SANTA CRUZ

Con una denuncia oportuna pudo rastrearse al plagiado


La camioneta de la víctima tenía sistema de alarma electrónica con el que la empresa proveedora podía ubicarla inmediatamente después del secuestro

Investigadores del grupo DACI llegaron donde la camioneta quemada pasadas las 22:30 del miércoles. Foto: EL DEBER

17/02/2017

La familia de Octavio Carvajal Canaza (53) lamenta no haber avisado oportunamente a la Policía sobre su secuestro, pues de haber sido así el hombre podía ser rastreado de inmediato, puesto que su camioneta Toyota Hilux, color plomo con randas coloradas (placa 3143-PTG) tenía un sistema electrónico antirrobo dispensado por una empresa privada.


Ahora ya es tarde porque los delincuentes quemaron el vehículo, aparentemente, el miércoles en un lugar ubicado a unos 20 kilómetros de la localidad de Hardeman, cerca del municipio de San Pedro, en el norte del departamento de Santa Cruz.

Cortaron el contacto
El motorizado estaba totalmente calcinado y se temió que Carvajal hubiera corrido la misma suerte, pero la Policía que llegó al lugar comprobó que no había restos humanos dentro de la chatarra, noticia que alivió sobremanera a la esposa del desaparecido, Margarita Molina, quien no pierde la esperanza de que aparezca sano y salvo.


“Fue un error no poner en conocimiento de la Policía desde el primer momento del secuestro; la familia temía poner en peligro la vida del señor Carvajal, por eso no sentó la denuncia: Solicitaremos a la Fiscalía que requiera un informe a la empresa del seguro de la camioneta para saber qué recorrido hizo antes de que la quemaran”, manifestó Blanca Mercado, abogada que asesora a los parientes de Carvajal.


A la jurista le llama la atención el hecho de que incineraran el vehículo poco después de divulgarse el caso por los medios de prensa. Sospecha que lo hicieron para despistar a la Policía y para hacer notar que están al tanto de las diligencias que realiza la familia para dar con el paradero del empresario.


Carvajal desapareció el 1 de febrero cuando salió de su casa, en Satélite Norte, a su propiedad en San Juan a ver su sembradío de soya. Un día después se supo que estaba secuestrado y el domingo Margarita Molina, acompañada de su padrino, fue de noche al camino a Clara Chuchío y entregó $us 200.000 a un sujeto encapuchado que los intimidó con una pistola.


Desde ese día se perdió todo contacto con los secuestradores y con el agricultor que antes del pago era el que hablaba por teléfono con su mujer. La Policía está indagando en la zona del hallazgo de la camioneta y estudia el flujo de llamadas del celular de Carvajal 



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