Diciembre 13, 2007

ENTRE LAGRIMAS Y CHARQUEKAN

- ¿Qué te vas a servir, hermanito? - me preguntó Milán Camacho, ese orureño de piel cobriza y bigotes negros que vive hace tiempo en Santa Cruz y que parece haber nacido con la polera de San José encima, porque cada vez que lo veo (de año en cuando) está con la V azulada estampada en el pecho.


- Traeme un charquekán - le respondí, mientras a mi alrededor, medio centenar de sus coterráneos se acomodaba los chulos, se ponía en primera fila frente al televisor y comenzaba a tirar cohetes, a manera de calentar el ambiente en ese pequeño restaurante llamado El Quirquincho, que no es ni más ni menos que un pedacito de Oruro escondido entre las polvorientas y cálidas calles de Santa Cruz.


El charquekán tardó en llegar, al igual que el gol de Alex da Rosa y el título, que después de 12 años volvió a las manos de uno de los clubes más singulares del país.
Y es que San José es un sentimiento diferente. Lo percibe uno cuando ve a sus hinchas llenando estadios en todo el país. No importa si se juega en La Paz, Cochabamba, Beni o Santa Cruz. Allí están ellos, armando fiesta, disfrutando al máximo, bailando morenada, diablada y todo lo que se les ponga en frente.


Son hinchas que viven y disfrutan a su manera. Que reciben insultos racistas al por mayor cuando juegan de visitante en cualquier ciudad, pero que aguantan todo y rara vez ceden a las provocaciones de los violentos. Son hinchas que lloran donde les toca, ya sea de tristeza o de alegría. Anoche, sus lágrimas tenían el sabor del festejo, de la emoción contenida por mucho tiempo.


Mientras terminaba mi charquekán, no pude más que dar las gracias por todo lo que viví en El Quirquincho, en esa pequeña sucursal de Oruro que anoche vibraba como si estuviéramos en el mismísimo Jesús Bermúdez. Agradecí por el título que se llevó San José, por la alegría de los orureños y por la esperanza de los bolivianos,  porque aunque muchos políticos y dirigentes quieren hacernos pelear entre hermanos, todavía hay gente que sabe disfrutar de las cosas simples de la vida, sin fijarse si el que está a su lado es camba o colla, porque sabe que, simplemente, es un ser humano.

Diciembre 3, 2007

ILUSION ROJA

Y se hizo realidad. Guabirá está de nuevo en la Liga y Montero festeja a más no poder. Sus seguidores se lo merecían, después de cinco años de estar en la Asociación Cruceña de Fútbol. Con instituciones como Guabirá, no da para ser plato de segunda mesa. En realidad, el club rojo tiene todas las características necesarias para convertirse en un grande del profesionalismo.

Para comenzar tiene toda una ciudad tras sus espaldas. Montero, con más 100.000 habitantes, es escenario propicio para hacer que Guabirá crezca de forma inusitada. A eso hay que sumarle que cuenta con un estadio propio. Los que conocen la Caldera del Diablo, saben que debe ser uno de los escenarios más complicados al momento de jugar de visitante. Es como tener al público encima. Y los que han estado ahí, saben que los seguidores de Guabirá pueden hacer que a cualquiera le tiemblen las piernas.

Vayamos a la parte económica. En el Norte cruceño hay toda una industria pujante y en constante crecimiento, que tranquilamente puede aportar para que el club consiga los recursos necesarios para sustentarse en la Liga, donde no sólo se juega con buenas ideas, sino también con buenos fajos de billetes para contratar técnicos y jugadores.

Pero lo más importante, al menos en lo que se ha visto en el último año, es que Guabirá cuenta con una nueva camada de dirigentes que inspira confianza. No son los dirigentes tradicionales que se meten para ganar imagen o para sacar algún tipo de beneficio personal. Por lo demostrado, es una camada que quizás no tenga mucha experiencia deportiva (como dijeron algunos), pero sí que ha sabido hacer bien las cosas. No es común que después de conseguir un título más de un jugador le lance flores a los dirigentes. Eso ya dice que algo diferente y bueno se ha hecho durante la gestión

Aparte de todo lo dicho anteriormente, y tomando en cuenta la cantidad de jugadores que hay en todo el Norte cruceño, Guabirá tiene un futuro promisorio si se siguen haciendo las cosas bien. Si busca talentos en los pueblos, en los barrios y en aquellos rincones donde casi nadie mira.

Guabirá está en la Liga y, a diferencia de otros ascensos que tuvo, esta vez su futuro es promisorio. Ojalá que ese futuro se haga realidad para que dentro de poco el club recupere la gloria que tuvo en las décadas del 70 y también durante algunos años del 90.

 

Noviembre 27, 2007

UN CUPO QUE VALE POR DOS

Una vez más, la Liga está a punto de conocer a su nuevo invitado. Guabirá y Nacional Potosí, los dos sobrevivientes de la Copa Simón Bolívar, alistan sus galas con la intención de ser los benjamines del profesionalismo en la próxima temporada.

Antes, sin embargo, deberán definir quién lo hace por la puerta grande (directo) y quién por la más estrecha (indirecto). En Montero, todos apretan los dientes para que el equipo azucarero recupere la plaza que perdió hace un par de años. Y la verdad que a todos, los que vivimos en este lado del país, también nos interesa que suban. Más aún si se toma en cuenta que este año Santa Cruz perdió una plaza (la de Destroyers).

Este año Guabirá no sólo ha despertado la pasión de sus hinchas, sino que además ha hecho que la gente confíe en la institución y que se sume a todos sus emprendimientos. Entonces, no es casualidad que ahora esté a un paso de llegar a la Liga. Eso sí, es un paso difícil porque Real Potosí ya demostró que no es ninguna oveja y que, más bien, se puede convertir en un lobo feroz.

Ojalá, sin embargo, que el ascenso de Guabirá (en caso de que se logre) se convierta en una bendición y no en una maldición, como le pasó a Destroyers. En los tres años que estuvo en el profesionalismo, los de la Máquina Vieja (dirigentes, técnicos, hinchas y jugadores) se la pasaron con el Jesús en la boca, siempre al filo del descenso, hasta que no pudieron aguantar más y se fueron.

Subir para sufrir no es lo ideal. Lo lógico es que un club ascienda y que si bien nadie espera que consiga un título en el primer año, por lo menos que haga una participación digna. Eso lo entendieron bien este año los de Real Mamoré de Beni. A comienzos del torneo el equipo no hacía pie y parecía que sería una ave de paso. Sin embargo, después de unos ajustes el plantel cambió completamente y ahora, pese a la goleada del domingo pasado, tienen el orgullo de decir que está en el hexagonal.

Bueno, por ahora queda esperar hasta el sábado. Ojalá que Guabirá entre a la Liga a la primera, porque si se queda, después le espera Aurora, que por nada querrá perder su cupo en la profesional.

Noviembre 25, 2007

EL PEOR AUTOGOL DE NUESTRA HISTORIA

No voy a hablar de fútbol, aunque muchas de las cosas en la vida tienen analogía con lo que pasa en una cancha. Ayer, gran parte de los bolivianos hemos sido testigo del peor autogol de nuestra historia.

Me refiero al caos político y social que estamos viviendo. Digo autogol porque se supone que somos un país y que todos debemos jalar pal mismo lado. Sin embargo, con un Gobierno que aprueba una constitución entre fusiles y sangre y que no escucha a nadie, y que además cree que su verdad es la única verdad, estamos completamente perdidos.

Lo de ayer (aprobación del texto en grande de la nueva constitución y muertos en Sucre) ha encendido la mecha de lo que puede ser el caos total en nuestro país. Ese acto absurdo de Evo Morales y compañía se convertirá, lamentablemente, en la excusa que muchos buscan (quizás hasta los del Gobierno) para que la violencia aumente y se vuelva incontrolable.

Anoche me tocó estar por la plaza principal cuando una turba opositora a Morales y en protesta por todo lo acontecido, decidió tomar las instalaciones del Servicio de Impuestos Internos. Lamentablemente, mucha de esa gente sólo respiraba odio, rencor y bronca. En ese momento, cualquiera que se haya opuesto a sus intenciones hubiera terminado muerto. La masa enardecida se sale de control y es capaz de hacer las peores barbaries.

El mismo odio, rencor y bronca lo vi hace unos días, cuando unos mal llamados indígenas sacrificaron a dos pobres perros a manera de amenaza a los opositores de la supuesta revolución de Morales. En las alturas y en la llanura hay gente que quiere llegar a los peores extremos. Gente que parece no haber aprendido de lo que sucedió en la Segunda Guerra Mundial, en la ex Yugoslavia, en Kosovo, en Ruanda... en fin, en todos esos lugares donde los malos líderes llevaron a los pueblos a grandes genocidios.

Hace unos días llorábamos por un partido perdido, por unos goles boludos que nos dejamos hacer ante Venezuela. Hace unos días nos quejábamos y maldecíamos porque pensábamos que nuestro camino al Mundial de Fútbol de Sudáfrica 2010 parecía cerrado para siempre. Por ahora, no me importa nada de eso. Sólo espero que para el 2010 no estemos lamentando muertes y sufrimiento en nuestro país.

Discúlpenme si me salí del tema. Si esperaban que escriba de fútbol, en este momento sólo puedo hablar de toda la mierda que está pasando en Bolivia y que espero se acabe pronto.

Sólo le pido a los que lean esto que no se equivoquen, que no piensen que su enemigo son los collas, los cambas, los chapacos, los sucrenses, los oligarcas o los indígenas. No, los verdaderos enemigos son esa pequeña pizca de dirigentes (políticos o cívicos, oficialistas u opositores) que está usando a la gran masa para hacer realidad sus odios, sus mezquindades y toda la mierda que tienen en su cabeza.

No nos dejemos llevar como ovejas. Los bolivianos queremos vivir en paz, respetándonos los unos a los otros. No dejemos que eso no los quiten unos cuantos resentidos, frustrados y abusivos. No nos dejemos llevar por el camino de la sangre, porque si llegamos a eso, será EL PEOR AUTOGOL DE NUESTRA HISTORIA.

Noviembre 21, 2007

NOSOTROS SOMOS DE OTRO PLANETA

Nos ganó Venezuela y una vez más estamos por los suelos. Como soy masoquista, miré todas las revistas matinales, todos los programas deportivos y leí todos los periódicos. Mis ojos fueron torturados una y otra vez, como hacían con los prisioneros de guerra, con los cinco goles que nos metieron y que hasta ahora nos duelen.

Después de semejante tortura, quedé casi noqueado, esn estado de shock y moribundo. A estas alturas, no sé ni quiero saber quién es el responsable de semejante dolor que nos provoca el fútbol. No quiero gastar saliva (o lextras) echándole la culp a alguien. No quiero decir nada. Simplemente sé que Bolivia es de otro planeta. Nuestra selección está fuera de órbita y mientras otros países avanzan, aunque sea a paso lento, nosotros estamos yendo de retro, como dijo uno de los lectores que escribió en el anterior artículo.

Bueno, por lo menos descansaremos hasta junio del próximo año, cuando vuelvan las eliminatorias. En casi medio año de espera tendremos tiempos de quitarnos la bronca, de curar nuestras heridas, de volver a ilusionarnos tontamente. Sabiendo, incluso, que volveremos a desilusionarnos.

 

 

Noviembre 18, 2007

NO SON DE OTRO PLANETA

“No mamá, ellos no son de otro plantea”. Ésa fue la primera explicación que tuve que darle a mi madre cuando me preguntó por qué los de Argentina siempre nos ganaban en el fútbol. La interrogante me la hizo este sábado, mientras mirábamos por la pantalla de nuestro pequeño televisor cómo Riquelme, Agüero, Messi y compañían se paseaban a gusto por la cancha de River Plate, mientras nuestros representantes bolivianos hacían lo imposible para que el huracán celeste no se los lleve a otro mundo.

Y es que mi madre, que sabe poco de fútbol pero es de las que no deja pasar un detalle, se la pasó los 90 minutos del partido, y también los descuentos, lanzándome preguntas.

- Hijo, parece que ellos tienen cuatro patas ¿o por qué casi siempre son los que se quedan con la pelota?

- No –le dije- Tienen dos piernas igual que los nuestros

- Entonces ¿por qué juegan mejor? – fue otro de sus cuestionamientos. Aquí intenté darle una respuesta media lógica, para que me deje de fregar, ya que su voz se mezclaba con el relato del partido.

“Sus jugadores están en los mejores equipos del mundo y, además, sus dirigentes trabajan desde hace años en la formación de sus divisiones inferiores, lo que hace que año tras año cosechen lo sembrado en el pasado”

- ¿O sea que nuestros jugadores son malos?, volvió a arremeter, como si por vez primera le interesara la salud de nuestro fútbol Nuevamente le respondí, sin despegar un ojo del televisor y tratando de hilvanar ideas para justificar porqué estábamos perdiendo.

“No es que nuestros jugadores sean malos. En realidad, de los que están jugando ahora, hay muchos que hacen lo máximo que pueden. Simplemente, que ése es nuestro nivel. – entonces intenté hacer una analogía - Mire mamá. Digamos que es una carrera de autos y que a los bolivianos nos dan una Peta para competir (osea, un Volskwagen) y a los otros les llega un coche de Fórmula Uno. Es obvio que siempre nos van a ganar, aunque metamos el acelerador a fondo”.

Al parecer, la comparación sirvió un poco para calmar sus interrogantes, pero no su curiosidad.

- ¿Y acaso no hay nadie que haga algo para que esto cambie?”

Intenté responder, pero me quede sin palabras porque Riquelme acababa de meter el 3-0 con el que finalmente Argentina nos ganaba. Con la contundencia del resultado, sólo atiné a decirle: “Por el momento, parece que no hay nadie que quiera cambiar esto”.

Ella se quedó callada y de repente me sorprendió. “Voy a esperar hasta el martes. Quiero ver si a los venezolanos también les han dado un auto más potente para que corran en estas eliminatorias”.

Me quedé mudo. No me animé a decirle que antes nosotros éramos mejor que ellos, que casi siempre nos asegurábamos una goleada de visitante o de local, pero que ahora era mejor no abrir la boca. Me di cuenta, que aunque poco sabe de fútbol, a mi madre lo que le sobraba era sentido común.

Después me quedé pensando y pidiendo que ojalá el martes, frente a Venezuela, la selección boliviana saque al menos un punto, pa que mi madre deje de hacer esa preguntas que tantos nos duelen cuando no encontramos respuestas a los males de nuestro fútbol.

Noviembre 6, 2007

FUTBOL SIN FRONTERAS

 

Acabo de retornar de mi largo y prolongado viaje por los Estados Unidos. Mientras tejía mi telaraña y revisaba las cientos de fotos que tomé, me detuve en una de ellas. Es la que acompaña este post. Para algunos puede significar poco, pero detrás de esta espontánea gráfica hay muchas historias, muchas cosas que de una u otra forma impactan. La tomé en Herndon, en Virginia, poco después de que estos compatriotas habían terminado de jugar su tradicional picadito de fútbol.

Para ellos, el ‘rey de los deportes’ es mucho más que un pasatiempo o una actividad que se practica para bajar unos cuantos kilos (aunque a muchos le hace falta). Es, en realidad, una especie de reencuentro con la patria que se encuentra a miles y miles de kilómetros. Por algo es que se juntan casi todos los días para darle duro al cuero, sudar un poco y, si es necesario, lanzar unas cuantas puteadas al que no corre, al que no marca o al que no pone huevos.

Para Sandro, Nigüa, Papa y compañía, jugar a la pelota se ha convertido en una válvula de escape, que por unas horas los aleja de la agitada vida que llevan en ‘gringolandia’. En realidad, les sirve para desempolvar sus recuerdos, sus añoranzas y las travesuras que dejaron en tierra cruceña. No falta, por ejemplo, alguien que saca una camiseta de Oriente y la luce orgulloso. Al tiro aparece otro con la celeste de Blomming y ahí comienzan las bromas, los retos, los contrapunteos y las carcajadas. Muchos de ellos han jugado fútbol en las inferiores de algún equipo o incluso estuvieron en la Primera A. Otros, como Fernando Ribera, se lucieron en las canchas de futsal de Bolivia y el mundo.

Ahora forman parte de esa ola de imigrantes que le pone sabor latino a Estados Unidos. Están en tierra ajena, buscando un futuro para ellos y para sus familiares, luchando contra todo lo que se les pone en frente. Como alguien me dijo, poco después de este picadito de fútbol: “Estamos lejos, pero a nuestra tierra la llevamos a todos lados en el corazón”. 

A ellos quiero agradecerle por su hospitalidad, por su amistad y porque llevan con orgullo el amor que todos sentimos por Bolivia.

Octubre 28, 2007

HELLO MY FRIENDS

Después de la sacudida que me dejó la primera y segunda fecha de las eliminatorias, decidí que era tiempo de armar mi pilchas y salir del país, para buscar consuelo en tierras lejanas.

Decidí irme lo más lejos posible para olvidarme de los cinco goles que nos clavó Uruguay y para sanar mis heridas futbolísticas. Decidí deconectarme del mundo y me marché, para sacarme de encima ese estigma de perdedores que tenemos los bolivianos. Lancé mi telaraña y me colgué de un avión que me llevó a un extraño y lejano país.

Antes de ingresar, me revisaron a más no poder. Hasta me metieron a una cámara de cristal donde me fumigaron peor que a una garrapata. Al parecer pensaron que esta arañita era terrorista o algo por el estilo.

Después de pasar todos los interrogatorios de rigor, me instalé y tejí mi telaraña en uno de los arcos del estadios JFK de Washington. Grande fue mi sorpresa al saber que en este país del Norte al fútbol lo llaman 'soccer'. Además, casi me caigo de espalda cuando me enteré que acá, nuestro querido y apasionante deporte no es el rey de reyes, sino que está en la cola después del básquetbol, el béisbol y el fútbol americano.

Me dio tanta rabia saber eso, que decidí salir rajando del estadio. De pronto, sucedió algo interesante. Comencé a escuchar a miles de gringuitos y migrantes hispanos que coreaban: Diablo, Diablo. Luego, en una mezcla de 'espanglish' también lanzaban vivas a un tal Moreno. Grande fue mi sorpresa cuando me di cuenta que se referían a Etcheverry y a Jaime.

Acá, en la tierra del Tío Sam, estos dos bolivianos pisan fuerte en el 'soccer'. Saberlo me sirvió para levantar el ánimo, ya que me di cuenta que no somos taan malos en el fútbol, que hay jugadores que, aunque no nos demos cuenta, nos dan un poco de alegría.

Lo que pasa es que en Bolivia a veces ni nos enteramos de lo que hacen nuestros jugadores. O si lo sabemos, no le damos su verdadero valor. Para los latinos que viven entre Washington DC, Virginia o Maryland, el Diablo es todo un ídolo, pese a que está retirado desde hace tiempo. Lo mismo pasa con Moreno, goleador histórico de la MLS y figura actual del DC United.

La verdad que nunca me había sentido tan orgulloso de ser boliviano y, además, de encontrarme con tantos compatriotas que han venido hasta acá a buscarse la vida. Así que por el momento, esta arañita (o Spider, como dicen acá) se queda en el Norte, aunque no tenga papeles y corra el riesgo de que la 'migra' lo pille.

See you later... (ven que ya estoy aprendiendo inglés).

Octubre 17, 2007

NO TENGO PALABRAS

En dos fechas, todas las ilusiones que me había hecho se fueron al tacho. Desde que nos eliminaron en la anterior clasificación al Mundial, me la pasé soñando que el proceso hacia Sudáfrica 2010 sería diferente. Que llegaría un príncipe salvador (entiéndase DT) y nos llevaría a la gloria. O que por lo menos nos haría ilusionarnos en los dos primeros partidos.

Fue un sueño efímero. En dos partidos (goleada contra Uruguay y triste empate de local ante Colombia) se me fue toda la emoción. Es como cuando llegás a un lugar con toda la energía, como cuando te levantás con ganas de conquistar el mundo... y de repente alguien te baja la caña y te desinfla...

Disculpen que suene tan trágico, pero no puedo decir otra cosa. Desde que tengo uso de memoria, nos ilusionamos más de la cuenta... y antes de que cante un gallo ya estamos por los suelos...

No puedo escribir más por ahora...

Octubre 14, 2007

ESPEREMOS HASTA EL MIERCOLES

Perdió la selección. Era algo que estaba dentro de lo previsto. Sin embargo, creo que esta vez ni el más pesimista de los hincha hubiera pensado que nos iban a meter cinco goles. Ahí está, Uruguay nos clavó el 5-0, el mismo que nos puso hace cuatro años cuando comenzamos las eliminatorias para Alemania 2006. Ahora, el sueño de ir a Sudáfrica 2010 comenzó con pesadilla.

Nos golearon y eso, sumado al pedido de mayores premios por parte de los jugadores (armaron un paro dos días antes del partido), han hecho que la derrota sea más dolorosa y que la bronca sea más grande para los hinchas. Mientras miraba el partido, cuando la paliza estaba confirmada, escuchaba a un montón de gente que decía una serie de barbaridades con relación a los jugadores: Son unos pideplata, sin sangre, sinvergüenzas y un montón de cosas.

La verdad es que los jugadores le pelaron. Pa' pedir algo, primero hay que dar algo. Hubiera sido más sensato que primero hayan apostado a conseguir algún punto y después negociar. En fin, ahora tendrán que aguantarse el estigma de 'pideplatas', por lo menos hasta que se reivindiquen con los hinchas.

La verdad es que no dan ganas de escribir más. Todos estábamos ilusionados con un empate por lo menos. Incluso hasta una derrota digna nos hubiera dejado satisfechos, pero naaaaaaaada.

Ojalá que la historia se repita con relación a las anteriores eliminatorias. De ser así, el próximo miércoles le estaríamos ganando a Colombia y curaríamos nuestras penas. Por ahora, me quedo a esperar que así sea. Esperemos hasta el miércoles pa´que las cosas cambien, aunque a muchos les parezca algo iluso.