“Hasta ahora, vamos bien” decían dos albañiles que se habían resbalado de un andamio instalado en el piso 25 y caían vertiginosamente al pavimento de la calle.
Creo que eso es lo que está faltándonos a la hora de dialogar. Las soluciones se hacen esperar, porque es un parto muy difícil . Hay posiciones radicalmente encontradas, visiones diferentes de país, pero el ver al Gobierno sentado con los Prefectos, hace que nuestro optimismo instale la bandera de la esperanza, en lo más alto de nuestro mástil de expectativas.
Creo que un asunto muy delicado es, por ejemplo, ponerse de acuerdo para que el prefecto de Oruro, se saque el sombrero en la mesa. Los antropólogos aymaras han revisado sus textos y no hay antepasado alguno que tenga sombrero europeo atornillado a su cabeza. Eso por ejemplo, va a llevar mucho tiempo de discusión, porque para unos es falta de respeto al presidente y los asistentes y para otros una postal folklórica que no hace daño a nadie, desde que el canciller afirmó que las piedras tienen sexo, lo que nos hace pensar que él tiene relaciones clandestinas con alguna “monolita” de Tihuanacu.
Pero ese no es el meollo del asunto. La cosa está en conjugar el aceite con el agua, para que de ahí salga el líquido que bebamos todos, para brindar por la paz entre bolivianos.
No es fácil, pero no es imposible. Toma su tiempo. Bueno, en nuestro país, todo toma su tiempo. Si la Constituyente hubiera redactado los Diez Mandamientos, luego de dos años, hubiera estado en el segundo mandamiento y la única forma que hubiera llegado al décimo es metiendo la aplanadora, como aquella que la encendieron en Sucre y vertiginosamente terminó en Oruro.
Lo que hay que hacer ahora, es meterle retro, volver al punto de partida y enmendar errores, chambonadas, atropellos y luego, seguir con el debate, con gente que sabe, porque la que no sabe, insulta solamente, eso hace mi suegra cuando discutimos de fútbol y no llegamos a ningún lado. Bueno, me bota de la casa y duermo con el perro, pero eso no es democracia.
Pese a todo, hasta el momento de escribir éstas líneas, vamos bien. Tengo la esperanza de no nos estrellarnos en el pavimento. De eso hay conciencia de ambas partes y creo que el paracaídas del razonamiento, del verdadero patriotismo, se abrirá para que no nos estampillemos. Tenemos derecho a sobrevivir en paz, verdad?
* Periodista y escritor. Su best seller “El de Bate” es muy leído por los seguidores del béisbol en Venezuela, Méjico y Los Estados Unidos. Está en preparación la monografía “Ventajas de dormir con el perro en invierno” y manual de “Cómo Sacar a la Suegra del Hogar sin Traumas Familiares”