En la Edad Media, Nicolás Copérnico y Galilelo Galilei fueron, en épocas distintas, cuestionados, criticados y acusados de herejes por haber tenido la osadía de decir, con bases científicas, que el planeta Tierra no era el centro del universo y que en realidad giraba alrededor del Sol.
Gracias a Dios (qué paradoja) los tiempos de la Santa Inquisición de la Iglesia han terminado y a nadie se echa a la hoguera por decir cosas que están en contra del ‘conocimiento establecido’. Sin embargo, siguen existiendo inquisidores y siguen habiendo víctimas de hogueras ficticias, que son igual de dañinas que las de antes.
Una de las últimas víctimas es Joaquín Botero, que de seguro no pasará a la historia como lo hicieron Copérnico y Galilei. Hace un par de días, el ‘Camello’ tuvo el atrevimiento de declarar, a su llegada a Venezuela, que “estaba cansado de jugar en la altura”.
Esas cuantas palabras han servido de excusas para que un montón de inquisidores se lancen en contra de Botero. Han aprovechado sus inocentes palabras para meterlo en la hoguera. Según estos inquisidores (léase periodistas, dirigentes y gente en general), el pecado de Botero es haber hablado mal de la “sagrada e intocable altura”.
El ‘Camello’, que acaba de fichar para el Deportivo Táchira de Venezuela, no le dio palo a la altura ni a nadie. Simplemente expresó algo que sentía. Como dicen, a buen entendedor buenas palabras, así que no voy a intentar ‘traducir’ lo que dijo.
Lo concreto es que el delantero boliviano expresó un sentimiento natural. Es lo mismo que yo, por ejemplo, diga que me cansé de tejer mi telaraña en este periódico. Eso no implica que esté despotricando contra EL DEBER. Igual puedo decir que no me gusta la limonada, pero no estaré afirmando que tomar limones exprimidos con agua sea malo para la salud.
Cuando uno expresa preferencias por algo o alguien, no necesariamente está hablando mal o dándole palo a otro. Pero como en Bolivia el tema de la altura es un tabú, referirse a ella siempre acarreará consecuencias. Y muy malas si es que alguien dice que cuando va a las montañas le falta el aire y le sobran los mareos.
Esta vez le tocó al pobre Botero ser la víctima de los inquisidores. A él que tantas alegrías le dio a los hinchas de Bolívar, donde llegó a ser goleador del mundo. A él, que tantos momentos de euforia nos dio cuando jugaba en la selección.
Dejemos de ser tan miopes. Miremos más allá de nuestras narices y escuchemos más allá de nuestras orejas.
Botero, gracias por los goles que nos diste y disculpá por la payasada en la que te han metido….
Comentarios (2)
Despues de leer atentamente la publicación respecto a la opinión del jugador Joaquin Botero, considero que si bien es cierto que todas las personas son libres de emitir sus criterios, pero creo que deben ser prudentes y opotunos al hacerlo, debido a que muchas veces ocasionan perjuicios, aunque en el fondo lo hagan sin ninguna mala intención.
Publicado por Anónimo | Septiembre 21, 2007 5:49 PM
Publicado el Septiembre 21, 2007 17:49
Botero y la altura
Considero que al hablar existe un tiempo y un espacio. Cuando uno habla de algo debe previamente estar conciente de donde está y en que situación actual se encuentra el tema en cuestión.
Botero al hablar de " me cansé de jugar en la altura", no lo hizo en un momento oportuno, ahora que las autoridades a la cabeza de Miltón Melgar estan gestionando contra el veto a la altura (lo cual puede ser el inicio también de otros vetos que afecten a otras partes del mundo por cualquier otro motivo).
En sí, Botero debería antes de hablar de un tema primero sopesar cuanto de útil será para su persona decir ello y cuanto puede perjudicar a otros. ¿habrá sido muy necesario y urgente vertir esas palabras?
Publicado por Willy Quevedo | Septiembre 27, 2007 7:44 PM
Publicado el Septiembre 27, 2007 19:44