Mi nieto es un genio. Me ha sorprendido por el brillante trabajo que le encomendó su maestra en el colegio. El título propuesto por su profesora fue “Si yo Fuera Presidente”, para establecer seguramente el pensamiento de las generaciones que harán la posta con la actual generación. Mi querubín escribió la siguiente redacción que debía publicarse en Brújula de los sábados, pero me quedo, como está de moda, con la exclusiva.
La pieza literaria dice:
Si yo fuera Presidente, quisiera hacer cosas que hacen los presidentes, viajar por el mundo, alojarse en los mejores hoteles, tener avión privado, asistir a banquetes donde se sirve la mejor comida y si hay tiempo, también quisiera gobernar.
No se si encontraría soluciones a los grandes problemas nacionales pero eso si, no provocaría grandes problemas al país, porque eso es meterse autogoles a propósito.
Si yo fuera presidente, hablaría con acento gringo y contaría chistes para que me crean un buen tipo, pero vendería Bolivia por migajas. Si no podría redactar discursos me copiaría de los que pronunció Kennedy, como hizo otro que ya pasó, pero que lastimosamente no se fue y sigue haciendo macanas convirtiendo a Podemos en Jodemos.
También me encantaría agarrarme las contribuciones que dan otros países a damnificados y me compraría un avión para revenderlo en el doble de su precio, pero a mi mismo país y forrarme de plata. Dice que es cuestión de animarse. Al principio la corrupción te da vergüenza, pero con el pasar del tiempo te acostumbras y disfrutas de lo lindo.
No sería como Chávez, menos como Bush. Sería un presidente a lo boliviano, madrugaría como Evo, jodería la paciencia como Evo, haría negocios como Goni, tuviera un zorro vivo y atento de ministro de gobierno y no una especie de Drácula cruce con monolito y tuviera plata como la que obtuvo el partido de un general que ya partió.
Finalmente me pondría un poncho rojo y un sombrero de sao para sentarme a hablar para escuchar y ser escuchado.
Madrugaría para ir a jugar fútbol, pero no le ganaría al sol, para esmerarme en hacer macanas. Nacionalizaría Bolivia para que no sea dependiente de EE.UU., ni de Venezuela, ni de Cuba y me casaría con la Bachalett para recobrar el mar para Bolivia.
Hasta ahí la nota de mi chiquilin. Se llama Asdrúbal. El mes entrante cumple 25 años y pasa a segundo medio, junto a su hijo o sea mi bisnieto.