No recuerdo muy bien en qué circunstancias y qué año fui por primera vez al estadio Tahuichi. Pero sí estoy seguro que siempre fui y siempre seré hincha de Blooming. Es casi una historia de amor y una de las relaciones más duraderas que tendré en toda mi vida. Como toda buena historia de amor, mi relación con Blooming está plagada de anécdotas, grandes alegrías y decepciones, momentos de intensa fogosidad y otros de enorme apatía. Ser hincha de algún equipo de fútbol es casi como la vida misma, un colectivo de altibajos que nos hacen bombear las venas y sentir que estamos vivos, que existe la justicia y la gracia divina, que tenemos amores que a veces no nos corresponden y otros que se convierten en grandes historias, que a veces los más mínimos detalles nos dan razones para vivir y creer en algo que vaya más allá de nuestras narices.
Y no me refiero sólo a esto porque soy, precisamente, hincha de Blooming… lo que acabo de describir se vive en los corazones de los hinchas del fútbol en todo el mundo… hombres y mujeres que apuestan por un equipo que les de una alegría. Ayer me fui feliz de estadio. Claro, el resultado favoreció a mi equipo (4 contra 3) y fue justamente a nuestro equipo rival más clásico (Oriente Petrolero). Pero lo que más me conmovió, como siempre ha sido, fue la alegría del deporte. Me refiero a la alegría de ver la ebullición de un estadio, los colores, las burlas, las risas, los gritos, las exigencias.
Todo esto sucedió en momentos en los que vivo, paradójicamente, un momento de enorme apatía futbolística.
Hace por lo menos tres años que no iba a un clásico… hace muchos otros años que no iba al estadio. Pero eso nunca significó que había perdido mi amor por Blooming. Aún recuerdo los momentos más decepcionantes y los más alegres (de esos hay pocos). También recuerdo la noche fatídica en la que mi equipo de fútbol descendió, tras ese partido en La Paz. Esa noche le pregunté a mi padre: ‘¿Desde cuándo sos hincha de Blooming?’ y él me respondió: ‘Desde el mismo momento en el que vos te hiciste hincha… desde que nací’.
Después del partido de ayer comprendí que deseo volver al estadio a sufrir como lo he hecho tantas veces. También entiendo que, como lo dije antes, mi amor por Blooming no se va a acabar. Quizá haya cambiado y no se trate de algo hormonal… quizá ahora es algo más racional… quizá ahora he aceptado, por fin, que no siempre vamos a ganar y que no somos los más grandes del mundo.
Quizá entienda, ahora, que el fútbol, como el amor, no trae siempre alegrías, pero sí nos hace sentir vivos. Ambas son experiencias para vivirlas, para disfrutarlas, en sus mejores y peores momentos. Ambas pueden hacernos sentir vivos, lastimarnos, abrazarnos, llenarnos de euforia o hundirnos en el pozo más profundo. Como la vida misma.
Comentarios (8)
No creo que haya mejor manera de describir lo que significa sentirse un hincha de verdad.
Un gran abrazo y ojala que Blooming nos siga regalando alegrias.
Publicado por JLP | Abril 7, 2008 1:05 PM
Publicado el Abril 7, 2008 13:05
En el fútbol como en el amor, lo importante no es el resultado sino la sensación.
Y qué pese a que el resultado no sea el que esperábamos, seguir siendo importante.
Publicado por La bloominista | Abril 7, 2008 1:05 PM
Publicado el Abril 7, 2008 13:05
Muy buena analogía, en el futbol como en cualquier otra pasion, se puede resumir la vida misma (llena de alegrias, tristezas, sensaciones, etc.)
Ahora me sale lo hincha: Blooming, mi buen amigo, esta campaña volveremos a estar contigo, te alentaremooos de corazooon, esta es la hinchada que te quiere ver campeoooon.....no me importa lo que digan, lo que digan los demas, yo te sigo a todas partes y cada vez te quiero mas...(el mejor cantico)
Publicado por Pasion Celeste | Abril 7, 2008 5:25 PM
Publicado el Abril 7, 2008 17:25
Aprovechando el impulso: Ole ole ole, ole ole ole ola, ole ole ole cada dia te quiero mas, yoooo soy de Blooming es un sentimientooo, no puedo parar....(bis hasta que duela la garganta)
Publicado por Pasion Celeste | Abril 7, 2008 5:29 PM
Publicado el Abril 7, 2008 17:29
Dice Eduardo Sacheri "Hay quines sostienen que el fútbol nada tiene que ver con la vida del hombre, con sus cosas más esenciales. Desconozco cuánto sabe esa gente de la vida. Pero de algo estoy seguro: no saben nada de fútbol".
Me encantó tu artículo, permite pensar un poco más allá, analizar la "psicología de la vida cotidiana". Por algo el fútbol es una "pasión de multitudes".El fútbol es, indefectiblemente, una metáfora de la vida misma. Como explica Pichón Riviére ..." si el fútbol es una forma de comunicación, la pelota es el contenido de un mensaje".
Publicado por Alejandra Hornos | Abril 8, 2008 8:24 AM
Publicado el Abril 8, 2008 08:24
Soy hincha de Oriente pero ante este bloominista me saco el sombrero
Publicado por Freddy Arana Pessoa | Abril 8, 2008 6:15 PM
Publicado el Abril 8, 2008 18:15
Alejandra Hornos: Tu comentario genial y sesudo. ¡Lindo es conocerte!
Publicado por Freddy Arana Pessoa | Abril 8, 2008 6:17 PM
Publicado el Abril 8, 2008 18:17
Mi estimado José Andres creo que no conozco deporte el cual despierte tantas pasiones como el fútbol. Que una en la distancia a las personas, que borre diferencias de clases, razas e ideologías a través de un juego.
Esa magia entre balón y hombre, el grito que nace desde el alma, son cosas que nunca podrán ser descritas a cabalidad. Los goles, como los orgasmos, son momentos perfectos, donde no el éxtasis es máximo y las preocupaciones nulas. Muy bueno leerte y acordarse de los que es vivir.
Un abrazo
Publicado por renzo | Abril 10, 2008 10:07 AM
Publicado el Abril 10, 2008 10:07