No hay duda alguna, la importancia que tiene un instrumento administrativo de la cosa pública, cuyos funcionarios, sepan hablar a más del español, alguna de las lenguas de la región. Lo grave es que en cada región hay tantas lenguas, como en un baby shower.
Será de mucha importancia auxiliar a los compatriotas del campo que llegan a la ciudad, cuando tienen que hacer un trámite y rebotan, no solo por el maltrato que les dan, sino porque no pueden comunicarse con quienes solo hablan español.
Si gana el SI, habrá que ir aprendiendo lo que se viene a llamarse lenguas originarias, obligatoriedad que creo debe ser implementada a través del tiempo porque, si hay capos en el ejecutivo que ni hablar bien el español pueden, es pedir mucho de un solo saque, que los demás dominen otras lenguas.
Sin embargo, deben haber ahora muchos pretendientes a ministerios que le están poniendo duro al estudio. Harán su carta de solicitud en aymará al presidente y como él no entiende, le pedirá que la reescriba en quechua y habrá un gabinete con gente que, no se si hablará bien español si se defiende con el quechua, el aymará o el guaraní, pero que el común de los gobinetes se entienen hablando macanas eso ya lo sabemos.
Me he permitido hacer un sondeo entre la administración pública para ver cómo andamos en casa.
1. ¿Considera una medida justa la que, para ser funcionario público, usted domine por lo menos dos lenguas?
Entre las respuestas más raras están; ¿Qué es lengua?, Otra; La que domina dos lenguas es mi mujer, porque ella habla por ella y por mi.
2. ¿Cómo se dice detective en guaraní?
La mayoría respondió; “Averiguaré” (ya sabían el chiste).
3. ¿Cuál es la división de las lenguas?
Las buenas y las malas lenguas.
4. Usted, habla guaraní?
Mana caserito.
5. ¿Cómo se dice coima en alguna lengua nativa”?
En quechua “chijchica”, en aymará no sé, el guaraní “No ser tacaño cuñataí”
La verdad es que fue una decepción. Nos hemos dejado estar. Si no sabemos nuestras lenguas, se nos irá ahora no solo la tradición sino la pega. A fin de conservar el trabajo de los empelados públicos, sugiero que en los primeros años, solo se exijan cuestiones básicas como:
- Me tenés que aceitear para quew tu trámite salga por un tubo.
- No, no. Con disimulo, deja dentro del fólde
- Pa` mi jefe también
- Volvete mañana
- El jefe se fue a comer salteñas
- Hagan fila, carajo
- No puedo atenderte.
Estoy leyendo el periódico. Creo que es suficiente, porque un empleado publico, no todos, pero ni saludar saben.
De todas maneras para que la nueva norma se ponga en vigencia, los funcionarios públicos tendrán que anunciar lo que el presidente dijo: “Nos vamos a quedar toda la vida” y tiene razón porque van a necesitar toda la vida para aprender otra lengua.
Lo grave sería imponer que los collas hablen guaraní, los cambas aimará y los chapacos hablen rápido.
Kaya kama!