RURAL

La yuca gana espacios, ya está en la mesa grande


La FAO plantea que se convierta en el cultivo del siglo XXI. En Bolivia, la provincia Ichilo es la mayor productora de este tubérculo. En Santa Cruz buscan mejorar la producción

La Gobernación calcula, en base a un estudio primario, la existencia de 25.000 hectáreas de esta planta en chacos pequeños en el departamento

05/06/2017

Llovía copiosamente en la comunidad San Rafael de la provincia Ichilo, a cinco kilómetros al sur de Yapacaní, ciudad donde hay dos barrios al que los llaman (no son sus nombres oficiales) Yuca y Yuqueros. La historia oral en la región cuenta que en la década de los años 50 del siglo pasado, este tubérculo era el alimento principal de los primeros pobladores de la zona, cuyo cultivo inicial fueron yucales.

La lluvia torrencial paralizó San Rafael. Agustina Bravo, Nicolás Puma Osorio y Paulina Maigua no pudieron cosechar yuca ese día (hace dos semanas se repite esta realidad) y decenas de peones que ofrecían sus servicios para arrancar las plantas, quedaron sin ganar su jornal. 

Es que en Yapacaní, donde la tierra es fértil para este tipo de sembradío y de frutales (menos para el arroz y  la soya), decenas de familias se dedican exclusivamente a la yuca, que es la única fuente de sus ingresos económicos y que a la vez genera el efecto multiplicador de empleos con la cosecha, el carguío, el transporte y la venta en los mercados.

“No siembro otra cosa desde hace 10 años. Con este trabajo mantengo mi casa y he hecho estudiar a mis siete hijos. Busco vender directamente a los mercados llevando muestras de mi cosecha a los mercados de Montero y Santa Cruz, me hacen los encargos, contrato unos ocho peones para cosechar, porque es tarea pesada, fleto un camión y llevo mi producto”, cuenta Nicolás Puma, mientras lamentaba perder el día de trabajo debido a la lluvia que arreciaba cada media hora.

Víctor Hugo Vaca, responsable del programa raíces del Instituto de Investigación El Vallecito de la Universidad Autónoma Gabriel René Moreno, destaca que “hoy la yuca está en la mesa grande”, porque es “una invitada infaltable en los banquetes, y por lo tanto hay que buscar la forma de fomentar su siembra, pues ya no es el alimento de subsistencia, sino algo imprescindible para la salud”.

El subgobernador de Ichilo, Jorge Edson Ureña, destaca que Yapacaní es el principal abastecedor de yuca al mercado cruceño, y admite que falta un programa municipal, regional y nacional de incentivo a este sector para garantizar precios justos además de un centro de industrialización del producto, donde se fabrique harina y se extraiga el almidón como derivados que tienen demanda en Brasil. “Vamos a integrar a este sector”, añade. 


El responsable regional del Centro de Investigación Agrícola Tropical (CIAT) de Yapacaní, Demetrio Llanos, indicó que la Secretaría de Desarrollo Productivo de la Gobernación está desarrollando en su Centro Regional de Investigación (CRI) de 40 hectáreas, una tarea de mejoramiento de esta planta, con 16 variedades obtenidas en El Vallecito para ayudar a los agricultores en la búsqueda de un mayor rendimiento.


Entretanto, a escala planetaria, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura apuesta por la yuca. Busca que deje el título de alimento para pobres y pase a ser el cultivo del siglo XXI.
“La yuca tiene futuro”, mencionó el agrónomo Juan Carlos Mejía, del CIAT, en una mesa de diálogo, con la participación de El Vallecito y técnicos de la Secretaría de Desarrollo Productivo de la Gobernación. 
Pero, a pesar de que esté en las grandes ligas del consumo, hay coincidencia de que los productores necesitan asistencia técnica.


Los detalles: no se siembra en gran escala como la soya por el problema de la comercialización, ya que el producto debe estar fresco para llegar al mercado y la ganancia es baja por los costos de transporte.
Nicolás, en San Rafael, dice que la yuca da para vivir, “y es verdad que nadie nos ayuda, como a otros”. 



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