Aguacero

El caudal se desvía y pone en peligro a Lagunillas


Advierten que el problema es estructural, y sin la construcción de unos cuatro kilómetros de defensivos, con una riada el pueblo está en riesgo


El lodazal ingresó en las viviendas y ahora los pobladores intentan quitarlo. Otras casas quedaron aisladas

02/12/2016

El domingo, el cauce de la quebrada de Mocomocal solo era ‘un vecino’ del hogar de Rosa Monasterio, del barrio Oriental, en Lagunillas. Hoy día su casa es una isla en medio del lodazal que dejó la riada, después de que el agua entró al vecindario con la fuerza de las lluvias y cambió el curso del caudal. La misma suerte han corrido 40 familias damnificadas por la inundación. Ahora, cuando el sol despunta y el agua ya bajó, la quebrada, literalmente, atraviesa el barrio Oriental y amenaza con llegar al centro municipal, situado a 275 kilómetros al sur de Santa Cruz de la Sierra. Así se puede comprobar al caminar alrededor de las casitas que muestran el paso de la mazamorra, que, se ve, subió hasta más arriba de las rodillas.

"El barro llegó hasta nuestras camas, es pesado y cuesta mucho sacarlo", dice Monasterio. Ella reza para que no llueva mucho porque su terreno y el lecho de la quebrada están al mismo nivel. "El problema es estructural y sin la construcción de unos cuatro kilómetros de defensivos, como Lagunillas está en lo bajo, con una riada el pueblo corre peligro", advierte Juan Carlos Ibáñez, director de Gestión de Riesgos de la Gobernación de Santa Cruz, que encabeza una comisión de apoyo, luego de que las autoridades locales declararon la zona de desastre natural.

La ayuda llega
El alcalde Héctor Contreras sabe del riesgo y dice que, a largo plazo, se debe invertir en defensivos. Pero ahora no hay recursos y urge atender a los damnificados, garantizar el suministro de agua potable (que quedó inutilizado tras la riada) y tratar de reencauzar la quebrada. Así que lo que manda es lo urgente. Por eso, Contreras acordó con la Administradora Boliviana de Carreteras (ABC) y con las petroleras que trabajan en la zona buscar el modo de limpiar el lecho de la quebrada y reencauzarla, rehabilitar las hectáreas de cultivos dañados y alimentar a los afectados. Comisiones del Viceministerio de Defensa Civil y de la Dirección de Gestión de Riesgos de la Gobernación han llevado varios quintales de alimentos imperecederos y dos brigadas médicas