SANTA CRUZ

"El temor es que si hablando de estos temas, mi hijo iniciará su vida sexual prematuramente"


¿Cómo hablar de sexualidad con mi hijo? Es una pregunta frecuente que se suelen hacer los padres. El sicólogo Roque Pedraza habla de herramientas en un adelanto de su conferencia que dará el martes 23

El sicólogo cruceño Roque Pedraza, habló con EL DEBER en la previa a tocar un tema de relevancia. Foto: Alex Vidal
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18/10/2018

El martes 23 en una conferencia en el centro Kolping, el sicólogo Roque Pedraza dará herramientas para utilizar cuando llegue el momento de hablar sobre sexualidad con nuestros hijos. Cómo originar una comunicación fluida, si solo el papá debe hablar con el hijo o la mamá con la hija, o desde qué edad es conveniente tocar estos temas. Cómo entablar confianza o qué aspectos son los más frecuentes con los que uno se encuentra al hablar de sexualidad. Pedraza dio adelante de un tema que para muchos, suele ser difícil. La conferencia será de 19:30 a 21:30 y para registrarse han sido habilitados los teléfonos 709-09114 y al 78453150 (Bs 80 por persona o 120 por pareja).

Usted tocará el tema de cómo hablar de sexualidad con mi hijo. ¿Cómo hablo?

Hay muchos factores que inciden en cómo poder hablarle. Por ejemplo, un factor importantísimo que se me viene a la mente es qué edad tiene mi hijo, si mi hijo es varón o es mujer, si yo soy varón o mujer, porque claramente hay cosas que las mamás pueden hablar un poco mejor y de manera más tendida con las hijas, y los papás con los hijos. Pero hay líneas generales y actitudes básicas: la primera creo yo y que parte del papá o de la mamá, es la del profundo respeto y amor por la vida, respeto y amor por el amor, porque muchas veces cuando se habla de sexualidad, caemos en la tentación de no hablar de amor, y la sexualidad está hecha para el amor. Entonces no se puede entender la sexualidad sin el contexto de amor. Aprender de sexualidad, implica aprender a amar.

¿Qué otra línea podemos identificar?

La otra es la capacidad de escuchar, y es a partir de esa escucha que uno comienza a ver por dónde entrar, cómo hacerlo, saliendo a caminar con mi hijo, teniendo un momento de contar experiencias, compartir ideas. Lo que no ha funcionado en este tiempo son los interrogatorios. Cuando yo más pregunto a mi hijo, más indago, más nervioso lo puede poner, más atacado puede sentirse y claro cuando uno se siente así, lo primero que hace es huir, evadir. Son muchos aspectos a tomar en cuenta pero vamos por estos: respeto, capacidad de amar y capacidad de escuchar.

¿Qué recomendaciones para encontrar un ambiente ideal para hablar con mi hijo?

Hablar de sexualidad resulta ser incómodo o quizá un terreno difícil de ingresar. Si ya es un terreno difícil de ingresar, sería muchísimo más difícil si la relación con mi  hijo no es buena. La primera pregunta que yo tengo que hacerme es cómo está mi relación con él, y la relación en términos de cuánto tiempo pasamos juntos, sobre cuántas otras cosas podemos conversar libremente, si en algún momento hay un intercambio de historia, si yo le puedo contar cómo me fue en el trabajo y él en el colegio. Es decir, si esa relación está bien desarrollada. Para eso tenemos que buscar momentos y aprovechar las oportunidades y no dar por sentada de que la relación tiene que ser siempre buena, o porque soy tu papá o porque él es mi hijo. Cuando los chicos van creciendo van siendo susceptibles a la relación con sus padres. Basta con preguntarle a quién le pides permiso, a tu mamá o a tu papá, a quién le pedirías plata, a tu mamá o a tu papá, a quién le pedirías tener cortejo (a) a tu mamá o a tu papá. Ahí uno se va dando cuenta de que las respuestas están orientadas a con quien estoy teniendo un poquito de mejor relación. Siempre las respuestas estarán condicionadas a con quién yo tengo un mejor vínculo o con quien tengo una mejor confianza.

Mira acá la entrevista (Edición, Alexander Vidal A.)

¿Si el papá cría solo a una hija o la mamá sola a un hijo, cómo lograr la confianza con ellos para hablar de estos temas?

No todo está perdido, si bien es cierto, es cierto que hace un momento hablé de que era más fácil entrar en confianza el niño con el papá y la niña con la mamá, cuando solo contamos con uno de los progenitores por distintos motivos, sí se puede trabajar con ellos respecto a la relación, porque la relación no obedece directamente a cuestiones de género. Cuando yo como papá tengo la capacidad de entrar en una profunda relación con mi hija, sin pretender que ella me cuente todo porque seamos sinceros como hijos nunca contamos todo, sí puedo tener una buena relación para contar aquello que me puede ser útil, qué es lo que puedo contar. El problema no es cuánto me cuenta, el problema es que si aquello que me cuenta me lo quiere contar y no está logrando hacerlo. Si ella siente mucho miedo de cuál puede ser mi reacción, entonces estamos hablando de que probablemente ahí hay que mejorar la relación. Siempre el punto fijo será la relación, el vínculo. Porque formar o educar en la sexualidad, tiene muchas cosas, no se trata solo de dar datos, información, de saber técnicas o avances científicos, fundamentalmente pasa por un vínculo, por eso es que en la educación sexual y afectiva, los protagonistas más importantes son los padres.

¿Y después qué viene?

El colegio, la iglesia, la sociedad, los organismos sociales, serán complemento de aquello que se viene haciendo bien dentro de la familia. Tenemos comprendido que no todo viene de los padres y es así, pero tengo esta iniciativa, que si bien no todo depende de los padres, por lo menos lo que nos toca, tenemos que hacerlo bien.

¿Cuál es nuestro rol?

Procurar una buena relación y si mi relación está un poquito distante, entonces hay que trabajar en esa relación. Porque cuanto menos relación tenga, mi hijo está más vulnerable a los factores externos.

En una época de embarazos prematuros, de sexo a temprana edad, ¿se hace imperioso hablar con tu hijo sobre sexualidad?

La gente piensa que si hablamos de sexualidad le voy a  generar a mi hijo algo que a lo mejor no tiene. Y ese temor es de los papás, que piensan que hablando de estos temas provocaría que mi hijo inicie sexualmente su vida de manera prematura. Y eso no es así, no hay datos estadísticos que demuestren esa hipótesis, es más una creencia que una realidad. Lo que sí es cierto es que si yo por miedo intento no hablar de esto, o lo postergo por temor a lo que me preguntas –sabiendo que yo siempre voy a querer su bienestar-, eso puede generar que la persona busque fuentes que no son correctas.  La generación de hoy se encuentra, quizá, de una manera más vulnerable frente a otras, porque en las anteriores había desinformación, no había forma de saberlo, habían comentarios, mitos y no quedaba clara la cuestión. Cada uno hacía su camino de adquirir conocimiento por sí mismos. Pero en una época donde abunda la información, donde sobreabunda la información, caemos en una serie de errores, buscando fuentes, insisto, que no son las correctas. Esto tiene que ser un punto de partida. Veo esta situación, embarazos no planificados, enfermedades de transmisión sexual o inicio de la actividad sexual de forma prematura, entonces yo como papá tengo que hacerme esta pregunta: ¿Qué puedo hacer? Mucha de la actividad sexual promiscua está relacionada con la indiferencia o negligencia de parte de los padres.

De negligencia no se habla mucho, ¿a qué se refiere?

La negligencia es también una forma de maltrato, es ‘no te atiendo, no te escucho, no pasamos tiempo, no realizamos un buen vínculo’. Es cuando solo preguntamos cómo te fue en el colegio y qué tal tus notas y creemos que así estamos cumpliendo con lo que tenemos que cumplir, que te vistamos, que te demos de comer, que tengas para tu recreo, pero ser padres, trasciende más allá de todo eso. Entonces el chico o la chica, capta esa atención. Con eso no significa que los padres tengamos que ser sobreprotectores, porque también hay un problema en la sobreprotección y es que los hijos terminan creyendo que no confiamos en ellos. Pero también la negligencia o el abandono por la indiferencia, causa lo contrario. ‘A mis padres no les importa, están ocupados en sus cosas’. Entonces ni la sobreprotección ni la indiferencia provocan que los chicos se sientan fuertes, seguros y sabios para tomar mejores decisiones en el tema de la educación sexual.

¿Qué tipo de lenguaje debo utilizar con mi hijo luego de haberme ganado su confianza?

Fundamentalmente el lenguaje tiene que ser de ida y vuelta, eso se llama lenguaje bidireccional, porque si yo como padre soy el de las preguntas y mi hijo el de las respuestas, rápidamente vamos acomodando una situación molesta o de interrogatorio. Es decir, yo hago las preguntas y él me responde. Todos hemos estado en un interrogatorio policial alguna vez. Y si no lo hemos estado quizá lo hemos visto por la tele, se ve también en una entrevista de selección de personal, se hace en una empresa a la hora de buscar trabajo. Es decir, son situaciones estresante para el entrevistado, y como son estresantes esto puede generar molestia, fatiga, actitudes evasivas de no responder o callar, de evadir o huir. Eso termina haciendo que la persona se cierre. Entonces ¿qué hace la comunicación bidireccional? Es ida y vuelta. ‘Mirá hijo, te cuento que me pasó esto, yo a tu edad estaba pasando por una situación muy difícil, no entendía muchas cosas, me había peleado con mi mamá y muchas veces me salía a caminar para estar mejor, no entendía lo que me pasaba, no entendía por qué me molestaba tanto la actitud de mis compañeros… etc’. Entonces eso va creando un efecto espejo, que el chico diga ‘papá eso mismo me pasó a mí’, o al revés. Y eso también es muy bueno. Decía un terapeuta: ‘Si vos querés que alguien te hable de la relación con su hermano, empieza por hablarle de la relación con el tuyo’.

¿Y si el interrogatorio es al revés, del hijo al padre, es importante que fluya o cortarlo?

Lo más probable es que un niño desde los 5 años comience a hacer preguntas. Cuando uno empieza a intentar entender el mundo, se hace preguntas porque muchas de ellas nacen en la infancia principalmente, porque ya en la adolescencia no quieren preguntar porque no quieren entrar en temas como eso. Las primeras preguntas que los niños hacen: 'Mamá, a la tía se le creció la panza'. Y uno tiene que decirle que es por el embarazo y a veces, este tema, no se suele saber cómo asentarlo en el niño. Vamos a trabajar esto desde este punto de partida: eliminemos la cigüeña, los cuentos fantasiosos y empecemos a hablar más claramente que significa ser concisos. 'Ella está embarazada, hay un bebé que se está formando dentro de ella y cuando eso va pasando, el niño se va alimentando de la mamá, va generando un vínculo, una unión muy fuerte y luego llega el momento que  el niño sale al mundo, respira, ve la luz, va creciendo, como pasó con todos'. Uno ya tiene más o menos un lenguaje más correcto, menos metafóricos, fantasioso y siendo más claro. Si uno quiere utilizar ejemplos lo puede hacer, pero no sin antes de haber hablado de una manera clara. En la conferencia vamos a dar algunos tips o consejos, en cuatro grupos fundamentalmente, de 5 a 9 años, de 9 a 12, de 12 a 15 y de 15 a 18. Cada uno de estos grupos tiene una connotación diferente, por el ciclo de la vida en el que están, por lo que viene pasando en su entorno también.



 




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