SANTA CRUZ

El peor apocalipsis del incendio lo viven los animales silvestres


Crónica del drama de carnívoros y herbívoros en la Chiquitania. Ayer se acondicionó un centro de refugio y recuperación de animales silvestres en Aguas Calientes


A los que se logró rescatar necesitaban ser hidratados. Otros que fueron examinados y encontrados en buen estado se los devolvió a su hábitat. Foto Karina Segovia
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25/08/2019

La siguiente escena le permitirá saber lo que ha ocurrido al frente de la casa blanca de Pablo Chávez, en las entrañas de Taperas, desde donde el conoció el horror: vio animales convertidos en espectros, envueltos en una llama enorme, corriendo de tumbo en tumbo, emitiendo un sonido que no parecía de este mundo. Vio hurinas y chanchos troperos, tatús y algo horizontal sin pies que dedujo era una víbora. Los bichos corrían y Pablo quiso desentenderse de ellos porque su esposa y sus dos hijos estaban en una habitación con ventanas y puertas envueltas con sábanas mojadas para que el fuego no entrara. Pero el llanto de los animales en llamas penetraba por las rendijas y él les decía a sus seres queridos que cubran sus oídos hasta que todo haya pasado. Y no pasó.

En la madrugada, Pablo vio otra escena de terror. Los animales que lograron sobrevivir llegaron con un último aliento hasta las rieles del tren y ahí perecieron. El pueblo trató de ayudarlos, pero se murieron. Pablo no pudo ayudar a que los animales vivan, pero ayudó a otros, a morir. Disparó contra vacas y caballos suyos y de unos amigos para que dejen de sufrir. Padecían de quemaduras profundas en todo su cuerpo y era muy doloroso verlos agonizar.

La casa de Pablo Chávez está a dos kilómetros de Taperas y el incendio se aplacó cuando estaba a diez metros de su puerta. No pudo salvar a ningún animal silvestre, pero sí a sus ocho perros y a sus tres gatos, a sus patos y sus gallinas, los que encerró en la misma habitación donde se refugió con su familia.



Peniel es un rancho chico que ha sufrido el segundo incendio de grandes proporciones en sus 20 años de vida. Airton Barandiarán vive ahí con su familia y dejó de odiar a los chanchos troperos que hace varias noches arrasaron con su plantación de yuca que le costó sudor y dinero. Los dejó de odiar porque en un incendio hombres y animales mastican la misma tragedia. Dejó de odiarlos porque el incendio les quito su casa y salieron en estampida cuando las llamas les comían sus pasos.

Airton perdió varios patos y los tres que sobrevivieron se encuentran con quemaduras que él está curando.

Las gallinas que tenía en el corral se salvaron porque él les abrió la puerta. Las gallinas son muy vivísimas. Salieron tras que les abrí la puerta. Yo no pensé que los patos sean burritos. Ellos no se movían. Airton cuenta este pasaje del incendio y lanza una sonrisa que tenía archivada desde que el fuego se metió en su vida. Desde que hace un mes sabía que el fuego avanzaba en algún punto de la Chiquitania hasta que llegó a Peniel y le quemó sus plantas frutales, le mató a varios patos y dejó mal heridos a otros tres que ahora él cuida con el esmero de padre.

Refugio de animales

Ayer en la tarde se inauguró el Refugio y recuperación de animales silvestres de Aguas Calientes, dependiente de los gobiernos central, municipal y departamental. Fue instalado en el hotel Biotermal que es de propiedad de Claudia Mostajo. La primera paciente del refugio fue una tortuga que socorrieron de las llamas los comunitarios de Paquío. El animalito fue examinado por veterinarios y biólogos, quienes confirmaron que se encuentra en buen estado y que solo necesita ser hidratada.



Samuel Sangüesa, director del Centro de custodia de la Gobernación, dijo que varias brigadas ingresaron a siete comunidades y no encontraron ningún animal silvestre que haya estado herido. Por testimonios de comunitarios, estima que los bichos que han sobrevivido a las llamas se internaron en la espesura del bosque que no ha sido afectado.

Uno de los espacios habilitados del refugio cuenta con aire acondicionado. Se trata de una sala para examinar y recuperar a los animales que vayan llegando. En otro espacio se encuentran las jaulas y los instrumentos adecuado para agarrar sin lastimarlos.

Sangüesa esperaba que ayer también llegue un venado que tenía una pata lastimada y una serpiente, pero al final de la tarde desistieron de traerlos porque se dieron cuenta, después de examinarlos, que estaban estables y los devolvieron a su hábitat.

Cynthia Silva Maturana, viceministra de Medio Ambiente, también estuvo en el refugio interinstitucional y adelantó que no se descarta colocar alimentos en el bosque para que coman los animales, puesto que muchos, tanto los carnívoros como los herbívoros, se han quedado sin comida.

“Además de instalar este refugio, es importante la tarea posterior que hay que hacer, puesto que es probable que pasen muchos días sin comer”.





 




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