VERDE Y BLANCO
Pretendo ser un humorista que en septiembre se convierte en idealista y romántico.
Proveedor de rosas a su amada y receptor de frases épicas y sentidas por parte de su suegra como decir; “bestia, pase a almorzar y deje de escribir burreras”. Antes que esa órden se imponga, quiero contarles por qué estoy de verde y blanco.
Me dieron un sopapo en la cara de un transeúnte. Me pusieron el ojo verde en ojo ajeno.
Me dejaron pálido, blanco cuando vi a la intolerancia con un palo en la mano. Me volaron una pierna en el cuerpo de un minero. Me llenaron de lágrimas en una silla de ruedas y recibí, desde una silla de ruedas, un garrotazo certero en la espalda de un policía.
Es decir, la violencia me vistió de verde y blanco para recibir la fiesta septembrina.
Me atemorizaron la bronca y los gritos de los matones. Me sorprendió tanto héroe queriendo moler a palos en la ciudad y en el campo la humanidad de sus compatriotas. En las calles y en las carreteras..
Me desilusionaron los discursos, de uno y otro lado y me desorientó que todos pidan por la paz, todos hablen por la unidad y destilen cuchillos por la boca. Sentí que las palabras son más fuertes, hieren más que los gases, las piedras y los palos rompiendo cabezas. Las palabras mueven las aguas que se convierten en un remolino, hasta convertirse en una vorágine que nos tragará a todos, zapatos y todos.
Me consuela que sin embargo, todos sigamos hablando de paz, sin embargo odié al odio con todas mis ganas y supliqué porque sus autores, le hagan un campito al diálogo y se dialogue donde el diálogo no existe.
Soñé en que hubo un referéndum por decreto en el que se consultaba a los ciudadanos de nuestro país si querían que haya paz y en las casillas para elegir se leía Si o Si.No había otra opción. Ganó el Si, mientras afuera gritaban algunos, muy pocos pero muy fuerte ¡A las Armas!
Luego me bloquearon mi progreso, para evitar que bloqueen mi autonomía. Los únicos que pasaron las trancas eran unos jinetes obscuros que dicen que son del Apocalipsis. No los conozco, no los vi nunca y no quisiera que se asomen por éstos barrios.
Me olvidé hoy de reír con mi ojo verde y mis mejillas blancas pero, como todo soñador enarbolé mi bandera verde, verde esperanza para que en septiembre aflore el nuevo paisaje para mi país. Entenderse es muy difícil. Lo fácil es darse un abrazo con el amigo, dar la mano a quién nos aprecia. Lo contrario es lo difícil, pero es necesario, para que nuestros hijos hereden un país consolidado, unido que rescate el tiempo perdido en las calles del desorden.
Eso merece nuestro pueblo en Septiembre y por el resto de nuestros días. Eso merece toda Bolivia. Que no tenga ya meses negros, sino multicolores, así no cesen las luchas, pero ellas que se trasladen de los campos de batalla al gran debate nacional, sin agresiones verbales, con planteamientos y proyectos para fundar el país, que nunca terminó de fundarse.
Para relajarme acompañé a ver un partido de fútbol a un amigo y le rompieron el parabrisas. Por eso busqué un recreo para mi espíritu en un concurso de belleza y a la dama que estaba conmigo le rompieron un florero en su nuevo peinado.
¿Estamos volviéndonos locos? Exijo una explicación! Envíenmela a mi correo porque mi suegra insiste en que pase a almorzar.