La supuesta amenaza con arma de fuego realizada por un ciudadano brasileño en un hotel de Santa Cruz de la Sierra fue descartada por uno de los trabajadores del negocio hotelero que se contactó de manera anónima con EL DEBER.
De acuerdo con el testimonio de esta persona, el ciudadano brasileño llegó al establecimiento acompañado por otros familiares, entre ellos una mujer adulta mayor, una mujer joven y un menor de edad.
Durante el proceso de registro surgió una discusión debido a un cobro adicional por el menor de edad, ya que la reserva realizada previamente no contemplaba dicho pago.
Según su versión, para evitar una confrontación mayor decidió permitir el ingreso de los huéspedes a la habitación sin insistir en el cobro pendiente. Posteriormente, cuando los acompañó hasta la habitación, observó que el ciudadano brasileño colocó varias pertenencias sobre una mesa, entre ellas un arma de fuego.
“Él dejó su cartera, su teléfono y también el arma sobre la mesa. En ese momento me dijo que tenía permiso y licencia para portarla. Sin embargo, nunca me apuntó ni me amenazó con el arma”, afirmó el trabajador.
En su testimonio señaló que reportó la situación a través de los canales internos del hotel, como establece el protocolo, debido a que no es habitual que un huésped porte un arma de fuego dentro de las instalaciones.
A raíz de ese reporte, personal de otra sucursal de la misma cadena hotelera se habría preocupado por la situación y decidió comunicarse con la Policía, al considerar que el trabajador podía encontrarse en riesgo.
Por último, aseguró que la intervención policial se produjo después de que los efectivos conocieran que había un huésped armado, pero cuestionó que posteriormente se difundiera la versión de que el ciudadano brasileño habría sacado el arma para evitar pagar su hospedaje o para amedrentar al personal.