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Junio 2007 Archivos

Junio 5, 2007

PUNTAPIE INICIAL

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La verdad que no soy muy amigo de los formalismos. Sin embargo, y debido a las circunstancias, he decidido presentarme ante ustedes antes de ingresar al 'campo de juego'.

En realidad, no quiero que me confundan con el héroe arácnido que actualmente la está rompiendo en las taquillas. Si bien no tengo nada contra él, debo aclarar que entre nosotros no hay nada en común ni ningún tipo parentesco, más allá de nuestro singular nombre.

Mientras al Hombre Araña le gusta ir colgándose de edificio en edificio, yo disfruto de mi parsimoniosa vida tejiendo mi destino en el vértice den un arco de fútbol, el cual es mi verdadera pasión. Ahí, en medio de la soledad del ángulo, yo disfruto viendo todo lo que sucede dentro y fuera del campo de juego. A veces aparece un genio que con un toque mágico al balón interrumpe mi aposento, pero la verdad es que desde hace mucho que son pocos los que tienen el don para hacer que el fútbol se convierta en un arte.

Cuánto extraño al maestro Chichi Romero, que casi siempre deshacía mi telaraña luego de algún tiro libre o una jugada magistral. O al Diablo Etcheverry, que con altura o sin ella era capaz de hacer bailar saya, taquirari o cueca a cuanto rival se le antojara, ya sea brasileño, español o alemán. Quién más me hacía sufrir era Platiní Sánchez, que con sus cañonazos no sólo hacía temblar los vértices de mi casa (parante y travesaño, le llaman algunos), sino que también sacudía mi corazón y el de todos mis compinches en las eliminatorias del 93...

Bueno, basta de nostalgia y volvamos al siglo XXI. Desde aquí, desde mi rinconcito tejeré muchas cosas, hablaremos de fútbol y muchas cosas más. De lo que sucede dentro y fuera de la cancha, porque éste deporte que nos apasiona a todos (al menos eso creo) se juega en todos lados, en los estadios, en los cafés, en los bares y hasta en las paradas de los micros. Desde aquí les comentaré lo que sucede en nuestro país y también afuera, de lo que se ve y lee en la tele y los periódicos, o lo que se comenta en los pasillos de los camarines.

En fin, como decía mi tía Tela Araña, hay mucha tela por cortar.Bueno amigos, no quiero ser muy larguero y tampoco quiero irme al tiempo extra. Este ha sido el puntapié inicial de un partido que espero nos mantenga en forma a todos. Nos cheque luego.

Junio 9, 2007

EL PERRO DEL HORTELANO

El título de este comentario hace alusión a una frase que, supongo, todos hemos escuchado alguna vez, aquella de que “el perro del hortelano no come ni deja comer”. Basta darle una mirada a algunas cosas que suceden en nuestro fútbol para descifrar el significado de este dicho popular.

 

En este caso me refiero a Mauricio Soria y algunos dirigentes de Real Potosí, que una vez más demuestran que en nuestro fútbol, la intransigencia le gana por goleada a las buenas intenciones.

 

Hace unas semanas, cuando Erwin Sánchez lanzó la convocatoria para jugar el amistoso con Irlanda, dirigentes del equipo lila y el mismo director técnico se opusieron a que Gatti Ribeiro asista al llamado del supuesto ‘equipo de todos’. Ahora resulta que porque ‘Platiní’ Sánchez no convocó al ‘Súper Ratón’ para la Copa América, Soria, secundado por dirigentes potosinos, sale  a reclamar de forma airada, diciendo verdades a medias y dejando entrever que hay cierta discriminación con el jugador.

 

Me parece un despropósito que Soria haga estas declaraciones, que una vez más demuestra que cuando se toca el tema de la selección, cada cual quiere jalar para su lado. Cada técnico tiene el derecho de armar un equipo como el lo vea conveniente. Podemos discrepar y pasar horas y horas discutiendo si Gatti debió ser convocado o no. Sin embargo, no hay que perder de vista que al final Sánchez, como DT de la Selección, tiene el derecho y la atribución de armar su equipo como lo vea conveniente. Si le va mal o no, es cuestión de darle tiempo al tiempo. Lo que no se puede hacer es comenzar a tirar barro antes de que la Copa América arranque.

 

Lamentablemente, lo de Soria es común en nuestro medio. Cada vez que sale una convocatoria para un torneo oficial, nunca faltan quién se queje porque no estuvo tal o cual jugador. Sin embargo, cuando los llaman para los amistosos, ahí no importa el ‘equipo de todos’ (supuesto), sino los intereses del club. “No lo puedo dar porque tengo un partido importante en esos días”, suelen ser algunos de los absurdos argumentos que se exponen. Es más, en la época en la que Nelson Acosta dirigía la selección sucedió algo similar con Gatti Ribeiro. Fue para el partido con Chile, por las eliminatorias al Mundial 2006. Aquella vez Bolívar no quiso ceder al jugador porque aparentemente estaba lesionado, sin embargo un día antes del partido Acosta desmintió a los dirigentes académicos y se armó toda una polémica con Mauro Cuellar, mandamás de lo celeste.

 

No seamos tan jodidos y dejemos que la selección trabaje. Si al equipo le va mal en Venezuela, les aseguro que no va a ser porque Gatti Ribeiro no fue convocado. En este caso, todos sabemos que ‘una golondrina no hace verano’. También sabemos que nuestro fútbol está lleno de muchos perros del hortelano.

Junio 11, 2007

TITULOS A MEDIA

La jornada futbolera del domingo me deprimió por completo. No porque haya perdido o ganado tal equipo, sino por lo que en general representó la penúltima jornada del torneo de la Liga. 

Se me hizo inevitable comparar la vuelta olímpica que dio Real Potosí en su tierra con la que vimos por televisión de San Lorenzo, en Argentina.Mientras en el Nuevo Gasómetro de Buenos Aires los hinchas azulgrana festejaban a todo dar, la del Mario Mercado Vaca Guzmán era una especie de celebración a medias.  

Basta con darle una revisada a la prensa nacional de hoy para darnos cuenta que por más que en Potosí la gente haya celebrado, el título ganado en cancha lamentablemente no tiene reconocimiento general, al menos no por el momento. En Argentina, en cambio, los diarios deportivos y de información general le lanzan glorias a la hazaña del equipo dirigido por Ramón Díaz, que le puso la cereza al postre gracias a su victoria sobre Arsenal (4-2).La cosa es sencilla. Mientras en Bolivia los dirigentes sigan haciendo ‘chanchadas’ (tradúzcase como trampas, mañas o engaños), los futbolistas e hinchas tendrán que conformarse con celebraciones a medias o títulos ‘truchos’. A ningún jugador o fanático le gusta ganar o perder títulos en mesa. La gloria se gana o se pierde en los campos de juego, no en los escritorios de los abogados o asesores.  

Lo lamentable de esto, es que los dirigentes de Real Potosí quieren aparecer como víctimas cuando en realidad son tan responsables como aquellos a los que acusan (Carlos Chávez, su hermano y compañía). ¿Por qué? Simple, por romper reglamentos que ellos mismos firmaron. No se puede borrar con el codo lo que se escribió con la mano.  

Antes de que comience el torneo, los representantes de los 12 clubes de la Liga firmaron un reglamento que, valga la redundancia, ponía reglas claras para todos. Los de Real Potosí fueron los primeros en romperlos al no ceder dos de sus jugadores a la selección nacional para el amistoso frente a Irlanda. Y los de Oriente, que tienen experiencia en ganar puntos en mesa, aprovecharon esa metida de pata. Ahora los dirigentes del equipo de la Villa Imperial despotrican contra sus pares de Oriente, cuando ellos sabían que se estaban metiendo a camisa de once varas.  

Las únicas víctimas de esta telenovela son los hinchas. Por un lado, los de Real Potosí, que han celebrado un título a medias, que por el momento sólo es reconocido por ellos mismos. En el otro lado están los seguidores de Oriente, que siguen ilusionado por un título, que de seguro tampoco recibirá pleno reconocimiento. 

Ni modo, mientras las cosas sigan así, tendremos que emocionarnos con las vueltas olímpicas que veamos por televisión, ya que por lo menos nos quedará constancia de que sí son verdaderas.

 

Junio 14, 2007

GANO REAL POTOSI, PERDIO LA SELECCION, PERDIMOS TODOS...

Bueno amigos. La película de suspenso a la que nos sometieron una vez más los dirigentes de nuestro fútbol terminó con un desenlace fatal. Y como en todos los finales hollywoodianos, siempre hay uno que celebra y otro que se desangra. 

En este caso, a Real Potosí le tocó festejar un título que consigue por primera vez en su historia y que sin duda debe tener bailando incluso al mismo Cerro Rico. De que se lo merece, se lo merece. Desde hace años el equipo lila venía dando muestras de consolidación y alzar la copa es, sin duda, un premio que se lo han ganado los jugadores y los hinchas. Eso no se discute. 

Sin embargo, el título llega manchado, no de sangre, sino de vergüenza. Y en este caso los culpables no son ni los jugadores ni los hinchas potosinos, sino los dirigentes del club y algunos (no puedo precisar quiénes) de los integrantes del Tribunal Superior de Disciplina de la Federación Boliviana de Fútbol. Darle los tres puntos a Real Potosí (habían sido impugnados por Oriente) equivale a darle carta libre al caos y el desacato a las normas. 

Los dirigentes de los 12 clubes habían firmado un documento en el que se comprometían con ceder a sus jugadores a la selección. Real Potosí incumplió y sin embargo pagó una multa y se salió con la suya. De ahora en adelante, ese hecho servirá de excusa para que en futuras convocatorias a la selección, dirigentes y técnicas se sientan con el derecho de no dar a sus jugadores. Entonces, ¿con qué moral se les reclamará, con qué norma se los sancionará? Con la que toque, porque en Bolivia los fallos deportivos bailan al son del momento. Marchas, presiones y hasta chantajes emocionales o regionales sirven para que los supuestos encargados de impartir justicia sean los primeros en romper las reglas (si es que realmente existen).  

Lo cierto es que mientras Real Potosí festeja, hay una víctima que se desangra y que de seguro derramará mucha sangre a futuro: se llama SELECCIÓN NACIONAL DE FÚTBOL.  

Junio 17, 2007

DISCRIMINEMOS A LA DISCRIMINACION

(… aprovechando el fin de semana y que en nuestro país no había fútbol, decidí que era tiempo de reemplazar la anterior publicación, que sin duda causó revuelo y que a muchos les dolió que la haya escrito. Algunos me tacharon de orientista y muchas cosas más, y de seguro que en el futuro dirán que soy hincha de Blooming, de The Strongest, de Bolívar o de Destroyers. La verdad que esa es la magia de esta telaraña llamada Internet, que nos permite medirle el pulso a lo que publicamos. A los que me putearon y los que me respaldaron, sólo quiero decirle que sigan escribiendo. Más allá de las diferencias de opiniones, lo importante es que intentemos meterle un gol a todos los que quieren embarrar el fútbol… )

Bueno, volvamos al tema de hoy, porque leyendo los periódicos y viendo televisión en los últimos días, de tanto escuchar sobre el veto a la altura ya me ha provocado dolor de cabeza, y eso que mi telaraña no está a más de tres metros sobre el nivel de la cancha de fútbol.

Bueno, les decía que no me sorprende mucho la infundamentada decisión de la FIFA de vetar los estadios que están a más de 2.500 metros sobre el nivel del mar, ya que la historia del fútbol en sí está plagada de actos discriminatorios. Basta con darle una revisada a los archivos o libros para darse cuenta que cada vez que alguien sacude los esquemas establecidos de este deporte, no falta otro que le quiera poner un freno seco.

En 1921, por ejemplo, en Brasil el presidente Epitácio Pessoa sacó un decreto de blancura para que ningún jugador negro integrara la selección que iba a disputar la Copa América en Argentina. Por ese entonces, los negros y mulatos la rompían dentro de la cancha, pero como el fútbol era considerado por algunos un deporte de élite, no querían que los barcinos dejaran en ridículo a los de alta alcurnia o porque no había que dejar mal el “prestigio patrio”.

Cinco años antes, en la primera Copa América, Uruguay goleó a Chile 4-0. Los derrotados impugnaron el partido (entonces ya estaban de moda esas artimañas), porque en el equipo charrúa habían jugado dos africanos. En realidad eran Isabelino Gradín (había anotado dos goles) y Juan Delgado. Los dos eran uruguayos, pero con bisabuelos que habían sido esclavos.

Incluso, se dice que en Brasil a principios del siglo XX había jugadores que se blanqueaban el rostro con polvo de arroz para poder entrar a la cancha. Imagínense que hubiera sido del fútbol sin figuras como Pelé, Ronaldo, Romario, Robinho, Ronaldinho y muchos otros más. En realidad no habría producción de arroz que abasteciera para blanquear a todos los jugadores mulatos o negros que nos han deleitado y siguen haciendo que el fútbol sea una obra de arte.  

Como éstas, hay varias historias. Éstas las saqué del libro de Eduardo Galeano, aquel escritor que de forma apasionada y crítica nos relata muchos hechos impensables en su libro El fútbol a sol y sombra.

Entonces amigo, no se sorprenda con lo del veto a la altura. En realidad, todo comenzó en el 93, por culpa de El Diablo Etcheverry, Álvaro Peña, Edwin Sánchez y compañía, que tuvieron el atrevimiento de tumbar el invicto que Brasil ostentaba en eliminatorias de fútbol.

Después vino Ecuador, que con sus dos clasificaciones seguidas a los mundiales (2002 y 2006) ha puesto en aprietos a selecciones que antes fueron grandes en la cancha y ahora, a través de sus dirigentes, quieren  comenzar ganando sin entrar a la cancha. Entonces, cuando alguien patea el tablero y mueve las estructuras, la FIFA (en este caso) trata de imponer normas para que todo siga igual (de rentable económicamente).

No nos vamos a mentir, la altura genera ventaja deportiva por el temor que infunde en los rivales y porque además hay ciertos procesos físicos que también son reales, pero lo que llama la atención es que recién ahora reclaman. No lo hacían cuando subían a La Paz o a Quito y ganaban sin problemas.

Bueno amigos, por ahora vuelvo a mi telaraña, a esperar sus mensajes para seguir tejiendo estas cosas del fútbol. Estén atentos porque dentro de poco escribiré sobre otro tema candente, que también tiene que ver con un acto discriminatorio en el fútbol, pero que se vive dentro de nuestro país y tiene que ver con el hecho de que nuestra selección sólo juegue de forma oficial en una ciudad, cuando en nuestro país hay otras ciudades que también viven, sufren y se emocionan con el equipo de todos. Hasta dentro de poco. 

Junio 23, 2007

EL HINCHA SEGUN LOS ESCRITORES

Despúes de haber sufrido para ver a la Selección, vuelvo a mi telaraña para mostrarles un artículo que se publica en el último número del suplemento cultural de EL DEBER (Brújula) y que me parece le rinde un buen homenaje a los hinchas del fútbol. Propicio para estos días previos a la Copa América. Los dejo para que lo lean, lo disfruten y me manden sus comentarios.  

(Brújula, sábado 23 de junio de 2007)

EL HINCHA SEGÚN LOS ESCRITORES

"Jugar sin hinchada es como bailar sin música”. Con estas palabras, Eduardo Galeano sintetiza el rol que juega el aficionado al fútbol, ese monstruo que cada semana se somete a una tortura para ver jugar a su equipo; alguien que empieza siendo un tímido individuo, pero que cuando se mezcla con la masa de la tribuna se transforma en un león salvaje que busca satisfacer su hambre con la sangre de los goles, de la victoria o de la humillación deportiva del rival.


Aún sin entrar a la cancha, el hincha juega su propio partido. Sin dar un chutazo, es capaz de meter un gol; sin meter la mano, puede detener un disparo... En fin, puede hacer muchas cosas mientras está sentado, dejando que 11 individuos corran tras sus emociones. Y en la literatura, el hincha o el ‘supporter’ (como le llaman los ingleses, los creadores del fútbol) se ha convertido en el referente de una serie de relatos que tienen la estampa de autores como el propio Galeano, Mario Benedetti, Roberto Fontanarrosa, Antonio Skármeta, Vinicio de Moraes y Alfredo Bryce Echenique, entre otros.
A pesar de que algunos de sus colegas han menospreciado este deporte (incluido Jorge Luis Borges), ellos han sabido captar “el amor, el desamor, el odio, el orgullo, la justicia, la injusticia, la solidaridad, la sed de venganza, el coraje, la ambición, la cobardía, la violencia, el culto al dinero y el poder”. Son temas que nutren la buena literatura y que impregnan un deporte que, desde hace años, ya es un fenómeno global. 


“Hay partidos que no se pueden perder. ¿Y qué? ¿Te vas a dejar basurear por estos soretes para que te refrieguen después la bandera por la jeta toda la vida? No mi viejo. Entonces, ahí hay que recurrir a cualquier cosa”, escribe Fontanarrosa, amante de Rosario Central, en uno de sus cuentos llamado 19 de diciembre de 1971, en el que relata la osadía de un grupo de hinchas que secuestra a un anciano, porque, supuestamente, serviría de cábala para que su equipo ganara.
El guatemalteco Miguel Ángel Asturias, Premio Nobel de Literatura, explicó en su momento, en un artículo, el origen uruguayo de la palabra hincha, “inspirada en un hombre que se ganaba la vida inflando neumáticos de bicicleta (hinchándolos, como dicen en el Río de la Plata) y los domingos era el que más sufría y se desgañitaba en la tribuna”.  


Más allá de saber el origen del término, hay quienes se animan a definir al personaje. “Un hincha es aquel que sigue a su equipo a cualquier lugar. Es el que habla, piensa, se viste y vive con la mente puesta en su escuadra”, asegura el escritor boliviano Cachín Antezana. Adolfo Mier Rivas, confeso admirador de Wilstermann, dice que entre el seguidor y su equipo hay una relación de amor que, casi siempre, dura más que el matrimonio, ya que de verdad permanece leal hasta la muerte. “Muchas veces el hincha nace, porque la pasión por determinados colores se la hereda del padre. Es algo que se da por contagio”, asegura el humorista.  


Para Galeano, seguidor de Nacional de su natal Uruguay, no es lo mismo hincha que fanático. El primero vive y disfruta el juego, el segundo es el que aprovecha el fútbol para convertir la tribuna en un campo de batalla.
Más allá de los que le han dedicado algunas de sus letras al balompié, también están aquellos escritores que, sin temor a que los tachen de poco intelectuales, han declarado públicamente su amor por el juego de la pelota y por el equipo de sus amores.  

Mario Vargas Llosa nunca escondió su pasión por Universitario. Lo mismo sucede con Bryce Echenique, que hasta jugó en las inferiores del club crema. El también Nobel de Literatura, el alemán Günther Grass, se desvive por el modesto Friburgo de la segunda división, equipo al que incluso le compuso un poema. Y cómo no recordar a Osvaldo Soriano, aquel escritor argentino que quiso ser futbolista y terminó metiendo goles en la literatura. Su pasión por San Lorenzo de Almagro y su amor por el fútbol lo acompañó hasta la muerte. “Mi hijo Manuel es mi último gol”, dijo poco antes de que su vida se apagara, el 29 de enero de 1997.

Junio 28, 2007

UNIVERSALIZAR EL FUTBOL Y NACIONALIZAR LA SELECCION

El veto de la FIFA a la altura se ratificó nomás y todo parece que no hay marcha atrás. Hoy no quiero hablar de ese tema, porque darle palo a la FIFA es lo que está de moda en este momento y no deja de ser una especie de discurso populista, para arrancar aplausos al por mayor.

En lugar de eso quiero hablar de un tema relacionado con el veto, pero que de seguro a muchos les dolerá, pero ni modo. Y es que mientras de boca para afuera defendemos a capa y espada la universalidad del fútbol, internamente nos estamos haciendo haciendo talco desde hace años. Y aquí hay dos verdades que quiero puntualizar.  El fútbol debe jugarse en cualquier lugar, a cualquier altura y donde el país anfitrión crea conveniente. Pero hay una segunda verdad que me preocupa y es de la que pocos quieren hablar. O mejor dicho, de la que mucho se comenta pero sólo tras bambalinas. Y es que dentro de Bolivia nos estamos discriminando, nos estamos vetando.

Acaso es normal que en la selección nacional, que representa a todo un país y a casi 10 millones de habitantes sólo pueda jugar en La Paz. No les parece injusto que en lugares como Cochabamba, Sucre, Potosí, Tarija, Oruro y Santa Cruz tengan que pasar entre cinco y diez años para que el “equipo de todos”  se presente en esos lugares (y estoy hablando de partidos amistosos). Además, es injusto que la selección prácticamente nunca haya pisado suelo pandino o beniano. Acaso no son parte del país.

Cada vez que veo y escucho a los defensores de la altura, percibo discursos poco sinceros. Uno de ellos es decir que se debe defender a La Paz porque es la sede histórica de la selección. Sí, pero también es verdad que la historia cambia. En su momento, La Paz era la sede ideal, por infraestructura, por la cantidad de población que albergaba y por muchos otros elementos (entre ellos el centralismo histórico, del que siempre se han valido algunos). Pero no se puede olvidar que este país ha cambiado, ha crecido y se ha modernizado. El Hernando Siles era, en su momento, el mejor escenario deportivo. Ahora, sin embargo, hay recintos como el Félix Capriles, el Patria y el Tahuichi Aguilera que, con unos cuantos retoques, pueden servir de sede.

La cosa, sin embargo, no tiene que ver con infraestructura, ni con altura ni con llanura. Se trata de una cuestión de equidad, de darles a todos la misma oportunidad de ver a un equipo que nos pertenece a todos, no a un solo departamento.

Dejemos de mentirnos, defendamos la verdad con la verdad y no con discursos a media. Defendamos a La Paz, pero también defendamos a los otros ocho departamentos que hay en este país. Por si alguien no los recuerda, aquí se los detallo: Potosí, Oruro, Cochabamba, Chuquisaca, Tarija, Beni, Pando y Santa Cruz. En ellos también se juega fútbol, en ellos también hay gente que grita, sufre y llora por una selección que es de todos, que es nacional.

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