SEGURIDAD

“Descubrí mi vocación ayudando a un no vidente a cruzar la calle”


Caminando en chinelas y de madrugada por los mercados halló al autor de un atropello con muerte. Ha sobresalido en varios casos por su honestidad

Lleva siete años de servicio en la Policía. Dice que lo que le da satisfacción es ayudar a la gente
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03/04/2018

“A mis 16 años, en la esquina de mi colegio, en Potosí, vi a un no vidente, lo tomé del brazo y lo ayudé a cruzar la calle. Él me agradeció y me bendijo. Me sentí bien y ese fue el momento en que decidí que lo que quería hacer en mi vida era ayudar a los demás”, relata Jorge Luis Maiza Campos (28), el policía que durante dos semanas caminó de madrugada, en chinelas, short y polera por los mercados, hasta atrapar al chofer de una camioneta que arrolló y mató a un taxista y se dio a la fuga.

La honestidad es un valor en común entre este policía y la víctima, que vieron sus vidas cruzadas cuando Efraín Aliaga (51) encontró la muerte al ser atropellado por ir a devolver una bolsa con dinero que una pasajera dejó en su auto. 

La voluntad de ayudar y su deseo de destacar haciendo bien su trabajo, como se lo enseñó y exigió (“a veces con guasca”) su madre, de profesión maestra, es lo que mueve a este policía, de 28 años de vida y siete de servicio, que ya se ha destacado en otros casos en las unidades donde trabajó. Atrapó pandilleros, atracadores, microtraficantes y ex policías extorsionadores, entre muchos de los hechos que resolvió. 

“Siempre quise ser policía por vocación de servicio. La forma en que me dediqué a ayudar a esta familia es mi manera de vivir mi profesión”, asevera Maiza. 

‘No’ a los sobornos

Aunque por azares de la vida nació en La Paz, Maiza es potosino al igual que toda su familia. Él y su hermano menor fueron criados solo por su madre, una profesora que siempre les exigió destacarse en los estudios. 

Y esas enseñanzas las aplica en su diario vivir, como cuando hace un par de años, mientras estaba patrullando, fue alertado de la presencia de policías que estaban extorsionando a extranjeros en la zona de la ruta a La Guardia. “Intercepté a dos personas vestidas de policías en un vehículo y me ofrecieron ‘arreglar’, tenían dinero en la guantera, pero cumplí con mi deber y los aprehendí”, recuerda. Resultaron ser dos exagentes dados de baja de la institución. 



También destaca la vez que realizó un trabajo de inteligencia para atrapar al sujeto que proveía  droga a los presos de la cárcel de Warnes. “Era conocido como ‘El Chivo’ y había estado preso tres meses antes. Lo hallamos con un ‘bananero’ donde ofrecía la droga en plena calle”, recuerda. 


Atención en los detalles

“El detalle de los aros diferentes entre las llantas traseras y delanteras de la camioneta que buscaba, fue la clave para identificarla”, señala el investigador, haciendo referencia al caso del frutero.

En 2016, cuando conducía su vehículo por El Bajío, un rodado que estaba implicado en un atraco se le cruzó; fue la pista que permitió atrapar a los asaltantes. 

Familiares participaron de los operativos para capturar al autor, quien fue enviado a Palmasola 

“Todas las madrugadas despierto y todavía siento que él va a llegar para llevarme al mercado”, dice Paulina Nina, viuda de Efraín Aliaga, el taxista que tras ser atropellado agonizó durante seis días en una clínica y al final pereció. Ayer, la jueza Livia Alarcón envió a Palmasola al autor del hecho, Sergio Caiguara Gómez. 

Doña Paulina recuerda que su compañero de vida por más de 30 años, la noche antes de su accidente, la llevó desde el mercado La Ramada, donde vende pollo frito, hasta su casa y salió a trabajar durante toda la noche. “Yo lo esperaba todos los días a las 5:00, él me llevaba a comprar pollo y me dejaba en mi puesto”, señaló. 

La madrugada del 15 de marzo, recibió una llamada del teléfono de su marido, pero al otro lado del teléfono estaba el teniente Maiza, que le contó lo sucedido. 

Sara Aliaga, hija del fallecido, señaló que ella y sus hermanos acompañaban al policía investigador de madrugada por los mercados, llegando a cada uno de los puestos de venta de frutas. “Yo lo acompañé cuatro veces, hasta que una madrugada dimos con un puesto de venta de frutas en la calle Charcas; pedimos al dueño de una casa que nos facilitara las imágenes de la cámara de seguridad y vimos que ahí llegaba la camioneta que buscábamos y que el puesto era de su madre”, contó. 

Otros detalles del hecho

Quería que su hija sea doctora
Efraín Aliaga trabajaba en un taxi ajeno y quería cumplir el sueño de su hija menor, de 12 años, que le dijo que deseaba estudiar Medicina. 

Teniente Maiza
Es casado y tiene una hija, fue becado por la Academia Nacional de Policía (Anapol) por sus destacadas notas para ir a estudiar Ciencias y Artes Militares en Venezuela, de donde se graduó en 2009 y junto a otros tres bolivianos estu-vo entre las 10 mejores notas de su curso.

Cuatro casos por mes
A la División Casos Especiales, de Tránsito, donde Maiza es técnico investigador, llegan los casos más complejos. Se reportan en promedio cuatro hechos por mes de atropellos a peatón con fuga, donde hay pocos indicios de los autores. 



 




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