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Ya que andamos por acá con los ánimos caldeados, nos tiraremos bombitas, ¿no ve?
Así lo hicieron un grupo de inconcientes en la casa del embajador venezolano en Santa Cruz. Luego hicieron lo mismo en el hogar de unos doctores cubanos que trabajan en esta ciudad.
Nos tiraremos bombitas, entonces, para alcanzar nuestros objetivos, ¿no ve?
¿Qué es lo que los bolivianos no entendemos?
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La violencia siempre generará más y más violencia, es una espiral que ha crecido desde su centro allá en los albores de la humanidad y difícilmente se podrá detener a estas alturas del partido, quizás se atenúen los ánimos gracias a una salida lo más “salomónica” posible, a algunas negociaciones, a la práctica del “toma y daca”, sin embargo ¿algún día en algún momento lograremos acceder a esa vida que nos pintan en las revistas de un conocido grupo religioso donde blancos barbados, negros, chinos, rojos, azules, leones y ovejas conviven abrazados en paraísos terrenales de ensueño?, me parece una ingenuidad. La tendencia a la violencia está injertada en nuestra naturaleza desde la primera infancia y se la practica desde las sociedades primitivas, no por gana y gusto o porque tengamos una semilla del mal en nuestro interior, sino porque las ansias de sobrevivir y de imponernos ante aquello que nos representa peligro nos hace tomar ese camino, el de la defensa.
¿Defensa de qué? dirán algunos, respecto a los acontecimientos de Viru Viru, pues de ambas partes defensa de intereses, de la legitimidad de la imposición, de la práctica del poder; es una pulseta que se ha venido prolongando desde hace mucho tiempo atrás, no podemos notarlo muy bien viendo sólo lo inmediato, debemos mirar hacia atrás, observar que esta confrontación se dio en distintos escenarios en diferentes ámbitos de la vida colonial y republicana de Bolivia, pero ahora se está dando en los círculos del poder político porque precisamente en este momento es que sectores que anteriormente no tenían acceso a esas esferas de poder (indios, cholos, mestizos desplazados, campesinos, migrantes, sectores populares urbanos, movimientos sindicales, pequeños y medianos comerciantes, sectores de estrato social medio en vías de empobrecimiento) ahora lo ejercen representados de cierta manera por el gobierno de Evo Morales, cuyo accionar cuenta con la simpatía de aquellos y esto es innegable.
Obviamente esto creará miedos, antipatías y violencia de distintos tipos por parte de quienes ven que estos nuevos actores meten sus narices en sus intereses y se sentirán vulnerados ante esta nueva figura, este nuevo monstruo que les quita el sueño.
Publicado por Horacio | Octubre 23, 2007 4:46 PM
Publicado el Octubre 23, 2007 16:46