Amamos a Britney y a Paris
Una encuesta recientemente dada a conocer por el instituto Pew Research Center, de Estados Unidos, reveló que el 87% de los estadounidenses está cansado de las noticias de Britney Spears y Paris Hilton.
Entonces me pregunto, ¿por qué? Si acá en el tercer mundo las amamos. ¿Las amamos o soy solo yo de baboso? ¿O será que ya nos son tan familiares gracias al bombardeo mediático que las vemos casi como a nuestras vecinas?
Sabemos más de Britney Spears que de Andrea Herrera, por ejemplo.
Supuestamente, Andrea es la top model del momento. Pero también sabemos (y hemos visto) casi todo de Carla Morón.
Me pregunto si las niñas bolivianas sueñan con ser Carla, Britney o Paris.
Me pregunto si los chicos bolivianos querrían tener como pareja a cualquiera de ellas.
Particularmente me gusta más Lindsay Lohan, pero tiene un nombre muy difícil de pronunciar.
Como sea, cualquiera de ellas solo viene a llenar un hueco en un mosaico colectivo de nuestra realidad. Antes fue Diana, fue Carolina de Mónaco, fue Estefanía, fue Jacqueline Kennedy, etc. Hoy también son los Beckham, los Pitt-Jolie y más etcéteras.
Mientras las sociedades van creciendo, construyen su propia realeza. En Santa Cruz son las Magníficas, es Desirée Durán, son las Misses, las que aparecen como punta de lanza de esos estereotipos que al pueblo tanto le gusta seguir. Ese espejito mágico al que le preguntamos si somos bonitos, pero que tampoco deja de reflejar nuestras miserias (aunque no queramos verla).
Es así que de a poco pareciera que se nos abre la puerta de la intimidad de nuestras celebridades locales. Estuvimos pendientes del embarazo de Desirée Durán tanto que el pequeño Rony hasta nos parece un sobrino. Y Carla Morón nos invitó a todos a su matrimonio.
Y en realidad no es nuestro sobrino y no estuvimos presentes en la “Boda del Siglo” cruceña. (el hecho de que no los creamos implica un estudio psicológico) Sólo nos dejan conocer una parte de su vida que es utilitaria a los medios de comunicación. Pero en realidad, su vida privada, aunque tal vez menos que antes, sigue siendo privada para los medios de comunicación, aunque en ciertos círculos sociales sea vox populi.
No sé si sea bueno o malo. Simplemente es así. ¿Algún día nuestra sociedad cambiará? No lo sé. Lo que sí lamento es que me parece que el crecimiento intelectual no es proporcional al de nuestro precario Jet Set.
¿Será que pronto tendremos nuestras propias Paris y Britney a las que veremos sus noches de juerga, presas y/o mostrando sus intimidades? ¡Qué morboso suena!