Mayo 16, 2008

LA VIDA CONTINUA

“Están pasando demasiadas cosas raras para que todo pueda seguir tan normal”, dice Charly García en su canción titulada ‘Bancate ese defecto’. En honor a la verdad, las palabras que canta García se aplican por completo a la situación que vivimos en nuestra región y en el país entero. Todo, en este momento, parece ser una nebulosa. Parece que estamos en la dimensión desconocida, caminando a tientas por un camino oscuro y que lo único que debemos encontrar es el interruptor para conseguir algo de luz. Parece que no hay futuro. Todo esto que sucede alrededor nuestro, con gobernantes en plena lucha por el poder, con nuevas asambleas legislativas, con gobernadores en lugar de prefectos, con un periodismo que pierde su objetivo y medios que en lugar de aclarar el panorama contribuyen a la generación de especulaciones... todo eso no es más que un simulacro que nos aleja de la realidad. Y mientras todo eso sucede, ¿qué nos queda a nosotros, los ciudadanos? Esperar y no perder las esperanzas con el paso del tiempo. Continuar con el trabajo, no bajar los brazos, quizá enamorarnos de alguien, salir a bailar, disfrutar de una buena película, ver a los amigos, sufrir y alegrarnos. En fin, lo que nos queda es la vida entera, con todas sus bifurcaciones y peligros. Les aseguro, amigos míos, que eso ya es suficiente.

Mayo 3, 2008

¿Y?

¿Y si te digo que te pienso tanto y que me aflige tu ausencia?


¿Se caerán las estrellas?


¿Derrumbaran los cerros este pensamiento?


¿Y si te digo que el mundo está en tu cama?


¿Perecerán las iglesias y su fe?


¿Perderemos la vida y nuestros sentidos?


¿Y si te digo que no me importa?


¿Y si te digo, ahora que estoy intoxicado y lejos de casa, que tu ausencia me agobia?


¿Y si te digo que te amo?


¿Me odiarás?


¿Y si te digo que en realidad necesito ser salvado?


El mundo envuelve y guarda su velo negro en el cajón de mi corazón


No se qué significan estas palabras


Sólo se que escribo y que me escondo en recuerdos que sé que vendrán


Sé que percibo antes de ver.

EL MIGRANTE

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El migrante-inmigrante pierde espesor y realidad y se convierte en una ficción textualizada. Fantasma inclasificable que solo adquiere dimensión 'real' en su contradicción, más aún, en su contradiccionalidad, en lo que ya no es y todavía no llegó a ser y tal vez nunca será. El pasado se vuelve un texto enunciable, 'contable' y el futuro una posibilidad 'utópica'. El futuro es 'la otra tierra', cuya ambiguedad deíctica es siempre 'lo otro'. Texto extraído de 'Entre el fuego y la rosa. Pensamiento social italiano en Argentina: Utopías anarquistas y programas socialistas (1870-1920). De los autores Hugo Mancuso y Armando Minguzzi.

Abril 25, 2008

LISTA

Escribir estas palabras que nacen de una pluma gastada.

Tomar un vaso con agua y luego sentir la quemazón del estómago.

Fumar y encorvarse por las arcadas.

Tengo los ojos húmedos siempre. Siempre tengo humedad en mis ojos.

Tengo socios.

Tengo un alquiler.

No tengo esposas.

Tampoco hijos.

Tengo muchos discos.

Una colección espectacular de películas piratas.

Tengo una guitarra y como media docena de canciones.

Un título universitario y más de 8 años de experiencia laboral.

No tengo 10 mil dólares, pero puedo conseguirlos.

Tengo una bicicleta y ganas de pedalear.

Tengo algunas historias para contar…

lo malo es que en todas el personaje central soy yo.

EL VACIO Y LA OPORTUNIDAD

leviatan.gif No tengo idea de qué es el vacío, pero lo siento. Camina dentro de mí y me acelera la respiración. Reconozco que resulta complicado escribir acerca de algo que existe pero no puedo explicar. Sólo puedo preguntarme, ¿qué es y qué significados carga para mí? Tampoco lo sé. Y es que tengo tan pocas certezas. Sólo sé que no me gusta el abandono. Sé que disfruto de buenos tragos y charlas con amigos. Sé que me gusta escuchar música. Sé que no me gusta escribir acerca de estas cosas, pero también sé que es mi único simulacro. Sé que soy débil y que busco… busco… busco y no encuentro. ¿Escapo? Escapo (y no tiene nada de malo) Presiento, al releer lo que escribí líneas más arriba, que este texto puede defraudar. Y sí… me defrauda. Pero, es que no sé quién soy y tampoco estoy seguro de que encontraré respuestas dentro de estas fronteras. Sólo me queda esperar y, mientras lo hago, no bajar los brazos.

ACERCA DE LA LIBERTAD

Muchos quizá no lo crean, pero este es un mundo de ideas. Este es un mundo de derechos y deberes, morales y éticos que guían nuestro recorrido por la vida. Este es, también, un mundo de individuos y acciones que repercuten en la colectividad. Vivimos un proceso de desintegración nacional que amenaza la unidad del país y la paz de nuestra convivencia. Si nos vamos a los hechos concretos, tenemos, los cruceños, una cita el 4 de mayo para elegir si estamos de acuerdo o no con el Estatuto Autonómico. Los debates a escala nacional son encendidos y desde muchos flancos se busca instalar un 'pensamiento único'. El peligro es que, debido a los procesos políticos, lleguemos a convertirnos en un sociedad en la que todos debemos pensar de una manera, sin derecho a réplica. Este no debe ser el objetivo de nuestras acciones. Debemos ser concientes. Debemos estar despiertos y comprender que todos podemos cambiar nuestro destino... no se trata de participar por participar (de hecho, si uno no desea hacerlo, tiene todo el dererecho y nadie puede recriminarlo), sino que se trata de hacerlo con convicción, con la certeza de que lo que uno elige es correcto, con la esperanza de que estamos en el lugar indicado y que no debemos ser uno más entre todos los borregos. Es increíble cómo se puede escribir acerca de algo y cualquiera puede entender lo que quiera.

Abril 13, 2008

MIS CADENAS Y MI NIÑEZ

(perdón por las faltas de acentos y letras Ñ... es el programa de la computadora que no permite ponerlos)

Pienso en Libertad y lo unico que se me viene a la cabeza son los recuerdos de la ninhez. Los anhos aquellos, no tan lejanos, en los que el corazon latia y ni siquiera pensabas en cuidarlo. Cuando respirar no era un problema o cuando correr era el medio de transporte preferido. No conocia otras palabras que ahora pueden desgarrarme el alma y sofocarme hasta el cansancio. Palabras como extranhar, desear, perder, ganar o amar (incluso), cargaban significados tan alejados a los actuales. Eran livianas y a la vez reconfortantes.

El mundo se transforma y nuestra pequenha, pequenhisima alma humana, trata de mantener el ritmo. Una vez que decidimos tomar el camino de la racionalidad y la lucidez ingresamos a un laberinto de incertidumbres que pueden agobiarnos hasta el punto de la destruccion espiritual.

¿Esa es la vida que deseamos? ¿Esa es la supuesta libertad que buscamos? ¿Cuando es que las agujas de nuestra brujula enloquecen y por que permitimos que eso pase?

El recorrido mio es el reencuentro con mi propio pasado... la busqueda de la irracionalidad y total emotividad que inundaba mi vida durante mis primeros anhos de residencia. Por eso leo El Quijote en voz alta, por eso espero el amanecer cada vez que sea posible, por eso no tengo temor a mirar a los ojos de mi amada, por eso sufro los desamores como hay que sufrirlos y por eso acepto todos los tequilas que me ofrecen en cualquier boliche de la ciudad.

Por eso es que ahora, a las 3:50 de la manhana, decido escribir acerca de Libertad. Para perder mis miedos y entender, de una vez por todas y hasta que se me olvide nuevamente, que la tristeza no es eterna, que el amor existe, que podemos cambiar poco a poco al mundo, que perder la esperanza puede ser el peor de los errores y que, a pesar de las injusticias y desgracias que nos rodean, la sonrisa es un bien de altisimo valor.

Escribo porque amo.

Escribo porque es la mejor herramienta que conozco para mantener mi Libertad, a pesar de que sea tambien la unica cadena que me mantiene aferrado a la vida.

Abril 11, 2008

UN MOMENTO PERFECTO

ELLA: Un abrazo...

EL: una sonrisa y un tequila sunrise...

ELLA: un vaso con agua y un plato de brócoli.

EL: una brisa, un poco de lluvia y una gaseosa con limón

ELLA: un momento perfecto, otra caja de origami y una pico de plata

EL: una torta de chocolate, un café con leche, una fotografía mágica y las nubes

Abril 7, 2008

COMO LA VIDA MISMA

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No recuerdo muy bien en qué circunstancias y qué año fui por primera vez al estadio Tahuichi. Pero sí estoy seguro que siempre fui y siempre seré hincha de Blooming. Es casi una historia de amor y una de las relaciones más duraderas que tendré en toda mi vida. Como toda buena historia de amor, mi relación con Blooming está plagada de anécdotas, grandes alegrías y decepciones, momentos de intensa fogosidad y otros de enorme apatía. Ser hincha de algún equipo de fútbol es casi como la vida misma, un colectivo de altibajos que nos hacen bombear las venas y sentir que estamos vivos, que existe la justicia y la gracia divina, que tenemos amores que a veces no nos corresponden y otros que se convierten en grandes historias, que a veces los más mínimos detalles nos dan razones para vivir y creer en algo que vaya más allá de nuestras narices.


Y no me refiero sólo a esto porque soy, precisamente, hincha de Blooming… lo que acabo de describir se vive en los corazones de los hinchas del fútbol en todo el mundo… hombres y mujeres que apuestan por un equipo que les de una alegría. Ayer me fui feliz de estadio. Claro, el resultado favoreció a mi equipo (4 contra 3) y fue justamente a nuestro equipo rival más clásico (Oriente Petrolero). Pero lo que más me conmovió, como siempre ha sido, fue la alegría del deporte. Me refiero a la alegría de ver la ebullición de un estadio, los colores, las burlas, las risas, los gritos, las exigencias.


Todo esto sucedió en momentos en los que vivo, paradójicamente, un momento de enorme apatía futbolística.


Hace por lo menos tres años que no iba a un clásico… hace muchos otros años que no iba al estadio. Pero eso nunca significó que había perdido mi amor por Blooming. Aún recuerdo los momentos más decepcionantes y los más alegres (de esos hay pocos). También recuerdo la noche fatídica en la que mi equipo de fútbol descendió, tras ese partido en La Paz. Esa noche le pregunté a mi padre: ‘¿Desde cuándo sos hincha de Blooming?’ y él me respondió: ‘Desde el mismo momento en el que vos te hiciste hincha… desde que nací’.


Después del partido de ayer comprendí que deseo volver al estadio a sufrir como lo he hecho tantas veces. También entiendo que, como lo dije antes, mi amor por Blooming no se va a acabar. Quizá haya cambiado y no se trate de algo hormonal… quizá ahora es algo más racional… quizá ahora he aceptado, por fin, que no siempre vamos a ganar y que no somos los más grandes del mundo.


Quizá entienda, ahora, que el fútbol, como el amor, no trae siempre alegrías, pero sí nos hace sentir vivos. Ambas son experiencias para vivirlas, para disfrutarlas, en sus mejores y peores momentos. Ambas pueden hacernos sentir vivos, lastimarnos, abrazarnos, llenarnos de euforia o hundirnos en el pozo más profundo. Como la vida misma.


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Marzo 12, 2008

EL FINAL DEL LABERINTO

En los últimos días, los ciudadanos bolivianos hemos presenciado la desintegración de la Corte Nacional Electoral. Mucho se puede criticar de los últimos veinte años de democracia. Se puede decir que vivimos en regímenes de democracia pactada, signados por la corrupción, que los intereses nacionales fueron entregados en bandeja a grandes corporaciones transnacionales. Quizá podríamos decir, con mucha razón, que los grandes males históricos de la nación no encontraron una respuesta a lo largo de este proceso de más de 20 años. Sin embargo, es posible asegurar que hubo algunas pocas cosas loables, como la creación de un sistema electoral relativamente apegado a un estado de derecho. La clara victoria democrática de Evo Morales sirve como muestra máxima de este último postulado.

¿Cómo se explica, entonces, la rápida desintegración del sistema electoral nacional? Quizá se pueda entender al realizar un análisis acerca del momento político que vive nuestro país.

El nudo central para definir la situación actual es que estamos viviendo las últimas etapas de un proceso de desintegración nacional. La crisis del modelo neoliberal en Bolivia a finales de los años 90 nos ha sumergido en un proceso progresivo de debilitamiento del aparato productivo, implosión del sistema político partidario y finalmente la exacerbación y emergencia de todas las deudas históricas de la república para con sus ciudadanos.

El conflicto étnico, el conflicto regional, el conflicto de clase… y las viejas rencillas históricas han confluido en una etapa final de desintegración de la unidad nacional, de las instituciones republicanas y la soberanía nacional. Nadie es soberano en Bolivia. No hay súbditos de un poder nacional.

Cada sector en el país tiene su propia narrativa y visión acerca de cuál es el problema nacional. Y daca cual tiene una solución diferente. Pero en algo coinciden todos: en que la culpa es el otro. Del colla, del paceño, del cruceño, del empresario, del indio, del cholo, del camba, del gringo, de las transnacionales, de los europeos, de la colonia, del centralismo, de las autonomías, de los traidores, de los analistas, de los políticos, de los vende patrias. ‘Todos son culpables de todo, menos YO’.

Lo más grave de la desintegración de la Corte Nacional Electoral es que, como grupo humano, hemos decidido abandonar las reglas del Estado de Derecho y el principio de la ley. Cada grupo asume para sí el derecho a la arbitrariedad.

¿Para qué tener policía, poder judicial y leyes si el recurso más extendido es el linchamiento? ¿Para qué cumplir con las Constitución Política, si no existe ningún Tribunal que nos indique qué es constitucional y qué no lo es?

Si algo define a cada grupo humano en pugna es que viven mirándose al ombligo. Hemos hecho de nuestro conflicto interno una contraposición de visiones mitológicas respecto de lo que somos, de lo que podemos ser y de cuánto importamos en el mundo.

¿Los bolivianos somos capaces de entender qué es lo que nos pasa? ¿Comprendemos el mundo en el que vivimos? ¿Sabemos qué es lo que queremos y podemos lograr y hasta dónde podemos llegar? ¿Qué somos, en definitiva?

Somos nueve millones de personas. Somos nueve millones de mitos. Lo más patético es creerse el ombligo del mundo, cuando los otros piensan que somos unos pobres diablos.

Redactado por: José Andrés Sánchez (Periodista) y Marcos Tufiño (Comunicador Social)