las cifras eran un reflejo de una mentalidad social que legitima la violencia. Habló de una cultura ‘cainítica’ (haciendo referencia al hermano de Abel, Caín) versus la del buen samaritano. 

Bruno acotó que además de las cuatro opciones del sondeo, se debe cuestionar a la Justicia. Recordó que hay gente violenta que tarda más en salir que en ingresar a la cárcel y delinquen de peor manera. “Faltan forenses. Faltan profesionales que también trabajen en las sanciones”, precisó.

Valencia también apuntó a las normas y al consumo de alcohol. Dijo que hay códigos, en Régimen Penitenciario y la Policía, que son permisivos. Cuestionó también el ‘nomeimportismo’ de las empresas pujantes que les basta hacer un spot o regalar algo para cumplir su Responsabilidad Social Empresarial (RSE).

Angulo identificó al alcohol como un detonante para la violencia, acompañado de una disgregación familiar. Explicó que muchos padres en vez de darles atención a sus hijos le regalan un celular o una tableta, que más bien despierta el morbo en el infante. Cuestionó que en los centros penitenciarios no se trabaje en la reinserción social efectiva y que si bien puede ser difícil erradicar la violencia, al menos se podría prevenir más delitos.

Valencia pidió a los padres cumplir sus roles en el hogar. Pero también que los profesores no expulsen al rebelde de la clase, puesto que “detrás de una mala conducta hay un problema social que se debe subsanar”. 

Cervantes aseveró que si las instituciones estuvieran apuntando bien los casos serían menores. “Hay que incidir en las raíces profundas”, concluyó. 



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