Gracias al diablo no somos ateos
Una encuesta publicada el Día de los Muertos en EL DEBER señalaba que el 97,8% de los encuestados Sí cree en Dios, frente a un 1,7% que No, y un 0,5 que no sabía.
En el mismo sondeo, se pregunta si es que la persona acude a medios religiosos, como orar, rezar, ir a misa o a cultos, cuando tiene problemas o dificultades.
El 38,1% respondió que algunas veces, mientras que un 36,9%, lo hace a menudo, un 10% dijo que Nunca, y el resto lo hace pero con muy poca frecuencia.
Este segundo resultado me da la pauta de que hay un 7% que cree en Dios, pero 'no tanto', por eso no acude a él.
Personalmente he transitado desde la fe religiosa militante siendo niño y adolescente, hasta un mayor racionalismo en mi etapa de profesional. Y sobre la base de ambas experiencias he tratado de entender el porqué de una creencia u otra.
Desde niños nos enseñan a creer en Dios, porque Él nos defiende del mal, representado por el Diablo. Todo lo malo que ocurre en el mundo es culpa de Satanás, mientras que lo bueno de Dios, claro, que nos defiende del mal. Siguiendo un silogismo lógico, podríamos decir que gracias al diablo no somos ateos.
Pero analizando racionalmente, en principio, no creer en Dios ni en el diablo debería ser más fácil. Es algo que no se ve, no se puede probar en un laboratorio. Nadie los conoce. Ninguna persona puede decir a ciencia cierta que hay más allá de la vida. ¿Quién puede decir cómo es el cielo? ¿Quién puede decir cómo es el infierno?
Entonces, ¿por qué nos termina siendo más fácil creer que no creer?
Les dejo la pregunta