SANTA CRUZ

Alumnos convierten en colorido parque a un microbasural


El ingenio y compromiso de estudiantes de Arquitectura de la Uagrm hizo posible esta obra en el barrio Polanco



25/12/2016

Un microbasural que era el dolor de cabeza para los vecinos se ha convertido en un colorido parque en  la alameda colindante al Club Polanco. Con lampas, palas, rastrillos, carretillas y mucha creatividad, los estudiantes de la carrera de Arquitectura de la Universidad Autónoma Gabriel René Moreno hicieron posible esta transformación.


Esto fue pensado para los niños y las madres que llegan al Instituto para niños sordos Julia Jiménez de Gutiérrez, ubicado al  frente del área verde. Las madres no tenían dónde esperar a sus hijos, pues a través de carritos jalados por caballos había gente que botaba basura y escombros en el lugar, además, era usado como parqueo de flotas.
La creatividad de estos alumnos hizo que los palés que les regaló la empresa Prodimsa se conviertan en cómodas bancas.


Consiguieron que la empresa de aseo Vega les facilite 180 llantas para hacer los juegos de sube y baja, la ‘motocicleta’ de goma, un tanque de guerra, un autito, un dragón y otros atractivos. Además, utilizaron turriles para convertirlos en basureros. 
Los alumnos recibieron la orientación del movimiento Revolución Jigote y lograron el visto bueno del gobierno municipal.  


El arduo trabajo comenzó hace un mes en la facultad de Ciencias del Hábitat y en casa de uno de los alumnos. Son alrededor de 80 jóvenes involucrados en este trabajo. Ellos plantaron más de 50 arbolitos en el lugar, como tajibos y pingos de oro. 

En la práctica
Este proyecto surgió a raíz de un trabajo final de la materia de Urbanismo I y II, de los estudiantes de quinto y sexto semestre de la carrera de Arquitectura.


La docente de la materia, Marcia Zamora, les pidió un aporte social. Los jóvenes ubicaron un terreno público en mal uso para convertirlo en un bien, que incentive a los vecinos a disfrutarlo y cuidarlo. “Una manera de hacer extensión es poner en práctica el conocimiento de los estudiantes”, manifestó Zamora.  


La estudiante Jessenia Joaquín, que precisamente vive en esta zona, planteó el problema y ahora está complacida por los resultados.
Ingrid Vargas, de la calle B del barrio Polanco, dijo que como vecinos están agradecidos por la obra, porque asegura que estaban cansados de ver su área verde convertida en un basural 



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