SANTA CRUZ

Expertos alertan que el zoo atesora varios árboles únicos


Un motoyoé fácilmente pasa los 200 años, además hay un pororó, un cupesí, un gallito rojo y un jorori que son centenarios. Hoy de nuevo habrá vigilia

El biólogo Alejandro Angulo explica cómo este bicentenario motoyoé da vida a una decena de especies

12/06/2016

Con una cadena humana de los activistas de la Plataforma por el Medio Ambiente y la Vida comenzó el recorrido didáctico para conocer la riqueza arbórea que tiene el zoológico, en especial dentro de la hectárea que la Alcaldía se comprometió entregar en diciembre del año pasado a la familia Pardo Luján, que ganó un juicio de más de 20 años donde pretende construir un hotel de lujo.

Aunque el sábado la secretaria de Medio Ambiente, Michele Lawrence, dio la palabra oficial del municipio desmintiendo a los abogados de la familia Pardo Luján, anticipando que están adelantadas las negociaciones para entregar otro terreno o bien pagar el precio justo por la hectárea pretendida, los medioambientalistas no dejarán de presionar. Por ello, nuevamente han convocado para esta noche, a las 19:00, una vigilia en la puerta del zoo donde se encadenarán.
“Mañana se vence el plazo de entrega de parte del zoo, queremos decir a los vecinos que dicha área contiene más de 200 árboles, entre ellos un gallito rojo y un jorori centenarios que debemos preservar porque son parte del último pulmón verde que queda en la ciudad”, dijo la activista María del Carmen Cadierno.

Como una forma de protesta ayer dos decenas de personas se encadenaron y a viva voz pidieron a la Alcaldía no cercenar el paseo.

Riqueza en flora
El biólogo Alejandro Angulo y el ingeniero forestal Juan Carlos Montero encabezaron el recorrido por el zoo, donde se conoció que al menos unos 10 árboles tienen más de 100 años, sobresaliendo el motoyoé situado en el sector norte, el cual alberga a una decena de plantas parásitas.

Le sigue en importancia un cupesí, a escasos 10 metros, al que le calculan un siglo, al igual que un pororó, especie nativa que muy poco se ve en la ciudad que ha perdido sus bosques por la urbanización.
En el área que puede ser entregada se hallan un jorori y un inmenso gallito rojo; a ellos se suman plantas de paquió, guapomó, tusequi, carne de vaca, jebió y el raro acipapote, aparte de las palmeras sumuqué y carandaí



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