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Q.E.P.D. Reforma Migratoria (2004-2007)

Final del camino para la reforma migratoria en EEUU. En sencillo, el Senado rechazó poner límite al debate de las 24 enmiendas propuestas al proyecto original y con ello hizo dos cosas: dejar sin fecha la votación final para aprobación o rechazo del texto, y dejar sin plazo el tratamiento del tema. Si el debate ya estaba bajo presión, al ser postergado, queda definitivamente en suspenso y otros temas pasan a ser prioritarios para todo el Congreso. No habrá reforma de la ley migratoria de EEUU durante el Gobierno de George W. Bush.

Muchos aspectos se desprenden de lo ocurrido hoy en Washington. El proyecto de ley era objeto de duras presiones de parte de los senadores republicanos que no quieren saber de una 'amnistía' para los casi 12 millones de indocumentados que viven en EEUU y los críticos demócratas y grupos pro latinos rechazaban el texto por considerarlo una respuesta insuficiente a la situación de los migrantes indocumentados.

En las últimas semanas, el propuio presidente Bush se involucró en tratar de convencer a los senadores de su partido, de que abrir una vía de legalización para los inmigrantes, no era lo mismo que amnistiarlos. Ofrecía como moneda de cambio que el proyecto de ley destinaba $us 4.400 millones para reforzar la vigilancia y seguridad de la frontera con México. Como él mismo dijo hoy, 'no funcionó'.

Una de las gotas que colmó el vaso de los detractores fue que el miércoles, en los debates, fue rechazada una enmienda de la senadora republicana Kay Bailey Hutchinson, que hubiera exigido a los indocumentados volver a sus países de origen para solicitar desde allí la legalización. La propuesta no pasó y la legalización tramitada en el interior de EEUU quedó en algo muy similar a la amnistía que los conservadores rechazan.

Fuera de los trámites, el fracaso causa un verdadero terremoto político que tiene como protagonistas al presidente Bush, al Congreso y a los votantes latinos.

Por su parte, el mandatario esperaba mostrar la nueva Ley de Migración como uno de sus logros en política interna que podía levantar su alicaída popularidad, en el final de su mandato. “El fracaso del Congreso es una decepción”, dijo hoy el presidente, cuyo legado ya está bajo fuerte crítica debido al rumbo de la ocupación en Irak.

En el Senado la cuestión es más complicada. El martes la reforma migratoria parecía encarrillada al haber logrado 64 votos a favor, entre los 100 senadores. Ese bloque había ganado el apoyo de 18 legisladores, 12 republicanos y 6 demócratas, que vieron en el debate, la oportunidad de introducirle reformas que lo enduren o lo ablanden, según su visión de lo que es necesario para legalizar a los inmigrantes.

Al tratar de limitar el tiempo del debate, y con ello la posibilidad de que las enmiendas sean discutidas e incluidas en el texto, esa frágil mayoría estalló. Los 18 votaron ayer en contra de limitar el debate y con eso todo el asunto se descarriló.

Como en todo esto tiene un rol importante el tiempo. La Cámara Baja del Congreso de EEUU había decidido esperar a que del Senado saliera humo negro antes de tratar sus propias enmiendas al proyecto, lo que ya era una anuncio de fracaso anticipado.

En adelante, el Congreso tiene agendados dos recesos, un informe de situación sobre Irak y la campaña electoral de 2008, por lo que la reforma migratoria no encontrará una ventana para introducirse en el hemiciclo hasta 2009.

Aquí es donde el voto latino entra en juego. En EEUU hay unos 40 millones de inmigrantes latinoamericanos. Alrededor de una cuarta parte son ilegales, pero el resto pueden votar. ¿Y por quien los harán? será una cuestión de percepciones.

El presidente Bush obtuvo un 40% del voto latino para su reelección de 2004. Entre sus promesas estaba precisamente el lograr una reforma migratoria. Es más que probable que los latinos castiguen a los republicanos en las elecciones de 2008.

Por otra parte, el fracaso del proyecto de ley corre también por cuenta de los demócratas que tienen el control del Congreso. Pero aún así, estarán en mejor posición que sus rivales, frente a los electores de habla hispana.

Según el diario USA Today, la comunidad hispana, que puede determinar el resultado de las presidenciales de 2008, le dará la espalda a los republicanos. Un 58% de lo hispanos interrogados se declara demócrata contra el 20% republicano, la mitad menos que en 2004, cuando Bush fue reelegido.

"Millones de inmigrantes pusieron sus esperanzas de lograr una legalización, y con ella un mejor nivel de ingresos en EEUU", reflexionó hace unos minutos la cadena CNN. Esta vez, por medio de los filtros de la política estadounidense, primó, al parecer, el deseo, o la presión, de los votantes estadounidenses reacios a la inmigración latinoamericana, a pesar de sus beneficios económicos.

Los partidos demócrata y republicano todavía deben definir quien será su candidato para 2008 (Barak Obama o Hillary Clinton, en el primer caso, y Rudolph Giuliani o John McCain, en el segundo) y cuál será la oferta de éstos con respecto a los inmigrantes.

Entonces será el turno del voto latino.

Comentarios (1)

Lider Barbery:

Nos da gusto leer estos analisis desde Nueva York.


Gracias por exponer los problemas que tenemos aqui los bolivianos.


Lider


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