Los hombres no miran telenovelas
“Yo que soy macho bien macho no voy a estar en ésas de andar mirando novelas. ¡Dígase usté semejante cosa! Un hombre mirando telenovelas. ¿Habrase visto?”
Claro que sí, no nos mintamos. Los hombres miramos novelas, las disfrutamos y las seguimos. Nuestro cinismo máximo puede llegar a disimular una lágrima con un bostezo.
En mi vida pasada, durante mi época universitaria, antes de convertirme al cinismo apostólico que hoy profeso, negaba rotundamente que mirara novelas. Un joven idealista, revolucionario y rebelde como yo no podía admitir tal cursilería capitalista. No importaba que a las 6 de la tarde ‘pelara’ a mi casa pa’ no perderme Chiquititas, seguida de Gorrión.
En fin cuando era chico, era lógico que mire junto a mi madre el Bien Amado, el caballero de Rauzán y Pablo en nuestra piel. Acabo de delatar mi edad.
Pero ya en joven, admitir que miraba novela era impensado. Nos salvó Pantanal y Roque Santeiro, entre otras novelas brasileñas, en las que salían mujeres desnudas. Era la excusa perfecta.
Con el tiempo, mi generación masculina fue manteniendo el mito machista, hasta que fue develada nuestra debilidad con la famosa Pasión de Gavilanes. Yo he llegado a ver peleas conyugales porque el esposo le echaba la culpa de haberse tardado y agarrar empezado un capítulo. He encontrado amigos, de incógnita, probándose el sombrero que más se parezca al de los hermanos….Reyes. Gracias por hacerme acuerdo.
Sin duda, esta novelita nos puso en evidencia y creo que cada vez más somos los que ya no lo niegan. Y como buen cínico apostólico sigo diciendo en medio de la charla, que sólo vi Roque Santeiro, considerada la mejor telenovela de la historia en Brasil.
Luego me delato cuando sé que el principal personaje femenino de ‘Hasta que la plata nos separe’ es ‘la doctora Maldonado’.
Entonces siempre nos queda la excusa machista: ‘es que salen mujeres lindas’.
Si es así, entonces ¿por qué mirabas Betty la fea?