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Marzo 2008 Archivos

Marzo 3, 2008

¿TELE-RADIODIFUSION? LA RADIO COMO REPETIDORA DE LA TELEVISION

Sandra Villegas

Cuatro de las cadenas de televisión más grandes del país retransmiten sus noticieros nocturnos y meridianos en radios de La Paz.

  

De al menos 140 radioemisoras en amplitud modulada (AM) y frecuencia modulada (FM) en las ciudades de La Paz y El Alto, sólo 8, entre ellas Panamericana, FIDES y ERBOL, producen su propio noticiero y cuentan con periodistas para tal efecto.

   

En otros casos, los noticieros de algunas redes televisivas han pasado a formar parte de la programación de varias radios. En tal sentido, la relación informativa entre televisión y radio identificada en La Paz es la siguiente:

 

 

Nombre de la radioFrecuenciaBandaTelenoticiero  retransmitido
Cristal102.9AMPAT
Constelación100.5FMATB
Radio Cadena Nacional (RCN)104.5FMBOLIVISION
UNITEL102.5FMUNITEL

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Este es un fenómeno más o menos reciente —su data no rebasa los 20 años—que merece atención porque la retransmisión de noticias de televisión en radio sigue una lógica mercantil que se superpone al trabajo informativo autónomo de los medios sonoros.

  

Entre algunas de las características comunes a este tipo de retransmisiones se evidenció que:

  

Ø      Cristal, Constelación y Radio Cadena Nacional retransmiten sólo los telenoticieros, mientras la radio 102.5 retransmiten toda la programación de UNITEL, incluidos los noticieros.

 

Ø      Antes de empezar la retransmisión, los canales de televisión no anuncian el enlace con las radioemisoras,  pero 2 de las emisoras involucradas lo hacen.

 

Ø      Luego de la identificación de la radio la retransmisión se inicia, se suele incluir como sello la identificación de la radio en el momento en que se presentan las noticias.

      Ø      La retransmisión de noticias no tiene continuidad  y puede ser interrumpida en ocasiones debido a problemas técnicos del enlace. Esta situación se debe a que la publicidad de los telenoticieros no es reproducida en 3 de los 4 casos y en su lugar se introduce publicidad de la radio, música o se da lectura a noticias de periódicos locales o cables internacionales.  

 

Es claro que este fenómeno de retransmisión de noticieros de televisión en radioemisoras avanza en desmedro del periodismo radiofónico en general, pues está llevando a su reemplazo por el enlace con los canales de televisión.

  

En consecuencia, se pone en peligro —al disminuirlas— las fuentes de trabajo para periodistas y estudiantes de Comunicación de las urbes paceña y alteña donde se estima que hay al menos 600 periodistas (de radio, prensa y televisión) en ejercicio y  de 4.000 a 5.000 estudiantes que esperan encontrar un trabajo que les permita ejercer, entre otras opciones laborales, el periodismo.

  

Las retransmisiones radiofónicas de los telenoticieros no siempre son completas por problemas de horario; los espacios y anuncios publicitarios pueden variar entre canales y radios; además, los operadores de radio no siempre hacen seguimiento al ritmo de la emisión.

  Es muy importante tomar en cuenta que el oyente del noticiero transmitido por radio no puede ver las imágenes. El público que prefiere a la radio como compañera de sus tareas diarias está acostumbrado a escuchar noticias que usen un lenguaje radiofónico que es más descriptivo y narrado, pero se ve obligado a oír noticias elaboradas “en lenguaje televisivo” pensado en el impacto de las imágenes, situación que puede causar distorsión en la recepción integral del sentido del hecho informativo.    

La autora es Coordinadora Metodológica del Observatorio Nacional de Medios (ONADEM) iniciativa de la Fundación UNIR Bolivia y la Asociación Boliviana de Carreras de Comunicación Social (ABOCCS).

Marzo 10, 2008

INFORMACION Y SOCIEDAD CON AMPLIO ESPACIO: LOS RADIONOTICIEROS EN BOLIVIA

 

Más de 80% de tiempo de información noticiosa frente al 12% de publicidad con una amplia cobertura temática de hechos de sociedad definen el perfil general de la radio informativa en Bolivia. A esa conclusión se llegó tras la escucha sistemática de un total de 64 horas, 20 minutos y 46 segundos de 15 noticieros meridianos estudiados durante 5 días hábiles, en los tres principales centros urbanos del país, en abril de 2007. De ese total, 37% correspondió a Cochabamba, 34% a La Paz-El Alto y 29% a Santa Cruz.

 

La distribución del tiempo entre información y publicidad prácticamente se replicó en el perfil de los tres centros urbanos: Cochabamba (80% y 13%), La Paz-El Alto (82% y 13%) y Santa Cruz (79% y 12%).

 

El análisis y clasificación de 2.138 notas permitió identificar poca diversidad en el uso de subgéneros, es decir, las formas narrativas radiofónicas de desarrollo de las notas. El subgénero hegemónico y más utilizado fue la noticia (59%), idealmente como narración breve, completa y suficiente del hecho. Se presentó poco de nota ampliada (3%) —constituida por un conjunto de notas y fuentes, en ocasiones a través del contacto con varias ciudades— y aun menos de entrevista (1%) —diálogo exclusivo de la emisora, en estudio o exteriores, con una fuente noticiosa individual o grupal—.  

 

Entre las notas resumen —presentadas al abrir y cerrar el noticiero o un sector de noticias—, los titulares (27%) fueron claramente más utilizados que los avances (6%) y los titulares resumen (3%). Esa tendencia tuvo variación significativa en el perfil de Cochabamba en relación al titular resumen que alcanzó el 12%.

 

Respecto de la cobertura temática, más de un tercio de las noticias se refirió a hechos con protagonistas o problemáticas de la sociedad civil, lo que fue codificado bajo el tema sociedad (34%), que junto con los de política (20%, referido a actores estatales: gobierno central, prefecturas, alcaldías) y economía (13%), constituyeron los contenidos centrales de la mayor parte de las notas difundidas (67%). Internacionales (13%) tuvo la misma presencia que economía.

 

Otros temas, como tierra y territorio que podría ser considerado clave, apenas alcanzaron entre el 3% y 2% de presencia.  Cultura y comunicación apenas llegó al 1%.

 

En los resultados por ciudad, sin excepción, sociedad se mantuvo como el tema más frecuente, aunque con mayor énfasis en los perfiles generales de Cochabamba (38%) y La Paz (36%), y notoriamente menos en Santa Cruz (28%). La similitud entre La Paz y Cochabamba se mantuvo incluso en el orden de abordaje de los cuatro temas más importantes en la tendencia general (sociedad, política, economía e internacionales). El perfil cruceño presenta una variación con internacionales (18%) que superó ampliamente a economía (10%) y ocupó el tercer lugar. 

 

En cuanto a las fuentes noticiosas más recurrentes, se invirtió el resultado verificado respecto de los temas abordados. En primer lugar, las fuentes oficiales del Estado (autoridades nacionales, departamentales y municipales) fueron las más consultadas y citadas (42% en conjunto). Dentro de la misma categoría, los representantes del Poder Ejecutivo (33%) fueron los más citados, seguidos de personeros de los gobiernos municipales (20%), del Poder Legislativo (15%) y de las prefecturas (14%). Después de las fuentes oficiales, el segundo lugar fue ocupado por representantes de la sociedad civil (ciudadanía, dirigentes sindicales, vecinales, ONG’s, etc.).

 

En los resultados por ciudad, los noticieros de Santa Cruz (35%) consultaron y citaron menos a las fuentes oficiales. En La Paz (46%) y Cochabamba (44%) las utilizaron por encima de la tendencia general. Mayor diferencia se encontró en la composición interna de las fuentes oficiales: en La Paz se citó con mayor frecuencia al Poder Ejecutivo (41%) y, en segundo orden, al Legislativo (20%); mientras que en Santa Cruz y Cochabamba disminuyó la consulta al ejecutivo nacional (29% y 28%, respectivamente) y aumentó la efectuada a los gobiernos municipales (28% y 21%). El Poder Ejecutivo nacional y los gobiernos municipales tuvieron prácticamente la misma importancia en tanto fuentes noticiosas en el perfil total de Santa Cruz. Cochabamba fue la ciudad donde más se recurrió a los representantes de la Prefectura (20%) dentro de la categoría de fuentes oficiales.

 

En el perfil de las tres ciudades, en la categoría sociedad civil, las fuentes más citadas fueron las organizaciones sindicales (22%), luego la ciudadanía (16%) y los comités cívicos (12%). En La Paz y Cochabamba se siguió la tendencia general, excepto en la menor consulta a los comités cívicos (9% en cada caso). En cambio, en Santa Cruz, la ciudadanía (21%) fue la más citada junto a sindicatos y comités cívicos (19% cada uno), estos últimos notoriamente más importantes como fuente en esta ciudad, dentro de la misma categoría. 

                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                           

Cabe remarcar, la vocación periodística de la radio preocupada por —y ocupada en— la cobertura mayoritaria de hechos que involucran a los actores de la sociedad civil que sobrepasó el tercio de la oferta informativa. Resaltó también, salvando diferencias particulares de cada noticiero, la proporción prioritaria del tiempo de la información que se mantuvo en alrededor del 80%, en el perfil radiofónico general de los tres centros urbanos estudiados.

 

Entre las expectativas pendientes, queda la mejora técnico-profesional que se puede traducir en la elaboración y presentación del reportaje radiofónico —fruto de la investigación periodística, no circunscrita al “momento” ni a lo inmediato—, el cual estuvo por completo ausente en la oferta de subgéneros registrados. Por otro lado, la cobertura “en vivo”, la otra vocación de la radio informativa actual, en ocasiones llega a ser tan sólo un “efecto”, ya que se descuida la fidelidad sonora y disminuye en general la calidad periodística radiofónica. Con todo, los resultados centrales del monitoreo reafirman las grandes potencialidades y vocaciones del periodismo radiofónico.  

Por Bernardo Poma. Responsable Operativo Metodológico del Observatorio Nacional de Medios - ONADEM 

Marzo 17, 2008

PROBLEMAS MEDIATICOS EN AMERICA LATINA

 

 

Por Erick Torrico Villanueva  

 

            Los medios de información de América Latina presentan varios problemas comunes que inciden actualmente en su pérdida de calidad y credibilidad o que la reflejan.

 

            Tal fue, en síntesis, el diagnóstico que efectuó la Red Latinoamericana de Observatorios de Medios reunida a principios de mes en Bogotá y de la que participa el Observatorio Nacional de Medios (ONADEM), de Bolivia, en su condición de miembro fundador.

 

            Las exposiciones presentadas en la oportunidad pusieron en evidencia que las preocupaciones en torno al trabajo de los mass-media en la región son semejantes en los diferentes países, lo mismo que varias de las dificultades  identificadas para esa labor.

 

            La cotidiana vinculación de la actividad periodística con la creciente conflictividad política fue señalada como uno de los factores que está llevando al alineamiento de muchos medios —privados y estatales— con su consiguiente politización explícita.

 

            Así, la polarización de las sociedades está dando lugar a una réplica de esa situación  en el espacio mediático que, además, también incide en la división cada vez más marcada de las audiencias y de las fuentes informativas de confianza.

 

            Otro efecto pernicioso para la naturaleza y la función de la información periodística es, en percepción de la Red, la frecuente utilización de operaciones de sustitución de los contenidos noticiosos por el sensacionalismo, el farandulismo y la propaganda. En otros términos, los criterios profesionales de construcción de las noticias están siendo reemplazados por fórmulas de impacto comercial o derivadas de estrategias de mercadeo político.

 

            En relación con ello, la práctica del “unifuentismo”, es decir, de la consulta de una sola fuente para cada información, fue considerada un mecanismo de reducción de los espacios de interpretación de los hechos tendiente a asegurar una suerte de monopolio del entendimiento de la realidad.

 

            El diagnóstico planteó, asimismo, que si bien los medios permiten que la gente exprese su malestar respecto de aspectos sociales, económicos o políticos, casi nunca contribuyen a que tal malestar sea procesado, sino que se lo usa como elemento emocional pero sin favorecer su gestión en democracia. Esto significa, que la participación ciudadana es convertida por los medios en un simulacro y da cuenta de que los propios periodistas no se asumen en su calidad de ciudadanos.

 

            El encuentro de la Red discutió también acerca de los procesos de renovación tecnológica de las comunicaciones —como la expansión de las capacidades de los equipos multimedia y la digitalización de la televisión y la radio—, los cuales traen aparejadas posibilidades paradójicas de ampliación del acceso a la emisión y la recepción o de concentración del control sobre la producción y la distribución de contenidos. Frente a eso, analizó la necesidad latinoamericana de dotarse de medios públicos, no apenas estatales ni gubernamentales, y de promover el correspondiente desarrollo normativo.

 

            La Red Latinoamericana de Observatorios de Medios está integrada por la Veeduría Ciudadana de Medios (Perú), el Instituto de Investigación de Medios (Argentina), la Red ANDI (Brasil), el Observatorio FUCATEL de Medios (Chile), FUNDAMEDIOS (Ecuador), el Centro de Investigación de la Comunicación (Venezuela), el Centro Civitas (Guatemala) y el ONADEM, iniciativa de la Fundación Unir Bolivia y de la Asociación Boliviana de Carreras de Comunicación Social.

           

Marzo 24, 2008

LIBERTAD Y COMPROMISO EN EL PERIODISMO

Por Marcelo Guardia Crespo

La Asociación Nacional de la Prensa ha cuestionado algunos términos del texto constitucional aprobado por la Asamblea Constituyente. El texto de la Constitución Política del Estado (CPE) dice que la información y las opiniones deben respetar los principios de “veracidad y responsabilidad”. La ANP tiene razón. No hay cosa más difícil que definir la noción de verdad aunque todos la deseamos. Lo que es verdad para el gobierno no siempre es para la oposición. Ejemplos tenemos todos los días. Nadie puede atribuirse la capacidad de ser portador de la verdad. Con esta idea pueden ejercer censura y autoritarismo quienes detentan el poder. Democracia supone convivencia de pensamientos distintos.

Sin duda que la noción de responsabilidad es fundamental. La información emitida debe ser respaldada, comprobable y no vulnerar los derechos de los demás.

El texto constitucional es avanzado en el campo del derecho a la información. Ha incluido esta noción que supone la capacidad de investigar, expresar y recibir información de interés público. Con ello se completa la necesidad de que los medios y periodistas trabajen para que la población esté informada oportunamente. No sólo para ejercitar su libertad de opinión.

En la CPE vigente se destaca solamente el derecho a la libertad de expresión. Con ese argumento se cometen abusos en el ejercicio de la profesión y en el manejo de medios. Algunos conductores de programas y periodistas dicen cualquier cosa a título de tener derecho a expresarse libremente. Olvidan que el periodista debe buscar la verdad aunque sepa que es difícil llegar objetivamente a ella. Muchos medios privados tienen compromisos con grandes poderes económicos y políticos. Políticos y autoridades inciden en las agendas de los medios y en el tratamiento de fuentes y contenidos. Hacen contratos para emitir propaganda en su favor con lo que comprometen las líneas editoriales por la vía económica. Se conocen casos de corrupción de periodistas con pagos extras que no dejan ninguna prueba. El único indicio contundente es la huella en el tratamiento parcializado de las noticias. El supuesto compromiso con la misión de informar de manera imparcial y verdadera se diluye en la conflictiva coyuntura social del país.

Los medios de comunicación se han convertido en instrumento de persuasión en un clima de disputa por la posesión de verdad. Tanto el gobierno como la oposición utilizan medios y periodistas para sus fines. La opinión pública se forma en medio de un caos mediático que frecuentemente transmite datos incompletos, tergiversados o falsos.

¡Pobre público! Tiene que escarbar el denso mundo mediático para tener datos confiables. Felizmente se multiplicaron las redes y sistemas de información alternativa a los medios masivos. La población no forma su opinión sólo a partir de los medios. La globalización ha multiplicado también las fuentes de referencia.

Periodistas improvisados cumplen labores que requieren de capacitación técnica y ética. No se cumple la disposición legal que exige la profesionalidad de los periodistas. Algunos medios hacen exactamente lo que no se debe hacer.

El manejo de fuentes es desequilibrado. Los sectores hegemónicos tienen más gente y recursos en los (sus) medios. Los programas de opinión y supuesto análisis se han multiplicado vertiginosamente. Cualquier persona asume el rol de analista político o periodista. Es obvio que todos tienen derecho de expresarse libremente por cualquier medio. Pero no todos están capacitados para hacer periodismo. Los hospitales tienen médicos profesionales en sus plantas. Nunca ejercen la medicina personas no autorizadas y sin licencia. Es un acto de responsabilidad social y legalidad. Lo mismo debía ocurrir en los medios.

Existe libertad de expresión en Bolivia pero no se satisface el derecho a la información. El cambio de enfoque de la legislación puede favorecer a que se priorice la necesidad de informar a la población más que intentar persuadirla o simplemente expresarse con libertad. Empresarios y periodistas debieran trabajar en función del derecho informativo. Muchos lo hacen muy responsable y eficientemente. La mayoría no.

Los límites entre la verdad y la libertad no están claros en el medio periodístico. Este reclamo es tan importante que debiera tener el apoyo de todas las organizaciones de periodistas y comunicadores del país. Aunque no está bien sólo exigir libertad irrestricta si del otro lado no se reafirma y demuestra el compromiso con el trabajo profesional y el derecho a la información.

 El autor es director de la carrera de Comunicación Social de la Universidad Católica Boliviana San Pablo filial Cochabamba

Marzo 31, 2008

LOS PERIODISTAS TRABAJAN SIN PROTECCION

 

 

Foto: El Deber

Por Liliana Colanzi, corresponsal en Santa Cruz del Observatorio Nacional de Medios (ONADEM) 

 

El caso del camarógrafo de Televisión Boliviana que murió ahogado en el río Palometillas el pasado 1 de marzo durante la cobertura de una noticia es una consecuencia trágica de las precarias condiciones de trabajo en la que se desenvuelven muchos reporteros bolivianos. Rony Susano (23), el periodista que cayó de la lancha, no llevaba chaleco salvavidas al momento de realizar su labor periodística. Como él, muchos periodistas se enfrentan a diario a situaciones en las que pueden resultar heridos. Lamentablemente, son muy pocos los medios de comunicación que velan por la integridad de los trabajadores de la prensa y proveen el material necesario para resguardar la salud de sus empleados.

 

A fines del 2007, en medio de las numerosas protestas y enfrentamientos que sacudieron el país, se pudo constatar que los periodistas, fotógrafos y camarógrafos presentes no llevaban máscaras antigás, chalecos ni cascos para protegerse. Algunos reporteros fueran agredidos por los manifestantes o la policía y otros sufrieron desvanecimientos y vómitos a causa de los gases tóxicos. A raíz de ciertas notas de protesta aparecidas en periódicos, algunos medios comenzaron a dotar a sus periodistas de máscaras antigás.

 

Sin embargo, según Hernán Cabrera, secretario ejecutivo de la Federación Sindical de Trabajadores de la Prensa de Santa Cruz (FSTPSC), menos de la mitad de los medios de comunicación cumple con los requisitos mínimos de seguridad que necesitan los trabajadores de la información. Cabrera indicó que los dirigentes de los sindicatos de la prensa se reunieron hace un par de semanas con los directores de medios y establecieron como plazo el 15 de abril para que las casas periodísticas realizaran ajustes y prepararan sus informes sobre las medidas que van a tomar con respecto a la seguridad de sus empleados.

 

Una encuesta sobre condiciones laborales llevada a cabo por el Observatorio Nacional de Medios (ONADEM) en 2007 reveló datos interesantes sobre la percepción de los periodistas acerca del medio en que trabajan. Algunos camarógrafos, por ejemplo, lamentaron que, durante la cobertura de enfrentamientos, sus jefes no preguntaban si se encontraban bien, sino que les preocupaba que las cámaras no sufrieran daños.

 

El informe del ONADEM también revela que muchos periodistas “no han recibido bonos de transporte, no saben si están asegurados, si tienen seguro de vida en algunos casos que les prometieron o si simplemente les están pagando de acuerdo a su contrato”. El estudio también advirtió que el salario promedio del periodista boliviano es de Bs 2.000 (y Bs 8.000 en el caso de editores y jefes), y que la jornada laboral “normal” es de 10 a 12 horas.

 

Los periodistas realizan una labor social de gran importancia. “Un periodista es más útil a la sociedad si está vivo y sano y si puede acceder al conflicto”, remarcó en un taller realizado el año pasado Dafne Martos, responsable de Comunicación de la Delegación Regional del Comité Internacional de la Cruz Roja para Bolivia, Ecuador y Perú. Dados los riesgos de la profesión y la coyuntura del país (protestas y desastres naturales), los propietarios y directores de medios no deberían ahorrar esfuerzos al momento de velar por la integridad de sus trabajadores.

 

Teniendo en cuenta esta situación, la FSTPSC ha hecho circular diez consejos para la cobertura periodística en tiempos de conflictos y de desastres naturales. Entre ellos, se recomienda al periodista anteponer la propia vida antes que la primicia noticiosa y exigir al medio de comunicación el suministro de equipos de seguridad como botas, cascos y chalecos. También se aconseja, en caso de que la vida o la integridad del periodista peligre, abandonar todo equipo audiovisual, “ya que la vida vale mucho más que una simple cámara”.  De igual manera, el comunicado propone que el periodista reclame a su medio el pago de un seguro de salud, seguro de vida y seguro contra riesgos profesionales, en cumplimiento con la ley.

 

   

 

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