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Festejan el cumpleaños 80 del padre Alfredo


El sacerdote franciscano vive postrado en cama por causa del Alzheimer. Sigue recibiendo el cariño de muchas personas

El padre Alfredo fue objeto de agasajo por su cumpleaños
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27/03/2018

En un acto realizado la tarde de este martes, decenas de personas se congregaron en las instalaciones de la Aldea de Niños Padre Alfredo para celebrar el cumpleaños número 80 del sacerdote franciscano  Alfredo Spiessberger, quien permanece postrado desde hace cinco años por causa del Alzheimer.

Niños y adolescentes del centro, exalumnos, docentes, personal administrativo, autoridades religiosas y educativas se hicieron presentes para festejar un año más de vida de Spiessberger que, luego de una misa de acción de gracias en su nombre, salió al patio en una silla de ruedas a recibir las muestras de cariño.

"El padre Alfredo es un ícono de Dios en la tierra por su capacidad de desarrollo en medio de la dificultad", manifestó el sacerdote que dio la misa, destacando su labor educativa y humanitaria en favor de los menos privilegiados, en este caso los niños huérfanos.

El padre Alfredo, natural de Austria, llegó a Santa Cruz en 1970, concretamente a San José de Chiquitos, donde forjó su legado creando las Aldeas de Niños que llevan su nombre en 1972 y en 46 años de labor ininterrumpida viendo por los chicos expandió la fundación a la capital cruceña y en otros puntos del departamento.

Actualmente, en Santa Cruz funcionan nueve unidades de la Aldea, incluyendo una guardería y un colegio.

Salomé Nasica, presidenta del directorio de la institución católica, ponderó el trabajo del padre franciscano destacando que su obra es un ejemplo para todos. En el acto los niños del hogar lo felicitaron uno por uno y le entregaron tarjetas alusivas a su cumpleaños. La enfermedad le imposibilita moverse e incluso reconocer a los que lo rodean, pero este martes sus ojos parecían entender o percibían el cariño de los pequeños.

Posteriormente, un grupo de mariachi desgranó canciones de felicitaciones, tal como cuando él lo disfrutaba en su plenitud mental y física. La celebración cerró con el paladeo de una dulce torta y otros entremeses.



 




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