Porque te quiero, quiero…
Quiero ser tu testigo,
Para afirmar que existes
para hacerme feliz,
para decir que mi vida
sin tu vida es solo una sombra.
Quiero ser tu público
Para aplaudirte en la ducha
embelezado por tus formas
por esos ojos de misterio
por esa sonrisa,
argumento de ternura
por esa dulzura de niña,
que se convierte
en bella durmiente
para soñar por las noches
solo en el mañana.
Quiero ser tu almohada
que vela tus sueños
quiero ser tus fantasías
para viajar juntos
en un tranvía de travesuras.
Quiero darte motivos
para que te rías
para que las campanas
de tu alegría
despejen las palomas
grises de mis nostalgias.
No quiero que llores nunca,
y si eso es imposible,
déjame que sea tu pañuelo
el que te seque tus lágrimas
y canjee tus amarguras
por un chocolate de soles
por una noticia buena,
por una entrada al cine
Con pipocas de flores
que se derritan en tus labios
mientras me escondo
En la butaca de tus senos
Quiero ser el apasionado voto
Que deposite en la ranura de tu urna
para elegirte como mi candidata
que me brinde felicidad vinculante
con el mañana, luz de autonomía
que nos haga caminar de la mano,
emancipados, libres por la vía,
por las calles de la vida.
Quiero llevarte de viaje
para hacer con las montañas,
un biombo que nos aleje
del mundo que nos distrae,
pero estoy en la Terminal
Y, se han terminado los pasajes.
¿Podrías cielo de mis fantasías,
prestarme hasta la vuelta
platita para ponerle,
a nuestra lujuriante vacación,
las alas de nuestro ensueño
y viajar en confortable avión?