Las secciones de opinión de la prensa boliviana cuentan con un total de 508 columnistas, en su gran mayoría varones, interesados prioritariamente en opinar sobre la actualidad política y concentrados sobre todo —en ese orden— en los periódicos de La Paz, Tarija, Cochabamba y Santa Cruz. Durante dos semanas, el Observatorio Nacional de Medios (ONADEM) efectuó un monitoreo de 16 diarios del país, lapso en el que estableció la publicación de 817 columnas correspondientes a 501 autores nacionales y 7 extranjeros. De ese total, sólo el 10% son mujeres, siendo sus profesiones periodista, comunicadora, socióloga, politóloga o abogada. Total de columnas por departamento y periódico LA PAZ (208) LA PRENSA 70 EL DIARIO 66 LA RAZÓN 58 EL ALTEÑO 14 TARIJA (163) EL PAÍS 59 EL NACIONAL 55 NUEVO SUR 49 COCHABAMBA (158) LOS TIEMPOS 80 OPINIÓN 78 SANTA CRUZ (116) EL DEBER 70 EL NUEVO DÍA 30 EL MUNDO 16 ORURO (64) LA PATRIA 64 CHUQUISACA (48) CORREO DEL SUR 48 POTOSÍ (40) EL POTOSÍ 40 BENI (20) LA PALABRA 20 TOTAL 817 Los varones, cuya mirada predomina en la opinión periodística, se autoidentifican principalmente como periodistas, abogados, economistas, ex o actuales funcionarios de gobierno, analistas, docentes universitarios, sociólogos, ingenieros, comunicadores, politólogos, sacerdotes o historiadores. El diario con mayor número de columnistas mujeres es “La Prensa” de La Paz con 7, al que le siguen “El Nuevo Sur” de Tarija con 6 y “La Razón” de La Paz, “Los Tiempos” de Cochabamba y “La Patria” de Oruro con 5. El único que no tiene una sola columnista es “El Alteño”, de El Alto. En contraste, los periódicos con más columnistas varones son “La Razón” y “El Diario” de La Paz con 45 cada uno, “Los Tiempos” con 40 y “La Prensa” con 37. Y la distribución por departamento de quienes opinan en la prensa, por género, es la siguiente: La actualidad política abarca el 43,9% de los temas de las columnas, seguida de la economía (17,1%) y de los asuntos sociales (11,8%). El resto de materias —historia, educación, religión, salud, seguridad, servicios públicos, periodismo y otros— tiene una presencia menor y equivale a menos de un tercio del conjunto (27,2%). Hay una sola columna de humor, la de Alfonso Prudencio Claure (“Paulovich”), que sin embargo se publica en 7 diarios. Las 6 columnas de autores extranjeros halladas en el período observado trataron, en general, temas de política y economía internacional. Hay 90 autores (17,7%) cuyas columnas se publican en más de un diario y en distintas ciudades. Son 83 varones y 7 mujeres. La frecuencia de repetición varía de 7 (la ya nombrada de “Paulovich”, que es la única) a 2 (el 44,4% de los otros casos). Si se considera el número total de columnas publicadas por ciudad, la mayor parte corresponde a La Paz (25,4%), después a Tarija (19,9%), luego a Cochabamba (19,3%) y finalmente a Santa Cruz (14,1%). El 21,3% restante se distribuye entre Oruro, Chuquisaca, Potosí y Beni. Es interesante ver que, en términos individuales, son los diarios de Cochabamba los que más columnas publican. Sin embargo, la relación general sobre la cantidad de publicaciones es ésta: Prevalece un criterio de irregularidad en la publicación de las columnas, esto es, que en su mayoría (62,5%) no aparecen en días fijos. El 23,2% se publica una vez a la semana, el 11,2% cada quince días, el 1,5% 2 veces a la semana, el 0,7% sale 6 veces a la semana y el 0,19% aparece 3, 4 ó 5 veces por semana. Los días preferidos para la publicación de columnas son el domingo (8,2%) y el sábado (3,9%). Un último dato que no se puede dejar pasar por alto es que el estudio identificó en diarios de Sucre, Oruro y Tarija la presencia de un fenómeno que semeja ser plagio: una determinada columna publicada por un periódico con un título y la firma de un autor aparece en un segundo diario firmada por otro autor, con un título brevemente modificado o no y con idéntico contenido. Tales publicaciones fueron hechas un mismo día, al día siguiente o dos días después de la primera salida y ocurrieron no sólo en diarios de dos ciudades distintas sino incluso en dos de una misma ciudad. Por Erick R. Torrico Villanueva
Desde la mirada de la prensa, Bolivia sufre una crisis de polarización política, violencia e incertidumbreSandra Villegas Once anuarios de prensa que sintetizaron la gestión 2008 presentaron una imagen casi apocalíptica de país con un 70% (226) de titulares pesimistas, en particular, en lo político y económico. Otro 30% (98) de noticias sí rescataron avances positivos, propuestas o experiencias sociales, aciertos gubernamentales, acciones de desarrollo sostenible o iniciativas productivas públicas o privadas exitosas. Un análisis del Observatorio Nacional de Medios (ONADEM) de 11 ediciones especiales que compilan las noticias más importantes de la realidad nacional en 7 de los 9 departamentos mostró que, según la prensa, el 2008 se caracterizó por enfrentamientos violentos entre distintos sectores sociales debido a una aguda polarización política que impidió el establecimiento de procesos de diálogo para garantizar la gobernabilidad y el debate en democracia. Los anuarios analizados fueron los de El Deber y El Nuevo Día de Santa Cruz; El Diario, La Prensa y La Razón de La Paz; Nuevo Sur y El País de Tarija; La Palabra del Beni; Opinión y Los Tiempos de Cochabamba; y La Patria de Oruro. El análisis cuantitativo y cualitativo determinó la cantidad y características de los titulares de primera página y aquellos de noticias sobre política, economía y sociedad. Entre 324 titulares se identificó 47% noticias sobre sociedad (129), 36% de política (117) y 17% de economía (78). Bolivia el 2009: un país heredero de la crisis política -económica A partir de sus titulares la prensa presentó una desalentadora perspectiva para el 2009 y dejó entrever su preocupación por un ámbito político todavía polarizado por la tensión entre el gobierno central y las cinco Prefecturas opositoras que, a pesar de la aprobación de la nueva Constitución Política del Estado, aún deben negociar las autonomías departamentales. Los diarios hicieron énfasis en su inquietud ante la aguda crisis económica mundial y cómo ésta afectaría la economía boliviana y el nivel de vida de sus habitantes. Pronosticando un futuro poco prometedor algunos titulares señalaron: Pérdida del Atpdea pone en vilo a los exportadores (Los Tiempos)La inflación para las amas de casa fue de al menos 35% (La Razón)Evaluación en hidrocarburos:Bolivia al borde del total desajuste nacionalSe hizo evidente que la producción nacional en materia de hidrocarburos -gas natural y gasolina-, ha llegado al límite (El Diario)Crisis económicaUN ´CRECIMIENTO EMPOBRECEDOR´ AGOBIA A BOLIVIA"Crecimiento empobrecedor" fue la calificación para la economía boliviana en el Informe producido por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, PNUD. Si bien las cifras mejoran en lostres últimos años, Bolivia tiene más de 166 mil nuevos pobres (El Nuevo Día).A partir de la evaluación de los hechos del 2008, los anuarios esbozaron la imagen de un 2009 poco prometedor en especial desde la perspectivas política y económica. ¿Qué se dijo del 2008? Entre los once diarios analizados, El País convocó a la conciliación, El Nuevo Día incluyó noticias desde un enfoque más dramático, El Deber evaluó más las noticias y La Patria enfatizó el quehacer local. En su mayoría, los titulares de primera plana no sólo dieron a conocer los hechos sino que los interpretaron utilizando adjetivos y expresiones alusivas a la situación del país durante el año 2008: “al borde de la guerra civil” (La Prensa), “Un año violento. Las urnas no alcanzaron para entendernos” (El Deber), “2008: un año de confrontación política y polarización regional” (La Patria) o “pacificación, el clamor de un pueblo” (El País). En general, los temas políticos fueron priorizados en los diarios de Tarija (50%); lo social fue destacado en el de Oruro (74%), lo económico en los de Cochabamba y Santa Cruz (26% cada uno) y los diarios de La Paz enfatizaron el lo político-social (37% y 35% respectivamente). El análisis particular permitió establecer que La Palabra (17%), La Razón (16%) y El Nuevo Día (11%) incluyeron más noticias sobre hechos políticos considerados negativos. Las noticias positivas desde el ámbito político fueron rescatadas por Nuevo Sur (19%) y La Prensa (14%). Balance final Los anuarios de prensa enfatizaron con adjetivos y valoraciones la crisis política y económica del país. Los diarios que mostraron una agenda informativa con mayor equilibrio en cuanto a la presentación de noticias políticas, sociales y económicas fueron La Palabra y La Patria. En un balance final, no se publicaron noticias positivas sobre política en El Deber, La Razón y La Patria; sobre sociedad en Los Tiempos y El Nuevo Día; y sobre economía en El País, Los Tiempos, El Nuevo Día y La Razón. “La incertidumbre y la violencia caracterizaron el año político” (Opinión) “La minería tocó el cielo con los precios altos para luego caer en el infierno de la crisisBolivia seguirá siendo un país dependiente, sino ejecuta políticas de industrialización y capacitación de recursos humanos competentes” (La Patria)“La inestabilidad mostró a Bolivia cerca de una guerra civil” (El País) Así, los anuarios de la prensa nacional desde su evaluación del 2008 y su perspectiva para el 2009 dejaron entrever su preocupación, escepticismo y desencanto por la crisis política-económica que llevó y podría llevar al país a escenarios de violencia extrema, afectando así los cimientos de la paz, la convivencia pacífica y la democracia.
Erick R. Torrico Villanueva* Dada la significación de las instituciones informativas y de la labor periodística para la vida en democracia es comprensible que se haya fortalecido la convicción sobre la necesidad de preservarlas a la vez que de cualificarlas en un marco de libertad de pensamiento, expresión y prensa. De allí que la reflexión y el debate hayan conducido en América Latina a la emergencia de espacios de supervisión del desempeño mediático, en particular en el campo noticioso. En 1992 nació en Brasil la Red ANDI para monitorear las noticias sobre niños, adolescentes y jóvenes y cuatro años después, en ese mismo país, el Observatório da Imprensa. En 1997 fue establecida en Perú la Veeduría Ciudadana de la Comunicación y en los años posteriores se desarrollaron más de 20 observatorios de medios en Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Honduras, México, Paraguay, Uruguay y Venezuela. Como señala la experta peruana Rosa María Alfaro, las veedurías y observatorios están renovando la crítica latinoamericana sobre los sistemas y procesos de comunicación e información, pues a diferencia de lo que la distinguía en los decenios de 1970 y 1980, cuando más bien denunciaba la concentración propietaria de los medios y la índole alienante de sus contenidos, en la actualidad canaliza las demandas sociales de mayor profesionalismo y de compromiso con los valores y los derechos democráticos que la gente plantea a la comunicación masiva y al periodismo en particular. Otra especialista peruana, Susana Herrera, indica que lo común de los observatorios mediáticos latinoamericanos es su reconocimiento de la importancia de la comunicación y los medios para la democracia, su insatisfacción ante la actual situación de esos medios, su reivindicación de otra forma de entender la práctica periodística y su intencionalidad revisionista y reformista. Un buen resumen de las finalidades que guían la observación mediática en Latinoamérica es el que ofrece el colombiano Germán Rey, por años defensor del lector del diario “El Tiempo” de Bogotá, quien dice: “Todos estos observatorios están entendiendo que la sociedad tiene mucho que decirle a los medios, pues ella es la primera influenciada por sus aciertos o afectada por sus errores. Saben que la información es un lugar de aplicación de los derechos civiles, que la democracia es imposible sin que sea un gobierno de opinión y que el interés común y la controversia de los ciudadanos requieren de un periodismo de calidad”. Esta calidad periodística puede entenderse como la excelencia profesional en la obtención, procesamiento y comunicación de la información noticiosa y en la construcción de sus subproductos de opinión e interpretación. Esto implica, por una parte, que el periodismo debe hacerse en sujeción a las reglas técnicas y éticas de la profesión —que no se modifican aunque los soportes materiales o tecnológicos de los contenidos sean distintos al clásico papel impreso— y, por otra, que en consecuencia la honestidad y el rigor intelectuales siempre deben estar presentes al lado del sentido de servicio de interés público que informa la profesión. Las veedurías y observatorios de medios, por tanto, buscan contribuir a la superación permanente de la calidad periodística para alimentar las competencias de una ciudadanía bien informada que sea capaz de participar crítica, creativa y proactivamente en los procesos de la democracia. *Dirige el Observatorio de Medios y el Area de Investigación y Comunicación de la Fundación UNIR Bolivia
Óscar José Meneses Barrancos (*)
La construcción de la imagen de los actores políticos en las noticias de la prensa sigue un complejo patrón de yuxtaposición de imágenes en las que todos ellos, aun con los ojos cerrados, pueden “verse” a sí mismos y pueden, simultáneamente, “ver” a los otros sin siquiera tener que voltear. En esta metáfora del juego de mirar(se) puede traducirse un común denominador del discurso noticioso identificado en un estudio que el Observatorio Nacional de Medios (ONADEM) —una iniciativa institucional de la Fundación UNIR Bolivia— hará público próximamente.
Dicho trabajo, diseñado con arreglo a un marco exploratorio de interculturalidad, consistió en analizar materiales periodísticos temáticamente vinculados al proceso de creación de circunscripciones especiales indígenas dentro del proceso de inclusión de las 36 naciones originarias reconocidas por la nueva Constitución Política del Estado. En ese sentido, y con el objetivo de caracterizar las formas de construcción de la imagen del Otro, se analizaron 49 noticias halladas en diez diarios —El Diario, La Razón, La Prensa y El Alteño de La Paz; Los Tiempos de Cochabamba; El Deber y El Mundo de Santa Cruz de la Sierra; Correo del Sur de Sucre; El País de Tarija, y La Palabra del Beni, de Trinidad— y que fueron publicadas en los días de mayor tensión de dicho proceso, es decir, entre el 8 y el 28 de febrero del presente año.
Como se recordará, en los primeros días de ese lapso, los indígenas del país, en una acción sin precedentes desde enero de 2006, cuando Evo Morales Ayma asumió el mando, se mostraron descontentos con el gobierno del Movimiento al Socialismo (MAS) a raíz de lo que, tomando como parámetro la diversidad étnica de Bolivia, consideraban una inexpresiva asignación de escaños para participar en instancias de decisión política. En el contexto de la estratégica alianza política con el MAS —la cual fue ratificada abiertamente en reiteradas ocasiones—, esa coincidente insatisfacción reproducida por la prensa fue entonces doblemente significativa y, en el momento más crítico, estuvo a punto de llevar a los representantes indígenas a un insospechado rompimiento con el bloque masista. En ese escenario, la momentánea desavenencia entre los aliados llegó a desplazar al ya tradicional modelo de representación discursivo-noticiosa de la tensión, materializado instrumentalmente por el patrón <oficialismo vs. oposición>.
La producción noticiosa que se centró en ese episodio y en sus consecuencias, en lo que se refiere a los materiales seleccionados para la observación, se caracterizó por una presencia promedio de cinco notas por periódico dentro de ese período de 21 días. El siguiente gráfico muestra los detalles de esa diseminación cuantitativa:
En lo cualitativo, los hallazgos del análisis dan cuenta del manejo de cuando menos tres formas interactivas de construcción de las imágenes de aquellos tres actores protagónicos (indígenas, gobierno y oposición). Funcionales dentro de una especie de juego de espejos, tales formas son:
a) Construcción para todos, consistente en la propuesta de una imagen ‘fabricada’ para el consumo del “lector común”. Al ser una imagen diseñada para todos, es, al mismo tiempo, una imagen ofrecida a los Otros, válida en el sentido de que eso es lo que la “gente común” piensa sobre ellos.
b) Construcción para el Otro, asociada a la fabricación de una especie de ‘espejo’ que se ofrece al eventual Otro en cuestión para que, en relación con los Otros, se “mire” a sí mismo.
c) Construcción para los Otros, relativa a la compostura de una imagen que, dentro del juego de imágenes planteado, se ofrece a los Otros sobre un tercero representado. En la lógica de esta imagen ofrecida, los Otros pueden encontrar en ella una descripción “neutral” y “objetiva” (“con la cabeza fría”) del tercero representado.
Las siguientes tablas presentan, siguiendo el mismo orden de las precedentes caracterizaciones, los detalles del esbozado juego de imágenes construidas por la prensa:
Primera forma: Construcción para todos
ACTOR | IMAGEN CONSTRUIDA | Indígenas | ‘exigente’ / ‘inconforme’ | Gobierno | ‘insensible’ / ‘frío’ / ‘calculador’ | Oposición | ‘está siempre alerta’ / ‘sigue de cerca las acciones del oficialismo’ |
Segunda forma: Construcción para el Otro
ACTOR | IMAGEN CONSTRUIDA | Indígenas | ‘se es traicionado, ignorado a la hora de la verdad’ / ‘se es utilizado’ | Gobierno | ‘se es un actor en apuros con sus aliados’ | Oposición | ‘se es el único elemento de “bloqueo” a la política del oficialismo’ |
Tercera forma: Construcción para los Otros
ACTOR | IMAGEN CONSTRUIDA | Indígenas | Para el gobierno: ‘son unos aliados difíciles de tratar’Para la oposición: ‘como lo demostró la historia, son unos aliados de cuidado’ | Gobierno | Para los indígenas: ‘es un aliado traidor’Para la oposición: ‘es un oponente con alianzas frágiles’ | Oposición | Para los indígenas: ‘es un actor que hace observaciones de forma, persigue sus intereses’Para el gobierno: ‘representa un contendor que está cumpliendo su papel’ |
Como se puede advertir, la representación discursiva que hace la prensa de los tres actores está articulada por un fuerte componente político que actúa como el “fondo argumental” de una a su vez clara distinción entre <aliados>, por un lado, y <oposición>, por otro.
Así, en la lógica de la primera forma de construcción anotada, los aliados son presentados como actores que, mientras más se empeñan en aparentar haber sido hechos “el uno para el otro”, son observados de cerca por una oposición situada “al margen” de “disputas domésticas”. En correspondencia con ello, en la lógica de la segunda, mientras que a los aliados se les confronta con su “dura” realidad, a la oposición se le recuerda su “rol”, y, en la lógica de la tercera, la construcción de la prensa presenta dos versiones para el “consumo” de los directos interesados: en una, los aliados quedan frente a una suerte de constatación autorizada sobre la “seriedad” de la oposición y, en la otra, la oposición se beneficia de un diagnóstico “fresco” y “útil”.
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(*) Trabaja en el Observatorio Nacional de Medios (ONADEM). Participó en el estudio sobre la construcción de la imagen del Otro en la prensa.
Bernardo Poma UloLos ciudadanos lectores sienten que los obstáculos para el desarrollo son el racismo, el regionalismo y el “clasismo”. Por ello reclaman de los diarios temas de educación que permitan contrarrestar la pérdida de valores, sobre todo, la “tolerancia”. Por su parte, los periodistas reconocen la poca cobertura del desarrollo en la prensa y asumen que la “especialización” puede ayudar a profundizar y hacer un seguimiento responsable del tema. Esas y otras opiniones respecto de la cobertura del desarrollo en la prensa fueron debatidas y recogidas en tres grupos focales (con mujeres y varones): dos de lectores, en las ciudades de Santa Cruz y Cochabamba, y otro de periodistas en La Paz. El estudio fue realizado por el Observatorio Nacional de Medios (ONADEM), entre noviembre y diciembre de 2008, en coordinación con la Red Latinoamericana de Observatorios de Medios.
“Atrapados en la coyuntura”La percepción de los lectores y periodistas coincidió en el análisis. En principio, según los primeros, no hay una cobertura amplia o significativa del tema, ya que existe “un mínimo porcentaje de información sobre desarrollo”. Por tanto las ideas y conceptos de desarrollo que la ciudadanía se forma no tienen como fuente principal a los periódicos ni al periodismo en general, puesto que más bien los toman “del ámbito familiar”, “de las vivencias”, “de libros”, “de la propaganda política”. El abordaje o enfoque del desarrollo que hace la prensa tampoco fue percibido por los lectores como el más adecuado, debido a que cuando se lo toca se lo vincula más a la política o a los conflictos sociales, por tanto no se orienta al “progreso del país” sino al aspecto “politiquero”, es decir: “cuando hay alguna infraestructura que se ha terminado, siempre enfatizan lo político”.En el grupo focal de periodistas, el poco espacio para el desarrollo (y sus múltiples aspectos) así como su exagerada politización fueron asumidos y reconocidos (“estamos atrapados en la coyuntura”), pero también explicados. Por un lado, la “estructura” de los propios diarios delimitaría y condicionaría de hecho la cobertura de los temas, entre los cuales no tendría prioridad el desarrollo. Por otro, se responsabilizó a los mismos periodistas (“nosotros somos el problema”) y frente al argumento de que “el desarrollo no vende” de algunos participantes, otros propusieron alternativas: “el periodista debe negociar su nota”, “se deben usar lenguajes alternativos y locales”, “hay que evitar al editor”. “No hay un periódico nacional”Los ciudadanos lectores calificaron a los diarios como “centralistas”, en el sentido de que cada periódico aborda temas de su propia región o sociedad. No cubren o lo hacen con poca frecuencia los temas de desarrollo de otros departamentos y se reiteró que de lo nacional sólo cubren —otra vez— lo político, entonces: “Los periódicos son regionalistas, no hablan de otros departamentos”, “Desde el punto de vista de Cochabamba, son centralistas”.Tal “centralismo”, sin embargo, no implica una cobertura total de la región, ya que los diarios priorizan la capital del departamento, descuidan las provincias y no hacen seguimiento periodístico de hechos que tienen que ver con el desarrollo integral: “Las provincias no tienen importancia para los periódicos”. En ese sentido, entre los lectores se expuso otra demanda que es consecuencia de las anteriores críticas y observaciones o está contenida en ellas, es decir, lo “ideal” es que en los diarios haya amplitud y que sean equitativos para lograr la “comunicación entre los departamentos”. Por su lado, los periodistas coincidieron en señalar al “centralismo” regional, quizás con mayor contundencia que los lectores: “no hay un periódico nacional”, “ni siquiera somos departamentales”. En ese sentido, el último diario nacional habría sido Presencia, el cual salió de circulación en 2003. Las causas de ese “centralismo” fueron visualizadas en dos ámbitos, por un lado, en los propios medios: “Si la noticia es centralista, la definición administrativa está en las jefaturas…”. Por otro, otros periodistas explican tal “centralismo” a partir de la lectura pesimista del contexto: “No tendrían sentido periódicos con visión nacional, ya que no hay una nación como tal en Bolivia. La tendencia social es a la fragmentación”. Demandas, “puentes” y desafíosEntre sus necesidades propias, regionales, municipales, vecinales e incluso individuales, los ciudadanos al parecer tienen más claro el anhelo de “progreso”, vía la resolución de las demandas más apremiantes de educación, salud, infraestructura básica, caminos, etc. Sin embargo, el desarrollo material, en la ciudadanía, no es un fin en sí mismo, pues debe ir acompañado, como se adelantó, indisolublemente de valores necesarios en la actualidad, en particular, la tolerancia en sus distintas dimensiones que haga frente a toda forma de discriminación y exclusión. Los periodistas, por su parte, se animaron a plantear alternativas de enfoque y de acción (hacer periódicos locales y municipales, o bien “negociar la nota”) ante la invisibilidad del desarrollo y las necesidades de la ciudadanía. Plantearon así un “cambio de chip” que revalore y que haga una mejor lectura del desarrollo y además demuestre que éste también puede “vender”, considerando sobre todo la temática de la ecología y las innovaciones productivas.
De ese modo, el desafío para los periodistas optimistas parece ser el de cambiar la agenda en cuyo centro está la “pepa” (primicia) política, por otra que incluya al desarrollo pero acompañada de una necesaria y oportuna “especialización”, según los propios trabajadores de la prensa. Así, las posiciones de los periodistas no se quedaron en la autocrítica, intentaron buscar los modos de constituirse en los “puentes entre las políticas de desarrollo y la sociedad”.Las vías de un acercamiento entre medios, periodistas y ciudadanía de a pie se han abierto y fundamentado en la comunicación para el cambio, el enfoque del desarrollo humano, la comunicación educativa, entre otras propuestas de acción. Ese acercamiento para la escucha de demandas así como para la participación ciudadana es cada vez más imprescindible, dado el contexto de búsquedas de profundización y construcción democrática que se vive no sólo en el país sino en el subcontinente.
Por Erick R. Torrico Villanueva Los medios periodísticos tienen el encargo social de acompañar los hechos de interés público e informar cotidianamente sobre ellos con precisión, responsabilidad y en sujeción a normas éticas y técnicas de su especialidad. Hasta ahí todo parece marchar bien, pero qué pasa si el cumplimiento de esa labor presenta dificultades, deficiencias y hasta distorsiones que, al final, afectan la posibilidad de que los ciudadanos conozcan la realidad noticiosa. Múltiples hechos registrados en el país a lo largo de la década actual han puesto en evidencia el descontento de diversos sectores de la sociedad con el desempeño mediático, lo que no sólo se ha manifestado en una baja de la credibilidad de que gozaban medios y periodistas sino incluso en lamentables acciones de hecho. La combinación de una intensa competencia comercial, la utilización frecuente de recursos del sensacionalismo, una marcada politización de informaciones u opiniones y un preocupante retorno de la improvisación profesional resultó así altamente perniciosa para el periodismo. De ahí que ya a mediados de 2004 surgiera la iniciativa de establecer un centro dedicado a la observación mediática, el cual fue constituido a finales de 2005 como producto de un convenio entre la Fundación Unir Bolivia y la Asociación Boliviana de Carreras de Comunicación Social. Ese acuerdo propició el nacimiento del Observatorio Nacional de Medios (ONADEM), cuyo propósito central es la aportación de insumos críticos para elevar los estándares de calidad de la información noticiosa en el país, en el entendido de que ésta es fundamental para el afianzamiento de la democracia y la participación ciudadana en los asuntos públicos. Y el ONADEM acaba de poner en circulación el libro Medios a la vista – Informe sobre el periodismo en Bolivia 2005-2008 que en 25 textos recoge los resultados de distintos monitoreos e investigaciones efectuados en ese período con participación de más de 200 colaboradores entre especialistas invitados, profesores y estudiantes de Ciencias de la Comunicación de todas las ciudades principales. Los trabajos contienen un gran cúmulo de datos y reflexiones acerca de coberturas noticiosas específicas, las estructuras de contenido de los espacios informativos impresos y audiovisuales, las líneas de opinión editorial sobre temas de relevancia nacional, las percepciones ciudadanas acerca de los medios, las condiciones laborales de los periodistas o los procesos de formación universitaria en el área. Pero, además, a la manera de un conjunto de hipótesis, Medios a la vista ofrece un diagnóstico de cierre que da cuenta de las características típicas que presenta hoy el periodismo boliviano. Entre los aspectos destacados figuran la concentración mediática e informativa, los temarios y las fuentes comunes, la predominancia de las notas “semi-informativas”, las prácticas defectuosas reiteradas, los géneros y subgéneros poco o nada cultivados, la falta de una agenda propia, la tendencia a dar más cobertura a las posiciones extremas y la banalización televisiva de las noticias. Al margen de esa síntesis, el libro proporciona información empírica sobre los comportamientos mediáticos, útil para la (auto)crítica constructiva y para contribuir a cualificar esos desempeños. Gracias a ese informe trienal del ONADEM, los medios y periodistas están ahora “a la vista”, pues como debiera ser obvio su trabajo también supone rendir cuentas ante la sociedad que se los asignó.
A finales de abril será presentado en Cochabamba, Santa Cruz y La Paz el libro Medios a la vista – Informe sobre el Periodismo en Bolivia 2005-2009 que contiene una selección de los monitoreos e investigaciones efectuados por el Observatorio Nacional de Medios (ONADEM) en ese período. No cabe duda ya de que la información periodística y los medios que la posibilitan ocupan un lugar central en los asuntos públicos, por lo cual se han convertido en un tema del más amplio interés para el gobierno y la ciudadanía. De ahí, igualmente, que las condiciones, características y consecuencias de su desempeño revistan importancia no sólo como termómetro del acontecer cotidiano sino como expresión del estado y las potencialidades de la vida democrática. Fue en ese entendido que la Fundación Unir Bolivia (UNIR) y la Asociación Boliviana de Carreras de Comunicación Social (ABOCCS) resolvieron impulsar la creación y el funcionamiento del ONADEM, iniciativa destinada a acompañar críticamente la labor regular de los órganos informativos en el país. La finalidad buscada, que se mantiene vigente, fue aportar insumos de análisis y reflexión a responsables de medios, trabajadores de la información y la comunicación, formadores de periodistas, estudiantes universitarios del área y ciudadanos, de modo que en conjunto alienten permanentemente la calidad de las noticias y los productos mediáticos relacionados con ellas. Así, UNIR y ABOCCS formalizaron con un convenio suscrito en abril de 2006 la relación iniciada en mayo de 2004 con la que había empezado el proyecto del ONADEM. El primer monitoreo que éste llevó a efecto fue el de las elecciones nacionales de diciembre de 2005, luego de lo que desarrolló poco más de 40 trabajos de distinto orden y magnitud hasta finales de 2008. En ese lapso, el Observatorio se ocupó de examinar las estructuras típicas de la oferta informativa en diarios, revistas, semanarios, quincenarios, radioemisoras y teledifusoras, así como las peculiaridades de las coberturas de información y opinión acerca de varias cuestiones de preocupación nacional —entre ellas, de forma destacada, el proceso constituyente—, pero también recogió las percepciones de la gente respecto al periodismo, a lo que agregó reveladores estudios en torno a las condiciones laborales de los periodistas y agresiones sufridas por éstos en el cumplimiento de su labor bajo circunstancias de intensa conflictividad social y política. Los trabajos realizados tuvieron como foco sobre todo las ciudades de La Paz, Cochabamba y Santa Cruz, pero comprendieron también a las de El Alto, Sucre, Oruro, Trinidad, Tarija, Potosí y Cobija. Lo propio sucedió con las actividades de divulgación, diálogo y debate que incluyeron a prácticamente todas las capitales de departamento. Esas actividades consistieron sobre todo en presentaciones públicas de resultados, desayunos o almuerzos con periodistas, reuniones con directores de medios impresos, reuniones con dirigentes sindicales del periodismo, visitas informativas a diarios y canales de TV, presentaciones en universidades, reuniones con docentes universitarios, participación en entrevistas con medios y participación en diversos foros, seminarios y paneles. Pero, además, la experiencia y trabajos del ONADEM fueron presentados en eventos internacionales realizados en Brasil, Chile, Colombia, México, Perú y Venezuela, a la par de que muchos de sus resultados sirvieron de base para la columna semanal que se publica en la edición digital del diario “El Deber” y en la página web de la Red ERBOL, al margen, por supuesto, del sitio web de UNIR. El ONADEM es miembro fundador de la Red Latinoamericana de Observatorios de Medios que funciona desde mediados de 2007 y congrega a instituciones de Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Ecuador, Guatemala, Perú y Venezuela. Con la Red ejecutó ya un monitoreo regional acerca de la presencia de los temas del desarrollo en la prensa latinoamericana cuyos informes general y nacional fueron publicados por separado. Entonces, luego de más de tres años de una labor dedicada, exigente y escrupulosa que no ha estado exenta de dificultades y cuestionamientos, se decidió compendiar en el ya citado libro síntesis de los trabajos más representativos de ese lapso. Medios a la vista – Informe sobre el Periodismo en Bolivia 2005-2008 reúne en 240 páginas 25 reportes de resultados a la vez que expone las razones de ser del ONADEM y propone un grupo de hipótesis que puede dar cuenta de los problemas técnico-profesionales que enfrenta el periodismo nacional en la actualidad. El propósito no es otro que el de aportar evidencia empírica para el conocimiento, la comprensión y el debate de la actividad noticiosa a fin de que sea posible tomar conciencia de las debilidades detectadas y remontarlas en beneficio del ideal de una ciudadanía bien informada. Las presentaciones públicas se efectuarán los días 21, 22 y 23 del mes en curso en Cochabamba, Santa Cruz y La Paz, respectivamente. Equipo ONADEM
Sandra Villegas La TV paceña emite un total de 65 programas de corte periodístico que representan el 20% del tiempo total de la emisión local de acuerdo con un estudio del Observatorio Nacional de Medios (ONADEM) realizado en noviembre de 2008. Los canales observados fueron Unitel (2), RTP (4), Bolivisión (5), Televisión Boliviana (7), ATB (9), Red UNO (11), Televisión Universitaria (13), UNTPC (15), Católica Televisión (18), Gigavisión (21), Canal 24, XTO TV (27), PAT (39), Paceñísima de Televisión (33) y Virgen de Copacabana (57). Luego del seguimiento efectuado a 16 canales de televisión paceños se evidenció que cada uno emite por día cuatro programas de tipo periodístico en promedio. En la generalidad de los casos, son los telenoticieros al mediodía y la noche y programas matutinos de variedades que incluyen alguna información y entrevistas; algunos canales reprisan su noticiero nocturno a medianoche o en las primeras horas del día siguiente. El 65% de los programas son noticieros, el 21% debates y el 19% variedades. El horario privilegiado para su emisión fue el de la noche (43%) y, lo más común, su frecuencia diaria (80%). Durante la etapa del estudio, TVB producía la mayor cantidad de telenoticieros (7), mientras que canal 24 y canal 15 (El Alto) ni uno solo. UNITEL, Bolivisión, Paceñísima de Televisión, UNTPC y Canal 24 en La Paz no tenían programas de debate. Por otro lado, los programas periodísticos eran conducidos en un 58% por varones. La equidad de género en cuanto al número de presentadores fue observada en Televisión Universitaria, ATB y UNITEL con igual número de mujeres y varones. Excepcionales fueron los casos de Televisión Boliviana (TVB) que tenía 7 presentadoras versus 6 conductores; en el otro extremo, Canal XTO TV y UNTPC no incluyeron la presencia femenina en la lectura de noticias. Entre 91 presentadores de televisión el estudio estableció que el 65% tenía formación universitaria en Comunicación, el 21% en Comunicación y alguna otra área (como Derecho, Ciencias Políticas y Sociología), el 8% en otra área ajena a la Comunicación y un 25% quedó sin especificar. Del total de presentadores de televisión, el 42% fueron mujeres y 58% varones, de los cuales el 81% y el 62% eran comunicadores/as o tenían estudios en comunicación respectivamente. De manera particular sólo el 13% de los varones tenía formación profesional en otra área.
Bernardo Poma Ulo La radiodifusión paceña dedica, en general, un tercio de todo el tiempo de su emisión a programas periodísticos, con gran cantidad de noticieros pero escasos debates, así como con minoritarias voces femeninas en su conducción. Esos y otros rasgos fueron encontrados por el Observatorio Nacional de Medios (ONADEM) en el estudio de los perfiles de programas periodísticos —que presentan, opinan o debaten sobre las noticias de interés general—. El trabajo fue realizado en noviembre de 2008, en una muestra de 10 radioemisoras de La Paz y El Alto que incluyen información noticiosa en su programación: San Gabriel (AM), Pachamama (FM), Laser 98 (FM), ERBOL (FM), Qhana (FM), El sonido de la vida (FM), FIDES La Paz (AM/FM), Mar S.R.L. (AM/FM), Panamericana (AM/FM), Patria Nueva (AM/FM). En el periodo observado, como se adelantó, la radio paceña dispuso para los programas periodísticos la tercera parte (32%) del tiempo total emitido por las 10 emisoras (1.208 horas, en los 7 días de la semana). Ello significó que, por día y en promedio, una emisora puso al aire 6 horas de espacios de información periodística y 12 horas de otro tipo de programas (incluida publicidad en ambos casos). Como variantes extremas, los asiduos de Radio Mar tuvieron la posibilidad de oír tan sólo una hora y media de programación periodística diaria (promedio de lunes a domingo), siendo la emisora que menos proporción de tiempo dio a lo periodístico (9%). Entretanto, los seguidores de ERBOL pudieron acceder a más de 12 horas de programación periodística diaria, es decir, el 67% de su tiempo de emisión. Respecto de los formatos periodísticos, en el total de 78 programas identificados, predominó la tradicional exposición secuencial, lineal y continua de las noticias, es decir, el noticiero (63%). Este último duplicó la presentación matizada y ampliada de notas (con diversos enfoques o recursos radiofónicos) que se expresó en las revistas informativas (28%). Junto a ellos, resultaron muy escasos los 7 debates (9%), en los que se presentó, expresa y explícitamente, la contrastación de opiniones, posiciones o análisis de los hechos noticiosos. Cabe apuntar que sólo 4 emisoras presentaron debates: Qhana, FIDES, Panamericana y ERBOL. En promedio, una emisora presentó 8 programas periodísticos distintos (entre noticieros, revistas y debates), en una semana, incluso sábado y domingo. En los extremos nuevamente se ubicaron, por un lado, con la menor cantidad de programas periodísticos, Radio Mar (2 programas) y, por otro, duplicando el promedio, ERBOL (19). Así, la radio paceña no deja a sus oyentes sin alternativa de información periodística el fin de semana, ya que, además de los programas diarios (72%, de lunes a viernes o a sábado), se identificó también 12 sabatinos (15%) y 8 dominicales (10%). El 3% restante fueron interdiarios (emitidos día por medio). La compañía informativa de la radio se concentró en las mañanas y hasta el medio día, en primer lugar con los programas periodísticos matutinos (46%) y, en segundo, con los meridianos (23%). La tarde y la noche no fueron del todo informativamente silenciosas, ya que se emitieron también programas vespertinos (14%) y nocturnos (17%). El timbre femenino en las voces de la conducción fue minoritario, ya que menos de un tercio de los presentadores fueron mujeres (29%), respecto de la gran mayoría de varones (71%). La tendencia fue casi absoluta, al punto de que algunas emisoras dejaron sus emisiones noticiosas exclusivamente a cargo de varones (Mar y El sonido de la vida). Únicamente Patria Nueva logró el equilibro de género entre los presentadores de sus programas periodísticos. Una indagación complementaria sobre la formación académico-profesional de los locutores informativistas, mostró que los titulados en comunicación o comunicadores llegan al 30%, los estudiantes al 12% y los egresados de la misma carrera al 10%. Entre los formados en otras áreas se notó la presencia de docentes normalistas (8%). Una proporción considerable no especificó su formación (29%), o bien, como la mayoría, señaló cumplir también la función de periodista. Es sin duda apreciable, con los resultados, la gran oferta, en tiempo y cantidad, de noticieros y revistas en la radiodifusión paceña. En todo caso, quedan como pendientes la asimetría entre las pocas presentadoras mujeres respecto de los varones, así como la aún escasa proporción de programas que promuevan expresamente la contrastación (periodísticamente conducida) de opiniones o posiciones sobre los hechos de interés público.
Sandra Villegas
A principios de septiembre de 2008 la confrontación político-regional tuvo dos momentos de mucha tensión: la toma violenta de instituciones públicas en la ciudad de Santa Cruz por parte de grupos de oposición y la muerte de 15 personas por impactos de bala en enfrentamientos entre seguidores del gobierno y de la Prefectura opositora de Pando. La cobertura periodística televisiva de esos días priorizó las noticias sobre la violencia desatada en Santa Cruz y Pando (49%) mientras la resolución de los conflictos (2%) fue un asunto poco visibilizado. Las noticias se caracterizaron por transmitirse “en vivo”, usando materiales de “segunda mano” de otro medio y de “último minuto”. Así lo estableció el estudio realizado por el Observatorio Nacional de Medios (ONADEM) que analizó la cobertura de 36 telenoticieros de Bolivisión, ATB, Red UNO, RTP, Televisión Boliviana, UNITEL y PAT sobre los procesos de violencia y diálogo ocurridos del 9,11 y 16 de septiembre de 2008 en La Paz y Santa Cruz.
Violencia en Santa Cruz La puesta en escena del conflicto generado por la violenta toma de instituciones públicas en la ciudad de Santa Cruz el día 9 de septiembre de 2008 usó un encuadre de responsabilidad al culpar al gobierno “centralista” de la violencia, y otro encuadre de conflicto al difundir “en vivo” la destrucción de al menos 8 entidades estatales ─que representan al gobierno actual─ por parte de jóvenes de la Unión Juvenil Cruceñista y estudiantes de la Universidad Gabriel René Moreno, organizaciones movilizadas en respaldo al Comité Cívico y la Prefectura de Santa Cruz. Esos hechos fueron definidos como expresión de una “demanda legítima de autonomía” (unionistas) aunque sólo 2 de 365 fuentes declararon que actuaban en “rechazo al centralismo” y como “protesta por la devolución del Impuesto Directo a los Hidrocarburos (IDH)”. El 9 de septiembre, la TV usó en el 27% de los casos fuentes insuficientemente identificadas (sólo citó el nombre o el cargo de la persona) en la difusión de imágenes “en vivo”, sin editar y reiteradas; no faltó otro 18% de fuentes sin especificar. Sin embargo, las fuentes especializadas como la Policía─Fuerzas Armadas (6%) o la Fiscalía General fueron escasamente consultadas (4%) durante los tres días que comprendió la observación. La cobertura periodística de las tomas en Santa Cruz produjo mayor cantidad de noticias (33%) en relación a los hechos en Trinidad, Sucre y Tarija (4%), dando fuerza al movimiento opositor del Consejo Nacional Democrático (CONALDE) conformado por las Prefecturas y Comités Cívicos de Pando, Beni, Santa Cruz, Chuquisaca y Tarija. En resumen, la toma de instituciones públicas representó el 37% de la agenda informativa televisiva de esos días. El gobierno calificó de “golpe cívico prefectural” a la violencia desatada en varias ciudades y determinó la expulsión del embajador de Estados Unidos, Philip Goldberg por calificarlo como “directo impulsor de la desestabilización en el país”. Tal posición del gobierno fue enfocada desde el encuadre informativo de consecuencias político-sociales por las repercusiones de ese último hecho en la política exterior, en especial para la negociación del Acuerdo para el Tratado de Preferencias Arancelarias (ATPDEA).
Violencia en Pando A su vez, la TV cubrió del 11 de septiembre de 2008 los hechos de violencia en Porvenir y Cobija que representaron el 16% de los temas de su agenda noticiosa. Fue usado el encuadre de interés humano por las víctimas que se registraron entre organizaciones indígenas y los grupos movilizados de la Prefectura de Pando, pero también el encuadre de conflicto político debido a la detención de Leopoldo Fernández, Prefecto de Pando. La cobertura también incluyó el estado de sitio dictado en Pando (1%), el apresamiento del Prefecto Fernández (8%), las personas que se refugiaron en Brasilea, Brasil, por ser objeto de una presunta persecución gubernamental (0,5%) y el entierro de los estudiantes normalistas victimados en Porvenir (0,2%). Se recurrió a mayor cantidad de fuentes gubernamentales (24% sólo de ese día); pero las fuentes insuficientemente identificadas representaron el 29% (2% más que el 9 de septiembre). Las fuentes especializadas como la Fiscalía General (3%), Policía y Fuerzas Armadas fueron consultadas muy poco (5%). Las posiciones encontradas prevalecieron: "Es una masacre de dimensiones verdaderamente crueles" (Sacha Llorenti, viceministro de Coordinación con Movimientos Sociales, UNITEL LP 12/9/08). "Es un error del gobierno porque los enfrentamientos han sido provocados por la misma gente del gobierno. La declaración de estado de sitio es un pretexto para quebrantar el proceso autonómico" (Titi Saucedo, Comité Cívico Pro Santa Cruz, PAT SCZ, 12/9/08). Además de lo que dijeron las fuentes, la información procesada por cada periodista y canal fue escasa y se difundió repetitivamente ante la falta de enviados especiales así como de reportes desde el lugar de los hechos en la mayoría de los medios audiovisuales. El diálogo político Tras esos acontecimientos, se desarrolló un proceso de diálogo que culminó con la firma de un acuerdo (16 de septiembre). Esos temas significaron el 15% de la agenda televisiva, menos de la mitad asignada a la cobertura de la violencia en Santa Cruz. El acuerdo fue sorpresivo y tuvo que ser incluido como última nota de los telenoticieros más allá de la hora de cierre. Fue utilizado el encuadre informativo de responsabilidad, en especial a partir de las posiciones de las fuentes de uno y otro lado que se culpaban mutuamente por el estancamiento del diálogo político tan esperado por el resto de la población. El diálogo fue demandado por el gobierno como una necesidad para "devolver la tranquilidad y la paz al país mediante la firma de este acuerdo" (Alvaro García Linera, vicepresidente de la República, UNITEL SCZ, 16/09/08); mientras que la oposición consideró que "El diálogo agoniza y … se obstaculiza el diálogo desde el gobierno mismo" (Mario Cossío, prefecto Tarija y delegado de CONALDE, Bolivisión, 12/9/08). Nuevamente las fuentes gubernamentales fueron más consultadas (25%), pero le siguieron en número las fuentes insuficientemente identificadas (19%) y las fuentes de oposición (15%). Apareció la iglesia como fuente en calidad de instancia intercesora en el proceso de diálogo y avalando la firma del acuerdo (3%). Las ideas fuerza de las principales fuentes identificadas reflejaron un discurso polarizado que apuntó a cuestionar lo dicho por el antagonista sin argumentar ni profundizar más en los contenidos de las posiciones. Las noticias ofrecieron sólo algunos antecedentes y repercusiones que las complementaron pero sin llegar a explicar los hechos en su complejidad y profundidad. Los espacios de negociación y la deliberación para la resolución de conflictos sólo representaron el 2% (desbloqueos y acuerdos) de toda la agenda informativa televisiva. Las fuentes especializadas y aquellas que pudieron emitir criterios a favor de la pacificación y el diálogo en la búsqueda de soluciones fueron ignoradas. La cobertura informativa televisiva en septiembre de 2008 puso mayor énfasis en la conflictividad, con una agenda informativa basada en la reiteración de noticias caracterizadas por la falta de profundización y contexto, así como por la imprecisión en la presentación de fuentes.
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