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Junio 2008 Archivos
¡Sean bienvenid@s al blog de Escenas! Como sabrán, Escenas es el área del periódico que debe cubrir todo el acontecer cultural que sucede en Santa Cruz. De un tiempo a esta parte, afortunadamente, la actividad supera la capacidad del papel impreso en el diario para dar a conocer muchos detalles de las diferentes presentaciones, obras, exposiciones, conciertos y en fin, toda la gama de producciones artísticas que se generan en la ciudad de los anillos. Es por eso que recurrimos a este espacio, acorde con los tiempos, para convertir a Escenas en un área multimedia. El blog servirá para que quienes formamos parte del área podamos brindarle a nuestros lectores los detalles que el impreso, debido al espacio, no nos permite contar. Las crónicas de los conciertos, información complementaria de una exposición de arte y hasta críticas de especialistas, serán parte del contenido de este espacio. Asimismo, Internet nos permite recurrir a otros recursos como audio, video y fotogalerías, que también estarán presentes. Además, el blog brinda la posibilidad de interactuar con nuestros lectores, tener un 'feed back' constante y así recibir luces sobre el sendero que transitamos. No obstante, advertimos que los comentarios enviados serán filtrados para evitar agresiones, spam, obscenidades y otra información que perjudique de sobremanera el objetivo que nos trazamos con este espacio, que es el de debatir ideas, con tenacidad, pero con respeto, con argumentos y sin ofensas. Gracias por visitarnos y ya comenzarán a llegar las novedades. Para empezar, ahí les dejamos una tira cómica del último libro de Miguel Rep, el reconocido caricaturista argentino, que estuvo conversando con Escenas hace un par de semanas. Atte: Gerson Rivero, Marcelo Suárez y Cristian Massud, equipo de Escenas
CHENKO TOTAL CON EVO EN TIAWANACU Por . Manuel Monroy Chazarreta Para este abollado cuerpito las 5 de la mañana es hora de llegada mas que de salida, pero tratándose de Evo and company ahí me tienes con el despertador electrocutando mis rulos marchitados. Me levanto a los tumbos, aun es de noche, La Paz parece Transilvania, el frío vuelve el pilin de alasita, abrir la pila es un acto de inmolación. Me acuerdo de mis profes curitas del poderoso Sanca, grandes sufridores que recomendaban la ducha fría a esa hora. Pobres- tiemblo- con razón ya están en el maaaas allá. Mi mujer , mucho mas capa que yo, se pone a hacer unos sanguchitos entrañables con pijama, para a continuación -auki aukis mismos- bajar a tomar el taxi .A la estación maestrito digo, mientras por el retrovisor me mira dishendo puta que raro es este papirri. Llegamos a la estación, varios trasnochados espineles esperan subir al bus que nos llevará a participar del acto en Tiwanacu pues Evo Presidente agradecerá a la Pachamama por su triunfo. El Edgar Arandia siempre tranqui me invita coquita, abrazos con el Cait's Ponce, subo al bus que ya estaba lleno, unas minitas gauchas regalan sus alientos helados, tres pintores me saludan con las cejas. Apenas ubico un asiento me habla un acento oriental , como ejta puej papirri, dice un señor de bigotes ,es el gran Lorgio Vaca, siempre amable con su sonrisa de camba taitetu. Le pregunto por el Pirai, me dice anda por ahí, reímos de una nueva Metafísica Popular que le dijo una amiga : de verdad me estas mintiendo? Inmediatamente sube el Yañez a repartir kantus a los que quieran tocar, agarro una ira ( sicu de 8 tubos),acaso sabes ,dice gruñendo y yo me duermo en su cara . Despierto en un lugarcito sagrado en pleno altiplano con la coca salivando el hombro de mi warmi, bajamos, nos sacamos fotos , empieza a tartamudear el primer kantu. Quiero tocar y me doy cuenta que hace una década que no le hago y ya no es tan fácil. La cabeza manda, es melodía heptatonica, especie de modo eolico, muy sincopada, simultaneidad de quintas con la arca (el sicu de 7 tubos), uno solito no puede tocar esa música que envuelve mística, curativa. Cuando estaba saliendo el kantu, el Edgar grita con el eco seco de la altipampa: a subir al bus¡ se viene gente en remolinos¡ Partimos, mi otro vecino, Antonito Peredo Jr. me cuenta que está estudiando teatro en Santa Cruz, que está bárbaro por allá.yo me alegro de su alegría, es un buen chango. Llegamos a Tiawanacu, esta nubladito, los achachilas brillan hermosos, empezamos a tocar caminando hacia el templo de Akapana. La paja brava pincha las medias, el ambiente se forja piadoso, yo sigo tratando de cascarle mejor al K'antu, el Yañez se ríe con sus ojos. Por nuestra música, se empieza a adherir un gentío plurimultituttifrutti, un holandés sacude la whipala, otro de Irlanda pide una Ira (¡) quiere tocar sudando carmesí, es un verdadero chacra apasionado. Los ponchos rojos llegan, nosotros somos originarios dicen medio serios y nosotros somos originales les digo con un guiño. Llegamos al lugar de la concentrashon y nos ponemos a tocar en ronda. Escucho gritos Dale papirri¡ y soplo mas fuerte con la cabeza dando vueltas ; entre mareos lo veo al Gonzalo Chavez- ex tigre del Billar el Tobi de San Pedro, hoy Harvard y Pentágono -que me manda un beso. Las nubes se abren, el sol sale de golpe arrasando las mejillas, milagro, milagro¡ grita la Isabel y se desmaya. En el descanso unas chiquillas quieren sacarse fotos conmigo.poso wiski, río obligado, otro señor dice una foto con mi guagua don papirri, mis rulos son de aserrín. Entonces un cuate se acerca vía muletas y saturadito de colores del MAS, por favor una entrevista para la televisión de Quillacollo, dice y me lleva del brazo, me agradece, se abre paso con la muleta, es demasiado amable. Evo está por llegar, dice. La multitud gallinea, el cuate sonríe a la cámara, vamos. un dos tres, empieza la entrevista. Me dice en locutor :querido Piero, bienvenido a Bolivia, Ud. esta aquí por que lo contrataron o por que es del Mas?. quedo atónito, no sé que decir , el tipo esta tan entusiasmado con que soy Piero que le respondo, si, estoy aquí por la simpatía por Evo Morales, por su historia entrañable, para el pueblo lo que es del pueblo. un mensaje para nuestro país, me dice.y le casco incomodo lo de la unidad, la Patria Grande. Al sentir mi acento poco argentino el tipo empieza a dudar, pregunta otra, respondo mas o menos, antes de que se alborote aparece justo Evo Evo Presidente ,arriiiiba, en el cerro, parece un inca interplanetario rodeado de marcianos amautas de blanco, saluda, ovacionamos, los humos suben al cielo, Star wars endógeno, pienso bien calladito .Cuando emprende con la oratoria la Isabel se desmaya otra vez, otra doña se acerca y dice papirri, te regalo, es Vino de Coca, rico es, salud¡. Evo discursea muy bien, dice tres o cuatro cosas precisas que sacan trago y luego se esfuma en su ovni de recuerdos del futuro. Volvemos al bus hechos bolsa por el sol andino, tocando a resuellos. Por una gota de sudor lo veo a Don Lorgio que salta con unas ñustas ,que energía la del viejingo , pienso y suena biagra cercano. Llegamos al bus con el corazón en los dientes.nos sentamos, mí mujer destapa a los entrañables sanguches del amanecer, le agradezco con un besito en su rulo izquierdo. Parte el bus, todos a roncar, horas despues despertamos con los gritos de las gauchas que ven desde el Alto un arco iris asombroso que parte el centro de la hoyada como regalo divino mientras la Isabel se vuelve a desmayar .Llegamos a la Alonso de Mendoza a las 5 de la tarde, paspados y felices nos despedimos como en excursión colegial. Hecho a los serios le digo a mi mujer : histórico , che , histórico; ella sonríe al ver sus tacos sembrados de paja brava.
Una semana después de haber presentado su libro Crónicas de El Papirri, el cantautor Manuel Monroy Chazarreta se presentó en Tapekua, el viernes y sábado. Yo fui a la presentación del sábado. Como es habitual, el lugar estaba repleto. Unos minutos después de las 10, El Papirri entró en escena. Comenzó lento, con algunas piezas musicales, con sendos homenajes a César Espada, Tom Jobim y a su bisabuelo, el legendario folclorista argentino, Andrés Chazarreta. Luego siguió con sus clásicos la Guatacaya, Bien le cascaremos y la infaltable Metafísica Popular, entre otras. Pero más que tocar, El Papirri aprovechó la ocasión para promocionar su libro. Casualmente estaba en el local el presidente de la editorial La Hoguera, Alfonso Cortez, a quien Monroy se le dio por llamarlo reiteradamente “ingeniero”, siendo que es licenciado en comunicación social. Luego le pidió que suba al escenario a promocionar la obra. Pero también, casualmente, estaba el periodista Ricardo Herrera, amigo personal del cantautor y que fue quien escribió la contratapa de la edición. Así que Cortez se deshizo del bulto y le pasó la posta a Herrera. De esa manera, se dedicó buenos minutos a promocionar Las Crónicas del Papirri. “Astroboy”, todo un personaje, un joven que se crió en las calles de La Paz fue adoptado por el Papirri como su asistente. Él se encargaba de vender el libro y algunos discos que trajeron. “Entre ayer y hoy se acabaron todos los libros”, me contó después Astroboy, pero ignoro de cuántos ejemplares se trataba. El concierto no estuvo al nivel de otras ocasiones, para ser sinceros. Incluso, contaba con el apoyo de Javier Quispe, un cantante paceño aficionado que cuenta con una prodigiosa voz. Estaba de cumpleaños. Su familia, compuesta de sus 5 hijos y su mujer se quedó en el hotel y al día siguiente pensaban partir temprano para la sede de gobierno. Viajaban en su propio vehículo. En cambio, El Papirri tenía que actuar el domingo a las 11 de la mañana en Oruro. No sé cómo le haría. Iba a tomar el primer vuelo a La Paz y de ahí mismo de El Alto partir hacia la tierra de Sebastián Pagador. La velada anterior había sido intensa, según me contaron. Sumado a la premura del viaje, posiblemente no estaba el artista con la energía de otras veces. Lo bueno es que el libro se está haciendo conocer. Es una recopilación simpática de sus columnas en diversos medios, entre ellos, la revista Extra de EL DEBER. Sus crónicas y sus canciones no difieren mucho. Mantienen la riqueza del lenguaje, la ironía fina y un eterno optimismo que caracteriza a Monroy Chazarreta. Ayer leyó un sabroso relato sobre un bloqueo camino a Oruro, justamente. Pero yo he elegido para que aprecien, más abajo, otro artículo, sobre la posesión de Evo, que se incluye en el libro. Espero que lo disfruten. Gerson Rivero

Qué les viene a la mente si les nombro los siguientes títulos de canciones: Matador, Sin documentos, Parate y mira, Mariposa Tecknicolor, Uma Brasileira, Vivir sin aire, La Pachanga, La rubia del avión, Mal bicho y Lamento boliviano. Seguramente algunos recordarán una fiesta en el colegio, un viaje de promoción por las provincias, un concierto en el Tahuichi Aguilera (cuando la entrada en general costaba Bs 25) un junte con amigos en los pocos boliches que había (aún no estaban de moda los pubs) o las veces que escuchaban radio horas y horas, cuando de verdad valía la pena, y de paso grababan sus canciones favoritas en cassettes TDK. Pueden ser muchas las situaciones que se asocien con los temas señalados más arriba, pero lo cierto es que todos ellos tienen algo en común: pertenecen a los 90, una década que tuvo de todo (el tetracampeonato de Brasil, la Reforma Educativa, la muerte de Kurt Cobain, la Cumbre de las Américas, el retorno de Banzer a la presidencia, la proliferación de los CD y los cafés Internet, la aparición del teléfono celular y la televisión por cable, etc) Entre 1991 y 1996 fue la época dorada de las radios de formato juvenil en Santa Cruz de la Sierra (Horizonte y Fama, entre las principales), las que se convirtieron en el medio ideal para la difusión de los artistas latinos, exponentes del pop y el rock en español, que llegaron por esta parte del país.. El show de Vilma Palma e’ Vampiros el 17 de marzo de 1995, sin duda seguirá siendo uno de los más recordados, puesto que convocaron a más de 20.000 personas en el Tahuichi. Esa noche también fue inolvidable para el entonces llamado Grupo Azul, que hizo bailar a todos con su hit Yeo-Yeo. El éxito de su presentación fue clave para que naciera Azul Azul y grabaran su primer disco El corte de la banana. Entre otros de los shows memorables de la época se encuentran: el de los Fabulosos Cadillacs en la noche de San Juan de 1994 (con vientos huracanados que no dejaban tocar a los trompetistas) el de Café Tacuba en octubre de 2003 (no fue nadie a verlos) o el de los The Sacados en noviembre de 1996 (tampoco fue nadie a verlos). Similar suerte corrió Fito Paéz en septiembre de 1995, sin embargo, Maná llenó el estadio en marzo de 1996 (aunque no tanto como lo hicieron Los Broncos en 1994). Los Pericos, Enanitos Verdes, Ladrones Sueltos, Auténticos Decadentes, King África, Inner Circle y Air Supply también vinieron por esa época. En los últimos meses, varios de estos grupos han regresado a tierra cruceña. Aunque sus canciones ya nos suenan en las radios como antes, los jóvenes empresarios de espectáculos de la actualidad han descubierto una veta importante en este tipo de artistas, pues se ha demostrado que los que vibraron con sus canciones cuando fueron adolescentes, ahora cuentan con un mayor poder adquisitivo para asistir a los conciertos y rememorar épocas insuperables. Si hay algo más de los 90 que recuerden y quisieran destacar, (música, radio, programas de televisión, deportes, etc,) los invito a dejar su comentario. Marcelo Suárez

El acelerador le dio vida al vehículo cuando el reloj marcó las 18:30... Me iba alejando rápidamente del edificio de EL DEBER y luego de doblar la avenida San Aurelio, en un ‘dos por tres’ estuve pasando el cuarto anillo. Los bocinazos reinaban sobre la carretera que ingresa al corazón del Plan 3.000 y luego de algunos esquivos, logré salir de ese ‘nido de motores’. Siguiendo la avenida El Mechero, estuve a las 19:00 en la escuela de música de Hombres Nuevos. Allí me recibió Nicholas Anderson con un efusivo apretón de manos y con una sonrisa de oreja a oreja. Previo a la entrevista, Anderson aceptó posar para el lente de Jorge Gutiérrez y también alistó a su bebé: el violonchelo. Sentado, rasgó las cuerdas del instrumento y el salón quedó encantado con la magia de su música. Una melodía dulce se desprendía por la ventana del salón y algunos ‘curiosos’ se acercaban a deleitar sus oídos. El estadounidense Nicholas Anderson es uno de los grandes intérpretes del violonchelo en el mundo. Su talento lo ha llevado por Europa, África, Japón y Latinoamérica. Es la tercera vez que retorna a Bolivia. En Santa Cruz ofreció un ciclo de conciertos en diferentes escenarios. Con una sonrisa que no perdió ni un instante, Nicholas se confesó ante Escenas y habló de su amor por Bolivia, de su trayectoria y de su amigo infaltable: el violonchelo. ¿Cuál es la clave de su éxito? Primero debo decir que soy un poquito famoso (risas), pero he tenido oportunidad de viajar por muchos países llevando mi música. Me parece que esto se debe por mi amor a la música y amor a la gente. Siempre es una pasión compartir la música que me inspira tanto. Por eso formo amistades y llego a conocer muchas personas. Conocí a Antoine Duhamel y a Rubén Darío Suárez Arana y nos hicimos amigos. Cuando estábamos cenando ellos me dijeron que sería maravilloso que yo ofrezca conciertos en Santa Cruz. Y yo dije qué placer, me encantaría. ¿Cómo es que llegó a Bolivia? Hubo un contacto con una pianista boliviana a través del chat. Ella me invitó a tocar varios conciertos de chelo y de piano en Bolivia. Antes de esto ya había visitado Bolivia en 2005 y estuve en Cochabamba, La Paz y Sucre. En 2007 toqué en Santa Cruz. Llegué a conocer los músicos cruceños y fue una amistad instantánea y con mucho humor (risas). ¿Qué se siente estar arriba del escenario con músicos de diferentes ciudades? Tengo buenos ejemplos de eso. Un lugar donde pasé mucho tiempo fue Costa Rica, donde compartí con muchas personas. Conocí a un músico y nos hicimos buenos amigos, y tocamos en Costa Rica y luego en Nueva York. ¿Cuál fue la experiencia de haber tocado en África? Yo fui a Kenia y a Tanzania. Fue algo inolvidable. Yo creo que los africanos tienen bastante apreciación por mi música. Además tuve la oportunidad de conocer diferentes lugares de estos países. Fue muy importante conectarme con esta cultura. ¿Cómo es que llega a enamorarse del chelo? Tengo un secreto que probablemente nadie podrá recordarlo: el chelo es el mejor de todos los instrumentos (risas). Esto no ocurre con otros instrumentos. Nosotros los chelistas nos llevamos bien con otros chelistas. Y el grupo de chelistas… Es una organización que se llama la Sociedad del Violonchelo de Nueva York y en este momento soy el vicepresidente de este grupo. Es un honor serlo. Esta organización es un ejemplo de cómo los chelistas se llevan bien. A partir de esta organización se formaron varias sociedades de chelos y yo creo que hay como una docena en EEUU. En Nueva York se tiene la idea de tener un gran congreso de chelo. Es por eso que se formó el Concejo Americano del Chelo, para incluir a todos los chelistas. Se ha pensado llevar a talentos latinoamericanos? En el congreso del chelo hemos tenido gente latinoamericana, como por ejemplo de México y de España. ¿Existe la posibilidad de que los chelistas bolivianos sean parte de este congreso? En un futuro por supuesto, porque siempre queremos más músicos y mientras se sumen más se convierte en algo maravilloso. ¿Qué planes luego de Bolivia? Quiero hacer un buen trabajo en Bolivia y probablemente vuelva a Santa Cruz para ofrecer algunos talleres de chelo. Cristian Massud
No fue mucha gente al recital de Los Pericos el viernes 27 en Sonilum, pero las poco más de mil personas que asistieron al concierto de los argentinos pudieron disfrutar de canciones que fueron la banda sonora de las fiestas y reuniones de los jóvenes hace más de una década. El preámbulo estuvo a cargo de un Matamba, que cada vez demuestra que lo suyo va en ascenso. Acompañado de una buena banda, el músico local desplegó su carisma por todo el escenario y cumplió, a pesar de la tibia respuesta del público. Luego de una prolongada espera, cerca de la medianoche, hicieron su aparición los invitados centrales de la velada musical. Algunos extrañaron de entrada al recordado ex líder Bahiano, sin embargo, Juanchi Bailerón no defraudó y confirmó estar a la altura de la agrupación, que fundó hace 22 años, junto a sus otros ocho compañeros. La fiesta reggae (no faltaron entre los asistentes los que lucieron sus típicos atuendos rasta) se inició con Runaway y esa trompeta melancólica que invita a moverse lentamente. Después vino un incesante desfile de éxitos como Parate y Mira, Me late, Mucha experiencia, Su Galán y Sin cadenas (en este último invitaron a Matamba al escenario para que acompañe en la voz). El show tuvo momentos memorables, como la versión reggae-rock de Smells like teen spirit, de Nirvana y el descontrol que se armó cuando Juanchi bajó del escenario para brincar en medio de la concurrencia al ritmo de Eu vi chegar. Luego de hacer sacudir a todos con Home sweet home y desatar la euforia con el grito ‘ramoniano’ de Hey ho let’s go, llegó el final con un clásico total: Jamaica reggae y todo volvió a la normalidad. La fiesta perica había terminado. Marcelo Suárez
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