En respuesta a un comentario de la semana pasada sobre la reforma de la Ley de Migración de EEUU, las novedades de hoy pueden dar respuesta a las preguntas ue me hicieron.
Sobre si la reforma va a resultar beneficiosa para los migrantes latinos, lo cierto es que abre una vía para la legalización de los aproximadamente 12 millones de migrantes que hoy viven en EEUU. Tanto es así, que los congresistas del partido del presidente Bush que hoy rechazan el proyecto de ley que está atorado en el Senado, acusan al Gobierno de promover una 'amnistía' para los indocumentados, lo que, hoy por hoy, es casi una mala palabra en Washington.
Sobre cómo funcionará esta vía de legalización, todavía hay mucho debate, y todavía no me pondré a detallar el sistema. Tengo entendido que el proyecto, así como llegó al Senado, no exige a los ilegales que regresen a su país para tramitar desde allí sus papeles, precisamente en eso consiste una de las enmiendas al texto que han presentado los senadores republicanos que se oponen a dar curso a la ley tal como está escrita.
En las últimas semanas, el presidente Bush, que tampoco quiere que el proyecto de Ley sea percibido como una amnistía por los votantes conservadores, ha hecho énfasis en que el texto debatido incluye un notorio refuerzo de la seguridad y la vigilancia en la frontera con México.
La Casa Blanca también pone el acento en otros aspectos benéficos de la masiva migración de latinos hacia EEUU y de porqué resulta conveniente legalizarlos de alguna manera: Hoy divulgó un informe en el que destaca el efecto positivo de los inmigrantes en el desarrollo económico del país del norte.
La agencia EFE reporta que el estudio, elaborado por el Consejo de Asesores Económicos del presidente, reveló que el aumento en los ingresos de los estadounidenses procedente del rendimiento de los inmigrantes se sitúa en más de $us 30.000 millones cada año. Rendidora la mano de obra, a pesar de su ilegalidad.
Además, la inmigración causó un aumento de entre un 0,7 y un 1,8% en la media de los salarios de los estadounidenses desde 1990, según el informe. Los inmigrantes conforman el 15% de la fuerza laboral en EEUU.
Si que tienen razones para agradecer.
Otra pregunta incluida en el comentario de Martha, de la semana pasada, era: ¿Cómo sustentan los demócratas su falta de apoyo?
En realidad, la reforma de la ley migratoria de EEUU tiene partidarios y detractores en los dos partidos estadounidenses.
La cosa se resume más o menos así: Los demócratas dominan ambas cámaras del Congreso desde noviembre. En el Senado, sobre 100 votos, tienen 49, más el apoyo de dos independientes que siempre votan a su favor. La reforma migratoria tiene el apoyo de la mayor parte de la bancada demócrata y el de la Casa Blanca. Pero son necesarios 60 de los 100 votos del Senado para aprobar la moción de clausura del debate y pasar a la votación final del proyecto actual. Según las cuentas, al bando que apoya la nueva ley tal como está escrita, le faltan los votos de 16 senadores republicanos para llegar a los 60.
Mientras dura la pugna por introducir enmiendas que convenzan a los republicanos de que no habrá una 'amnistía' en la práctica, pasa el tiempo y el Senado tiene dos recesos entre hoy y septiembre, para tratar el asunto migratorio, antes de que otros temas como Irak y el comienzo de la campaña electoral para 2008 se roben toda la atención.
Por lo pronto, el debate ha quedado pospuesto para la siguiente semana mientras los senadores debaten una Ley de Energía y otra sobre sindicatos.