LAS MUJERES ARRIBA
Dentro de esas tendencias que siempre resulta grato identificar, aunque después esté uno rogando para que se cumplan, con tal de no quedar en off side, hay una que este domingo puede empezar a confirmarse.
Con el resultado electoral casi cantado a favor de Cristina Fernandez (de Kirchner), Argentina se puede convertir en pocos días más en el segundo país del Cono Sur, que en la actualidad tiene una presidenta mujer. Luego, también según lo que marcan las encuestas, puede seguirla Hillary Clinton en EEUU. Y más adelante, aunque esto ya pertenece al campo de la elucubración (en su primera acepción, según el diccionario de la Academia de la Lengua Española), puede ser que en Brasil se presente, al menos como candidata, Dilma Roussef.
Recuerdo cuanto me llamó la atención, en 1997, el que después de tantos embajadores estadounidenses con una agenda centrada en la lucha antidrogas, llegara a Bolivia Donna Hrinak. Por entonces me pareció un nombramiento muy en la lógica de que, ante las difíciles presiones que tendría que aplicar sobre el Gobierno boliviano para que avance la erradicación de cocales excedentarios, qué mejor que una mujer para generar un desequilibrio a favor del demandante, EEUU. Hrinak ocupó luego el cargo de embajadora en Venezuela, ya con Chávez y en el Brasil de Lula. Todos huesos duros de roer para la administración Bush. Lo que no deja de señalarme su efectividad personal, unida al recurso diplomático del género.
A lo que voy es que todavía es noticia en el mundo, y por supuesto en América Latina, el que una mujer ocupe algún cargo masculino tradicional. Basta ver las dificultades que ha tenido la presidenta Michelle Bachelet en Chile, donde además del desgaste político de la Concertación y de los errores de planificación de su Gobierno, esas dificultades coinciden (me dirán si es sólo por casualidad), con una sociedad conservadora como la chilena, que tiene en el primer cargo a una mujer de convicciones bastante liberales.
Es distinto el caso de Cristina Fernández, aunque pertenezca a la misma esfera. En Argentina aún está vigente la figura de Evita. Al grado que candidatos de la oposición, como Roberto Lavagna, se hacen fotografiar con una foto de la ex presidenta al fondo.
Así, la pareja Kirchner ha dado rotundamente en el clavo del imaginario popular del vecino país, con una suerte de sucesión democrática. Después de la figura histórica de Evita y de la presidencia truncada de María Estela Martínez, a los argentinos y a las argentinas se les hace posible votar por una mujer que combina y encarna la necesidad política de continuidad, con la expectativa popular de crecimiento económico.
Las mujeres argentinas compartieron el peso de los abusos de la dictadura militar (1976-1983), la sufrieron por igual, y ese tránsito ha hecho de ellas un sector fuerte, incluso electoralmente, que ahora tiene entre sus favoritos, no sólo a la primera dama y candidata oficialista, si no también a Elisa Carrió, otra política de carrera que aunque casi seguramente no alcanzará a pasar a una segunda vuelta con Fernández, tiene la chance de convertirse en un referente de la oposición y seguir en carrera.
En EEUU, Hillary Clinton aun debe ser nombrada candidata por el partido demócrata para las elecciones de noviembre de 2008. Por ahora, es favorita frente a otra novedad de la política estadounidense, el senador Barack Obama, e incluso frente a los precandidatos republicanos Rudolph Giuliani y John McCain. La posición de Clinton se sustenta en cierta medida en el novelón que causó su marido, el expresidente Bill Clinton con el caso Lewinsky, pero en una mayor parte, en su labor como senadora.
¿Y en el Brasil preelectoral de 2010? la semana pasada el diario Folha de Sao Paulo publicó una columna titulada ¿Después de Lula, una mujer?, en la cual la columnista Eliane Cantanhede hizo alusión a la hiperactividad de la ministra jefe del Gabinete, Dilma Roussef, que por estos días lo mismo aparece en medios neutrales que 'opositores' y visita igual cuarteles en la Amazonia que centros de producción de biocombustibles en Río de Janeiro.
Roussef tiene como cualidades el haber permanecido fiel al presidente Luiz Inácio Lula da Silva durante la tormenta de corrupción en el Partido dos Trabalhadores. Fiel en este caso quiere decir limpia. Y aunque nunca ha disputado una elección, su imagen en 2010, podrá tener a favor también el antecedente des presidencias de Bachelet, Fernández y Clinton en países que son referentes obligados para la política exterior brasileña.
Si Fernández gana sin problemas en primera vuelta este domingo, Roussef podrá echar a andar el cronómetro de su candidatura, con más de dos años para materializarla.
Arriba las mujeres!