Lo de Camiri, fue un capítulo más de un culebrón, cuyo guión lo escribe y ejecuta el propio gobierno. Lo hace como quién no tiene nada que hacer o mucho que destruir. Son unos niños traviesos. Los pocos que saben son maquiavélicos, los que no saben se ponen el poncho rojo así sean burgueses con la nostalgia de haber sido y el dolor de ya no ser marxistas.
Y no lo digo con bronca, sino con pena. Porque pensé que íbamos a tener el cambio. Un cambio que remueva estructuras viejas para dar oportunidad y pan a los que no tienen, pero no como una limosna, un bono, una ayudita, sino con trabajo, con seguridad y más que todo, resguardando la democracia y la paz que mayorías y minorías, queremos a lo largo y ancho de todo el país.
Entre las últimas caricaturas, una que me ha parecido superior a los Simpsons es la actitud del Ministro de defensa, cuyo nombre no lo anoto, porque es tan intrascendente que ni lo conozco ni en pelea de perros, pero si en pelea de negociadores.
Seguramente Mister Evo lo envió, junto a una comitiva para negociar la forma más digna, luego de haber metido la pata y ante la intransigencia de su interlocutor, se levantó airoso, nada menos que el señor Ministro, para sacarle al mugre a su indiscreto contestatario.
Si ese es un ministro de defensa, cómo será un ministro de ofensa? Me pregunté y de ahí, muy dialécticamente deduje que el gobierno necesita eso; un Ministrerio de Ofensa. Un aparato que no se disfrace de diálogo democrático, sino de matón para sacar la contumelia al que diga no. Los milicos lo hacían de frente. No dialogaban, imponían y terminabas con una patada en el culo o un tiro en la cabeza si te ponías enfrente. Pero, estabas tratando con gorilas y este señor (el mindefensa) creyó que eso también se hereda estando a la cabeza de las Fuerzas Armadas. Pero señor, ya no hay gorilas, hay militares profesionales que están en otra, así se les ordene salir a las calles a reprimir al pueblo, cosa que lo hacen con un estilacho brutal, pero eficiente.
El Ministro facilitador, fue complicador, porque el que tenía que poner en orden la casa, resultó un agresivo más. Fue como entrar a un depósito de pólvora con una antorcha encendida.
Esa es la gente que tenemos. No es originaria, es original porque no es mala idea de tener, en vez de un ministro de defensa, uno de ofensa. Otros países no lo tienen. Por ahí se nos copian.
A nombre de quienes creíamos en el cambio, le pido a don Carlitos (*) mil disculpas.
Comentarios (1)
Estimado Oso:
Mejor no podias haber descrito las torpes manipulaciones de nuestra "genticita" - pienso que como Carlitos, todos terminaran en el manicomio o en la carcel? es igual.
Publicado por martha guzman | Abril 2, 2008 11:55 AM
Publicado el Abril 2, 2008 11:55