SANTA CRUZ

El sicario buscó, al menos dos veces, el momento para asesinar a Herrera


El flujo de llamadas y cámaras públicas y privadas al que accedió la Policía y Fiscalía señalan que el matón se acercó al jurista simulando ser un empresario colombiano para que lo defienda por una deuda de considerable cantidad de dinero. 

El sospechoso del asesinato del abogado Herrera aún no fue hallado
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29/01/2018

Antes del viernes 22 de diciembre de 2017 el abogado Julio César Herrera Bassta recibió la llamada telefónica de un hombre. El sujeto le manifestó que era un empresario colombiano y que tenía buenas referencias del jurista para que lo defienda para hacerle pagar una deuda por una cantidad importante de dinero. Supuestamente, este fue el inicio de una simulación como cliente para tener un acercamiento al abogado para luego ejecutarlo.


Las nuevas revelaciones se desprenden de las investigaciones que lleva adelante la Fuerza Especial de Lucha Contra el Crimen de Santa Cruz (Felcc) en coordinación con la Fiscalía y fruto de información ya recopilada del flujo de llamadas del teléfono de la víctima y de las imágenes captadas por las cámaras públicas y privadas que ya están en manos de los investigadores y son objeto de pericias.


Las pesquisas policiales señalan que el supuesto cliente tuvo un primer encuentro rápido en las oficinas con el abogado Herrera, que le prometió que le llevaría documentos para analizar un supuesto caso y asumir la defensa. Este encuentro rápido fue también presenciado por el asistente de Herrera.

 

22 diciembre, el primer intento
La información del flujo de llamadas y de las imágenes de las cámaras revelan que el viernes 22 de diciembre el supuesto empresario colombiano acudió al edificio de la plaza Libertad, en la calle del mismo nombre, porque ese día había acordado entregar los documentos al abogado para que los estudie y asuma la defensa por una deuda.


Sin embargo, ese día no llegó a ingresar a las oficinas de Herrera. Testimonios presenciales y de otras personas señalan que el hombre fue visto sentado en las gradas hablando por teléfono celular, siempre llevando una mochila en la espalda y de gorra. El abogado lo esperaba en su oficina; sin embargo, el sujeto nunca asistió, aunque realizó otras llamadas por teléfono para indicar que estaba a punto de hacerlo.


Para la Felcc, ese día, el sicario tenía la misión de ejecutar al jurista, pero no lo logró debido a que Herrera estaba junto a su asistente y otras personas en los alrededores del bufete.


El martes 16 de enero, el mismo hombre con las mismas características físicas, también de gorra y con una mochila de color negro, es observado en el edificio. Se había comprometido por teléfono a asistir ese día para entregar los documentos al abogado. 


Sin embargo, a la hora indicada es visto por las gradas hablando por celular. Incluso desde la puerta de su bufete el abogado Herrera lo visibiliza y le hace señas de que era hora  del encuentro, pero el individuo no mira de frente y continúa hablando por teléfono.

 

Una llamada antes de matarlo
El miércoles 24 de enero fue el fatídico día. El extracto de llamadas telefónicas revela que,  antes de ser ejecutado, Herrera recibe un llamado del sicario. 


Según las pesquisas policiales, el hombre entra a la oficina a las 16:42 y sale a las 16:45. En esos tres minutos asesinó a Herrera con golpes con un martillo en la cabeza y 15 puñaladas. 


Antes de las 16:42 el flujo  de las llamadas analizado por los peritos de la Felcc y de la comisión de fiscales, integrada por José Parra, Yolanda Aguilera y Margoth Vargas, registra que el extinto abogado recibió una llamada del sicario. La llamada se realizó desde un punto de la zona del edificio. 


Para los agentes, el sicario tenía vigilado al profesional a través de un seguimiento para no fallar la tercera vez. Entonces pudo ver el ingreso del jurista a su oficina y con la llamada confirmó que había llegado solo.

 

La mochila y el celular
Para los peritos de la Felcc, las imágenes de las cámaras públicas y privadas juegan un rol fundamental para conducir al esclarecimiento del luctuoso hecho. Ese día el matón estaba vestido con una polera de color rojo y cargaba una mochila negra. 


En esta investigación tanto los fiscales como los agentes coinciden en que, por fortuna, se logró recuperar el teléfono celular y la mochila, que forman parte de los elementos de prueba que pueden conducir a aclarar el asesinato. Estos objetos habían sido arrojados por el sicario, que salió del bufete con una frialdad tenebrosa para deshacerse de las evidencias y burlar a los organismos del orden.


Una joven y su perrito
El cuerpo sin vida del abogado Julio César Herrera es encontrado pasadas las 18:30 por un familiar, que era su asistente. Antes del hallazgo del cuerpo sin vida  de la víctima, por la zona del tercer anillo de la avenida Mutualista una joven  caminaba con su perrito para comprar a la venta.

Su mascota detectó algo en medio de la maleza. La joven miró y vio que se trataba, al parecer, de la carcasa de un celular, pero siguió. A su regreso, el can otra vez olfateó el objeto y ella lo levantó.  Era un celular, que llevó  a su casa, a pocas cuadras.

 

Una llamada al celular de Herrera
El testimonio de la joven a la Policía y la Fiscalía señala que trató de llamar del teléfono iPhone, pero no logró porque era con clave. Diez minutos más tarde ingresa una llamada al celular. Se trataba de un amigo del abogado Herrera, que se sorprendió que le contestara una mujer.

Ella le dijo que lo había encontrado cerca de su casa y que podían pasar a recogerlo, dándole su nombre y su dirección. El amigo se comunica con la esposa de Herrera y le cuenta que el celular de su marido estaba en poder de una joven y que pasara a recogerlo. 


La mujer acudió y recibió el celular de manos de la  joven y le agradeció por haberlo encontrado. Minutos después la esposa se entera por las redes sociales de la muerte de su marido.  

   
Polera, martillo y dos gorras
La Policía recibió el celular y realizó un rastrillaje. Una movilización permite detectar imágenes de cámaras. Se registra que el sicario con gorra y polera roja y con mochila negra arroja el celular y sale a pie a la avenida Mutualista. Sin embargo, en otro rastrillaje se logra identificar en las imágenes al mismo sujeto botando la mochila a pocas cuadras de donde fue encontrado el teléfono. 


Las pesquisas revelan que el sicario se deshizo primero de la mochila arrojándola en el interior de una casa, al lado de un lote baldío. La mochila fue encontrada por el dueño de casa, que la abrió, vio su contenido y sintió miedo. Trató en dos oportunidades de botarla al basurero, pero no lo hizo hasta que la Policía llegó al lugar el viernes por la mañana  y la entregó. “Yo presentía algo malo y no me había enterado del crimen porque miro poco la prensa”, dijo el hombre a los agentes.
 

Datos

1. Las pruebas principales
La recuperación del teléfono celular y de la mochila es considerada fundamental por la Policía. 


2 El autor material
Según registros de imágenes y llamadas, hay buenos indicios sobre el autor material del asesinato.  


3. Los sistemas
Para la Policía, el avance de las investigaciones se debe a un factor determinante de los servicios de los sistemas informáticos.  



 




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