SEGURIDAD

El arte del kung fu gana adeptos y promueve buenos hábitos de vida


En Santa Cruz cumple 16 años de enseñanza. Existen cuatro escuelas de lucha oficiales. Los cruceños lo practican para defenderse contra la inseguridad, la violencia y el bullying. Su principio pone a la mente sobre el cuerpo 

Al imponerse como deporte oficial de la Armada Boliviana, se ha puesto en el centro de la atención

11/08/2017

Fieles al budismo, los monjes shaolin son vegetarianos desde hace cientos de años. Su dieta tradicional consiste en arroz (hervido o al vapor), verduras y frutas. Para los recién iniciados en el kung fu solo se les exige evitar los excesos y consumir poca carne y poca grasa. Este deporte es también considerado un arte que siembra el equilibrio interior y es favorable para la salud mental, relaja y enseña concentración y dominio.

Por todas sus características y bondades, a inicios de agosto el canciller Fernando Huanacuni (que también es maestro o shifu) instituyó esta disciplina como deporte oficial de la Armada Boliviana en un acto realizado en el Centro Tecnológico de Adiestramiento Militar Marítimo y Naval y el presidente Evo Morales lo celebró.

Y es que este deporte milenario alimenta hábitos de vida saludable que toda persona puede aspirar a tener.

Para el maestro de la Escuela Shaolin Tao Santa Cruz, Rober Ortiz, la determinación del canciller es acertada, puesto que beneficiará al ejército al propiciar el crecimiento espiritual y mejores hábitos de vida. 

Hay más estudiantes
La primera escuela de kung fu Wushu Shaolin Tao fue fundada el 9 de agosto de 2001 por el maestro argentino Omar Carrasco y desde entonces se han abierto otras tres: Escuela Femenina de Kung Fu Wushu Stella Maris, Escuela de Tai Chi Chuan Tao Chi y la Escuela de Kung Fu Wushu Draleón.   
Los cruceños se acercan a este arte marcial en busca de aprender un medio de defensa personal ante la inseguridad ciudadana, bullying (en el caso de sus hijos) e incluso algunas mujeres que sufren algún tipo de violencia. 

La práctica del combate les dio un objetivo de vida
 

De 20 chicos de un hogar, 18 lo practican. En un inicio fueron reticentes, pero al ver los resultados se animaron

En su quinto mes de entrenamiento, Pablo (16) ganó su primera medalla en un torneo nacional de kung fu realizado en julio en la ciudad de La Paz. Obtuvo la medalla de bronce y el reconocimiento carecería de relevancia, de no ser porque antes de comenzar esta práctica ancestral Pablo era considerado el más problemático del grupo de 20 jóvenes, de entre 12 y 17 años, que viven en el centro de acogida nocturna Techo Pinardi. 

El arte milenario del kung le devolvió la disciplina, el respeto y la motivación que su vida había perdido por los duros momentos que atravesó desde que abandonó su hogar. El muchacho es de pocas palabras, pero cuando habla lo hace para resaltar el respeto hacia el otro y hacia sí mismo, y reconoce las amenazas que acechan a los jóvenes en situación de calle. Su vida ahora es diferente, ya habla de estudiar y de los objetivos que se ha trazado en la vida.  

Se complementa con el hogar

La sicóloga del centro Pinardi, Gabriela Urquizu, destacó los resultados obtenidos con el kung fu, que fueron más que favorables y coinciden con los valores que se busca inculcar en este centro, que forma parte del Proyecto Don Bosco, a cargo del padre Octavio Sabadín.

“Nuestros valores son honestidad, amistad y empatía, que es lo que se refuerza con este deporte. No es agresivo. Consiste en mirar a los demás y mirarse a sí mismo”, dijo la experta.

Explicó que los jóvenes fueron reacios en un inicio a practicar esta disciplina física y mental, hasta que vieron los resultados de Pablo y los “inspiró”. Ahora, de los 20 chicos, solo dos no lo practican. 

“Es un gran logro. Los jóvenes provienen de hogares desintegrados, con algún familiar en la cárcel o consumo drogas. Algunos vienen por voluntad, otros obligados por un juez del menor”, explicó. 

Hábitos saludables

Cuando se comenzó con el entrenamiento, los chicos no lo tomaron en serio, se presentaban sucios y descuidados. Con el paso del tiempo, el maestro Ortiz se ganó su confianza. 

Transcurrieron los meses y en Techo Pinardi sugieron pedidos “raros” como gel, cepillos y pasta dental. En su dieta prevalecen las frutas, las proteínas (frejoles, lentejas) y las verduras. Para la sicóloga del hogar, ahora corre un viento de esperanza. 



 




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