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Febrero 2008 Archivos

Febrero 6, 2008

Ahora sí comienza el año

El año pasado, en diciembre, en uno de los tantos momentos tensos que vivía el país, una amiga me preguntó ¿Y ahora qué se viene? Yo le respondí, primero Navidad, luego Año Nuevo y finalmente Carnaval. Después de eso, veremos qué pasa.

No hace falta ser mago, para pronosticar algo así. Estos tres eventos son la santísima Trinidad de las fiestas bolivianas. Si uno se pusiera a sacar cuentas del dinero que gasta en este período que va de dos a tres meses, es posible que sea mayor a lo que invertirá hasta medio año.

Por una cuestión legal, soy garante de una persona que se descuidó en los pagos y por ende me bloquearon mi cuenta bancaria. Afortunadamente, la desbloquearon hoy, pero desde el sueldo del aguinaldo que no puedo sacar un peso, lo que ha significado un ahorro voluntario, cosa que no estoy acostumbrado a practicar habitualmente.

Ahora se ve tan bonita la cifra en mi saldo, que hasta me da 'cosa' sacar dinero. Esto significo obviar regalos en Navidad, una gran fiesta de Año Nuevo y algún viaje en Carnaval, pues yo no carnavaleo. Para otros hubiera significado otro tipo de gastos y algunos, si no hubieran tenido el dinero, habrían hecho lo que fuera para conseguirlo a fin de celebrar estas fiestas como corresponde.

Eso marca la tradición y contra ello, poco se puede discutir. Particularmente, de las tres celebraciones, solo disfruto el Año Nuevo.

Pero, ¿se imaginan cómo sería el país si no hubiera este período de festejos?

Mientras lo piensan, ya me pongo a trabajar de verdad, porque ahora sí que empieza de verdad el año. Lástima que también empiezan las peleas políticas.

 

 PD: Ahora sí vamos actualizar más seguido Urbanistán

Febrero 20, 2008

La musica satanica

Este año se cumplen 25 años del lanzamiento de Thriller, el disco más vendido de la historia. Recuerdo las emociones encontradas de miedo y fascinación que me producían verlo. Thriller provocó la reacción horrorizada del mundo protestante, como la iglesia Adventista, religión en la que nací y fui criado.

Los líderes se movilizaron para “advertir” a la juventud del “inminente peligro de la música rock”. Irónicamente, descubrí el rock en la iglesia. En un programa para jóvenes presentaron una cassete, producido en Perú, que contenía “pruebas fehacientes” de que el rock era satánico. Hasta entonces yo no sabía a ciencia cierta que era el rock. Jamás lo había escuchado. Tenía ocho años. Mi espectro musical estaba enmarcado en “El Show de la Cacerola”, un programa de radio Amboró que escuchaban durante la mañana las trabajadoras y amas de casas. Como mis clases eran en la tarde, pasaba las mañanas “no” haciendo mis tareas, jugando y escuchando a Ángela Carrasco, Camilo Sesto, Basilio, El Puma, José Luis Perales, Julio Iglesias, Nino Bravo, Manolo Galván o a lo sumo, Joan Manuel Serrat, que seguramente era lo más subversivo que haya escuchado.

Aquel programa inolvidable de la iglesia fue revelador. El truquito de poner los discos de vinilo en reversa revelaba que la extraña canción Revolution Number 9 de los Beatles era un escalofriante mensaje enviado desde el infierno por un demonio. ¡Qué impresionante! ¡Terrorífico! Las demás pruebas incluían a temas de Men At Work, ACDC, Kiss y por supuesto: Michael Jackson, con su flamante Thriller. La “investigación” incluso especulaba con que la risa que se escucha al final del tema era del mismísimo Diablo, a través de un pacto satánico (Y lo decían en serio). También contaban la historia de Alice Cooper, el hijo de un pastor bautista que cambió su nombre por el de una bruja del siglo XVIII al “venderle su alma al demonio”.

Pero la muestra más contundente era la canción Stairways to Heaven, de Led Zeppelín. Según el narrador del cassete, sin necesidad de poner al reverso el disco, se escuchaba una voz que no era del vocalista y en medio del tema decía “six, six, six”. O sea 666, el número de la Bestia. Honestamente, aunque lo repitieron muchas veces, jamás escuché la supuesta voz, pero todo mundo quedaba espantado y afirmaba que sí. Yo, en cambio, más allá de lo aterrado que estaba, quedé fascinado con la canción. Las garras satánicas del rock me habían agarrado. So pretexto de descubrir “mensajes satánicos”, me fui adentrando en el mundo del rock y así cambié el Show de la Cacerola por “Heavy Metal Mania”. Ya no más Ángela Carrasco y Nino Bravo; era la hora de Iron Maiden, Accept, ACDC, Led Zeppelín, Van Halen, Ozzy Osbourne o Twisted Sister. En casa de un primo nos reuníamos, casi de manera clandestina, para escuchar heavy metal y hasta fantaseábamos con “volvernos radicales”, desafiando a nuestras respectivas madres, algo que nunca pusimos en práctica finalmente.

Una mirada de mi progenitora era suficiente para desanimarme. Más aún cuando me descubrió un cassete de Twisted Sister, que eran como el Marilyn Manson de su época, por su aspecto “demoníaco” (aunque hoy a la distancia me parecen más payasos de rodeo). Luego de sobrevivir al infarto me hizo “una seria advertencia” y quedaron proscritos todo tipo de cassetes en mi casa. Sin embargo, estos vivían a buen recaudo en mi ropero. En fin, al poco tiempo bajé los decibeles cuando comenzó la ola del rock latino, de Soda Stereo, Miguel Mateos, Charly García, Enanitos Verdes, Sumo, Los Abuelos de la Nada, La Torre y tantos otros grupos y cantantes. Igual Gustavo Cerati le parecía satánico a mi madre, pero ya no era tan grave.

Al pasar los años, me he vuelto más ecléctico y tolerante con diversos géneros, pero el rock siempre tendrá un lugar de privilegio en mis gustos musicales. Sé que hasta hoy hay mucha gente que cree que el rock es satánico, que existen pactos con el Diablo (el alma a cambio de la fama), mensajes subliminales y cosas por el estilo. Incluso he visto un video que circula entre los evangélicos que “denuncia” la simbología satánica en los videoclips de Shakira. Respeto lo que creen, yo lo creí durante mucho tiempo, pero les aconsejaría que le den una oportunidad a la razón y dejen de lado la mitología. Se van a sentir liberados. Es cierto que existen grupos y artistas que se autodenominan satánicos, como ejemplo pongo a Marilyn Manson o King Diamond, quienes se consideran sacerdotes de la iglesia de Satanás. Me parece que hay mucho marketing en todo ello, pues mientras más oscuro parece es más atractivo para un mercado específico de adolescentes en busca de emociones.

Considero que la música es sólo una cuestión de gustos. Estoy convencido que la influencia que pueda tener está estrictamente condicionada a la personalidad de cada persona. Es decir, la música alternativa influenciará a gente alternativa y la música consumista a gente consumista. A veces falta cierto tipo de música en la sociedad, para llenar vacíos que existen. Por ejemplo, extraño un buen grupo de rock contestatario en Santa Cruz. También extraño un buen grupo de música folclórica del oriente. En fin, la música, como todo arte, es una cuestión de tendencias, pero por favor, dejemos de lado mitos medievales. No despreciemos la razón. Disfrutemos la música.

Bueno, no pretendo que compartan conmigo. Es sólo un punto de vista (algo largo, lo sé). Lo que sí quiero compartir es un video de Alice Cooper. Tenía 13 o 14 años cuando salió y estaba enamorado por primera vez. Dedicar ese tema, llamado Poison, era una manera de mostrar mi romanticismo entonces. Ya les digo, es cuestión de gustos.

Febrero 25, 2008

Los prejuicios no diferencian colores

Escribí un post, el anterior, sobre algo que rondaba en mi cabeza durante mucho tiempo. Estaba consciente de que podía herir alguna sensibilidad y por eso tomé los recaudos respectivos, desde las mismas palabras que iba a utilizar.

Sin embargo, pasó algo curioso. Las críticas, innecesariamente agresivas desde mi punto de vista, vinieron de personas que SÍ estaban de acuerdo con lo que decía el post.
Verán en los comentarios que me “acusan” de anacrónico, de no saber sobre grupos de rock actuales, incluso se estrellan con los periodistas de El Deber, como una categoría uniforme, además de otras alusiones que me parecen agresivas.

En fin, todo esto sólo corrobora que los prejuicios no diferencian colores. Tan prejuicioso puede ser un fanático religioso como uno antirreligioso. Yo sólo pretendo, en el metro cuadrado de influencia que tenga, lograr que seamos tolerantes, reconozcamos las diferencias y las aceptemos. Esto, a manera de un proceso.

Pero debido a estas inconveniencias, he decido aclarar algunas cosas respecto al blog:

1) Urbanistán nace como un espacio para plantear situaciones cotidianas, con mayor o menor profundidad, la cual se mide de acuerdo a la perspectiva de cada uno. Es decir, a algunos les parecerán superficiales y a otros no tanto. Como sea, no es mi intención hacer un tratado de cada uno de los temas, ni pretendo que el blog sea estrictamente académico o científico. Es solo un blog personal y no es especializado.

2) Son bienvenidas, en serio, todas las críticas, pero me parece innecesaria la agresividad, la descalificación del otro o la demostración de superioridad intelectual que quieren evidenciar algunos.

3) Este año cumplo 10 años en el ejercicio del periodismo y si bien soy consciente que me falta mucho por aprender, no soy un novato. Mi trabajo lo he ejercido en diferentes medios, siempre en prensa escrita y gracias a ello me gano la vida dignamente. Y en ese trabajo, como en todos, he recibido críticas y halagos. Pero, de verdad siento molestia, cuando alguien, con aires de superioridad intelectual y de manera agresiva pretende evaluar mi trabajo por un post de Urbanistán. Esto no pasa solo conmigo, sino con otros colegas que también tienen blogs. Esas reacciones me parecen intolerantes.

4) Pido disculpas por usar este espacio para la aclaración, pero me parecía necesario. Gracias por la atención.

Febrero 26, 2008

LA MUSICA DIVINA

Bueno, como la sensibilidad de un@s y otr@s es distinta, sólo quiero decir respecto al anterior post que sigo manteniendo mi posición: son bienvenidas las críticas, pero no es necesaria la agresividad. Nada más.

Siguiendo con el tema de la música, así como existen géneros dedicados al “Diablo”, pues hay también los que se lo dedican a Dios.
Crecí en una iglesia conservadora, que consideraba como válida, sólo aquella música sacra, solemne, sin admitir ningún tipo de ritmo contagioso o algo parecido. Dentro de esa música hay himnos y coros muy lindos, conmovedores, sin duda alguna.

Y debo confesar que hasta hace un tiempo, yo consideraba solo a ese género de música como “aceptable”. Me costaba reconocer que un rockero pueda utilizar su música para alabar a Dios. Extrañamente, me parecía una doble herejía. Stryper es un buen ejemplo.
Con el tiempo he aprendido a aceptar que los seres humanos alaben al Dios que adoran, como les parezca mejor.

Y una vez aceptada la regla, valorar los diferentes géneros que se utilizan para la alabanza a Dios, como sublimes piezas musicales. Desde Marcos Witt, pasando por Sandy Patti, Amy Grant o David Vidal hasta el merengue cristiano de Juan Luis Guerra o el heavy metal de Petras. Les paso un video de este grupo, del tema Judas Kiss, que me gusta mucho.

Y si alguien tiene otras recomendaciones, sean bienvenidas

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