SANTA CRUZ

En los valles, el agua escasea en manantiales y atajados


Los productores están preocupados porque no se prevén precipitaciones. El municipio del Trigal se declaró zona de desastre. Otros harán lo mismo

Don Paulino Alvis, de Muyurina, vigila sus reses que sacian su sed en un atajado comunal ubicado a siete kilómetros de su propiedad

18/08/2017

Don Paulino Alvis vive en Muyurina, localidad ubicada entre Vallegrande y Trigal, y todos los días debe recorrer siete kilómetros llevando a su puñado de reses hasta un atajado comunal para que sus animales puedan saciar su sed y no morir en esta época de sequía. El hombre no oculta su preocupación, pues debido a que por allí no llueve desde febrero el atajado se está secando y no hay otro en la zona. “15 días más y se va a secar”, dice.

 La sequía está golpeando con fuerza a los pobladores de los valles cruceños. Los productores temen perder sus animales y sus productos, por ello han pedido ayuda a sus gobiernos municipales y a la Gobernación. Ayer, dos camiones cisternas enviados por el Centro de Operaciones de Emergencia de la Gobernación sacaban agua de pequeños atajados del Trigal para el ganado de las comunidades más afectadas. 

El 7 de junio, Trigal se declaró zona de desastre por la sequía. Según la alcaldesa, María Isabel Mercado, son 640 las familias afectadas, 5.815 las cabezas de ganado en riesgo de morir, 1.933 hectáreas de maíz afectadas, al igual que 52 hectáreas de papa, 44 de pimentón y 88 de otros productos.

En la ciudad de Vallegrande el drama es similar. El caudal de agua de los manantiales ha bajado, lo que ha obligado a las autoridades a cortar el servicio de agua potable por cañería desde las 22:00 hasta las 5:00.

“Estamos obligados a buscar recursos y evitar el fantasma de la migración que asoló nuestra provincia en las décadas de los 50 y 60”, dijo el asambleísta Alcides Vargas. 

Raúl Castillo, gerente de la Cooperativa de Aguas Montes Claros Ltda., dijo que los 54.432 cubos de agua al mes que se producen en los manantiales de Palmarito y Huerta Mayo son insuficientes para cubrir la demanda. Esta cooperativa tiene registradas 4.096 conexiones domiciliarias. “Si los usuarios utilizaran el agua solo para el consumo humano no habría problema, pero también lo utilizan para el consumo de sus animales y para riego”, dijo el gerente.

Para solucionar el problema se plantea comprar cuatro bombas de agua, a un costo de Bs 50.000 cada obra, para instalarlas en Huerta Mayo Abajo, a 300 metros debajo del nivel de las tomas. 

La crisis del agua no solo golpea a Vallegrande, sino a los 11 municipios de los valles cruceños. Trigal ya lanzó la declaratoria de desastre, Vallegrande y Pucará terminaron sus documentos que pasarán a la Gobernación, pero los otros municipios están retrasados. 



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