EL DEBER RURAL

CIAT alista control del gusano cogollero con feromonas


Investigadores de la institución ya tienen resultados preliminares. En breve se prevé hacer la transferencia de la tecnología


Con seis trampas en una hectárea se reduce hasta un 60% del cogollero

05/12/2016

Uno de los principales problemas que tiene el agricultor maicero en sus cultivos es el gusano cogollero (Spodoptera frugiperda). Esta plaga ataca más en su estado de larva o gusano alimentándose de las hojas y frutos de la planta. La hembra adulta (polilla) coloca unos 1.000 huevos en grupos de 50 a 150, lo que significa que, una vez instalada en el campo de cultivo, puede causar serios daños a las plantas durante todo su ciclo.


En la Estación Experimental de Saavedra, entidad del Centro de Investigación Agrícola Tropical (CIAT), desde enero de 2016 se lleva adelante un proceso de investigación para el control del gusano cogollero con feromonas naturales y artificiales, a través de trampas.
El programa de control de esta plaga además contempla otro campo de acción que es el control biológico a través de enemigos naturales. En el laboratorio de biotecnología de la estación se realiza el estudio de tres controladores naturales del cogollero, que son la avispa Ichneumonidae, la mosca Tachinidae y el hongo Beauveria bassiana. 


Sin embargo, el trabajo más avanzado es el sistema de control con feromonas naturales y artificiales. 
Este se basa en retener a una hembra del cogollero en estado adulto en una pequeña red en la parte superior de un envase con una abertura, el cual retiene agua con detergente en la parte inferior. La hembra al despedir feromonas atrae a los machos, estos intentan copular, al no poder hacerlo caen en el agua y no pueden salir de él retenidos por el detergente.
“Lo que se pretende con las trampas es hacer un control etológico y disminuir el control químico. No significa que van a reemplazar al control químico, pero ayudará a bajar la presión del cogollero. Hasta ahora ya podemos dar una recomendación, que con seis de estas trampas en una hectárea podemos ayudar a bajar la presión entre un 40 y un 60%”, afirma Roland Saavedra, responsable del Proyecto Maíz de la estación.


En el laboratorio de biotecnología se hace la cría del cogollero. 
“Las unidades se sexan cuando están en su estado de pupa, luego se llevan a las hembras en las trampas al campo, allí se convierten en polillas y atraen a los machos”, informó Carla Rodríguez, bióloga y asistente de entomología.


Las pruebas también se están realizando con feromonas artificiales, las que están arrojando similares resultados a las naturales, según Saavedra.
“Estamos aún en proceso de investigación, pero está claro que la puesta en práctica de esta metodología será muy útil. Lo más fácil es trabajar con feromonas artificiales ya que cualquier agricultor lo puede implementar. Haciendo un control etológico y otro químico podemos controlar esta plaga, recordemos que en cierto tamaño de la planta ya no se puede fumigar y el gusano reaparecerá”, afirma Gabriela Rivadineira, jefa del laboratorio.
Para la campaña de verano que inicia en diciembre se prevé transferir estos conocimientos a través de talleres a los productores.


Por su parte, Vicente Gutiérrez, presidente de Promasor, organización que aglutina a los productores de maíz de Santa Cruz, manifiesta que hasta el momento estos no tienen experiencia con este tipo de control etológico, pero que estarían interesados en adoptarlo, ya que se produciría un maíz más sano



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