SANTA CRUZ

Cada vez más familias optan por las salas velatorias y los servicios funerarios


La tradición de velar al fallecido en su casa está siendo cambiada por la sala velatoria. Las familias adquieren la práctica de comprar lotes en cementerios jardines privados

En las sepulturas no hay cruces. En su lugar hay una lápida y un ramo de flores. Montesacro ofrece este servicio

29/10/2017

“A mí que me velen en mi casa y que me entierren donde nací”, suele decir don Aníbal (68), oriundo de Yacuiba, cada vez que en las reuniones familiares surge alguna charla relacionada con la muerte. Sus  hijos darían todo porque su voluntad se cumpla, pero saben que eso es algo muy complicado, por lo que decidieron adquirir con anticipación un espacio en un cementerio jardín de la ciudad y también han comprado un paquete para asegurar la sala velatoria y los servicios funerarios y no estar en correteos en un momento de dolor.

Y es que la vida moderna de la ciudad ha hecho que las costumbres para dar el último adiós a los difuntos cambien. Antes el ser querido era velado en su casa y los amigos y vecinos acompañaban durante toda la noche y el día siguiente a los familiares en su dolor. Eran los propios familiares, ayudados por los amigos, quienes se encargaban de los trámites, de la comida y de no hacer faltar a los presentes el café, los cigarrillos, los dulces y de la bebida tradicional, pero ahora esto está siendo reemplazado por prácticas modernas, como la contratación de funerarias, que llevan los servicios velatorios hasta el domicilio o lo que ofrecen salas para velar allí al difunto.

El entierro -donde el cortejo fúnebre recorría las calles en medio de rezos y de la banda de música, para llevar al difunto a su morada final, el cementerio del barrio- también ha sufrido cambios. Cada vez va ganando terreno el concepto de cementerio jardín, lo que va de la mano con la previsión de adquirir lotes con antelación. Además, hay mayor aceptación por la cremación como una alternativa a ser sepultado.

La costumbre de rezar las novenas en el domicilio ahora se ha trasladado a las iglesias. Una de las razones es la falta de rezadoras, asegura Marina Suárez, que el jueves se encontraba preguntando sobre los servicios funerarios que hay frente al hospital San Juan de Dios.
 
Ella había perdido a su tío y se ofreció para averiguar todo lo que conlleva el velatorio, la sepultura y novena.
Cementerios jardines
Una de las alternativas al entierro en el cementerio tradicional, cuya demanda es creciente debido a la falta de espacios en los camposantos municipales y por las facilidades para el pago de los espacios, son los cementerios privados.
 Uno de ellos es el Memorial Park, ubicado en la carretera a Cotoca, a la altura del km 12, que ofrece espacios con capacidad para seis sepulturas. Los precios van desde los $us 2.750 hasta los $us 5.000, con la opción de pagar a plazo, en cómodas cuotas. “Somos pioneros en el parque cementerio, que cada vez tiene más demanda porque la sociedad cruceña ha recibido muy bien el concepto de integrar familia y naturaleza, en un ambiente de paz y tranquilidad”, dice Rodrigo Justiniano, gerente de ventas de Memorial Park.

Otra opción es la inmobiliaria Las Misiones, con sus cementerios del mismo nombre, situado en la carretera al norte, km 10, y Montesacro, ubicado en la carretera  a Cotoca,  km 6, que ofrece lotes para inhumación bajo tierra, con capacidad para tres cuerpos, además de cinco restos y diez cenizas. Las cuotas mensuales van desde los $us 40 y 50, a siete años plazo. 
“La demanda del servicio es creciente porque hemos despertado en la población la conciencia sobre la importancia de comprar un espacio con anticipación. Inicialmente fue algo complicado, pero, poco a poco, la cultura ha ido cambiando. Es mejor prever que estar en apuros en un momento complicado”, asegura el comercial de Las Misiones, Diego Aponte. 
No obstante, ante los requerimientos, principalmente de personas mayores, esta inmobiliaria ha tenido que incorporar en sus cementerios los mausoleos.

Servicios funerarios
Las Misiones también cuenta con una casa de velación, con ocho salas y los requerimientos son tan  altos que hay días en que todas las salas están ocupadas. El servicio funerario incluye el traslado del cuerpo, la sala velatoria, cofre, cafetería, arreglos florales, ceremonia religiosa, obituario, traslado al cementerio y otros, dependiendo del plan que adquiera la familia.
“Las salas velatorias recién están entrando con fuerza”, afirma Nelson Fuentes, funcionario de la funeraria La Cruceña, una de las tantas que tienen oficinas en los alrededores del hospital San Juan de Dios. En la ciudad hay unos 40 negocios de este tipo, cuando hace diez años no pasaban los 20, afirman los que conocen de esta actividad.
 
La mayoría ofrece servicios funerarios, desde el básico por Bs 1.800, que incluye el féretro, el retiro del cuerpo del lugar del fallecimiento, la capilla ardiente, la sábana santa (manto que se pone encima del cuerpo), el nombre inscrito en  el féretro y el traslado al cementerio. Adicionalmente, están las salas velatorias, asesoramiento para tramitar el certificado médico de óbito y  el certificado de defunción, los servicios de cafetería, lo que en el caso de La Cruceña, puede aumentar el costo hasta en Bs 5.000.
Asimismo, son bastante requeridos los  servicios de velación en el domicilio, que consiste en trasladar todo el mobiliario para el velatorio, además de los insumos para la cafetería, hasta la casa del difunto. La ventaja es que la familia doliente ya no tiene que encargarse de esto.
 
Por otro lado, los gastos de los servicios funerarios para familia pueden ser reducidos, cuando son socios de CRE y Cotas, pues estas cooperativas tienen programas de asistencia mortuoria, de hasta Bs 1.400 y  2.000, respectivamente, para sus socios. Los trámites se deben hacer dentro de las 24 horas del fallecimiento.
También hay asistencia mortuoria en otros casos y llegan hasta los Bs 1.800, que son devueltos a los familiares.
 





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