Gunnar Portanda, más conocido como Mc 2-N de La Paz se consagró como el ganador absoluto de la Final Nacional del Red Bull Batalla de los Gallos tras un duelo final contra el Mc Desman también de La Paz. No fue nada fácil. Los 6 Mcs restantes: Franz, Coyote, Desmadre, Taz, Gaspar y Pesado tenían las mismas posibilidades que él. Esta victoria llevará a Mc 2-N a competir el próximo 25 de octubre contra otros de los mejores improvisadores de rap de habla hispana de Latinoamérica, España y Estados Unidos en la Final Internacional de Red Bull Batalla de los Gallos que tendrá lugar en México DF.El evento, realizado el viernes 29 de agosto en el mARTadero --una novedosa galería en donde anteriormente era el matadero municipal, ahora refaccionada en donde realmente se vive el arte con todo su esplendor-- reunió a cientos deHip Hoperos nacionales entre mc’s, crews, graffiteros, b-boys y seguidores del género, un público urbano que animó apasionadamente, en todo momento, a los 8 Mcs (cantantes o improvisadores de hip hop) que se enfrentaron ferozmente para ganar el pase a la Final Internacional del Red Bull Batalla de los Gallos en México DF.Cuatro ciudades de Bolivia estuvieron presentes en la batalla: La Paz, Sucre, Santa Cruz, Cochabamba, y los participantes se encargaron de representarlas con orgullo apoyados por el público que en muchos casos los siguió hasta la final en Cochabamba para verlos en acción.
Las batallas en la primera ronda dejaron mucha inquietud y expectativa porque sirvieron para dar las primeras señales de las individualidades. Fueron enfrentamientos en donde Franz, 2-N, Taz y Desman vencieron a sus oponentes y pasaron a la siguiente fase. Mientras Coyote, Desmadre, Pesado y Gaspar se despedían de la Final pero con la cresta bien alta.
En la semifinal se respiraba la tensión del que espera proclamarse vencedor. Los cuatro MC’s que ganaron las primeras peleas verbales volvían nuevamente al ring para ponerse al centro de la movida boliviana de Hip Hop. Las apuestas flotaban entre el público: Quedaban Cuatro ‘gallos’, pero sólo dos pasarían a la Final.
Todos venían calientes y con ganas de llevarse el título de campeón del Red Bull Batalla de los Gallos 2008. La primera batalla fue la de Mc Franz, campeón del Red Bull Batalla de los Gallos Bolivia 2007, vs el Mc 2-N. Ellos desataron una tormenta en el escenario, rapeando en un ambiente caliente impartiendo toda clase de rimas con agresividad y perfección, pero fue MC 2-N quien dio un paso al frente convirtiéndose en el primer finalista. El siguiente turno fue para Mc Taz de Cochabamba vs. MC Desman de La Paz, quienes también pusieron mucha fuerza en sus rimas. Cualquiera pudo haber ganado, pero el favorito fue Mc Desman y el público, conforme.
Y llegó la Final: Mc 2-N vs. Mc Desman, ambos de La Paz. Una final cargada de rimas eléctricas escupidas al ritmo de los beats más impactantes, de la mano de DJ Haru y un público fuera de si, que ovacionaba los remates más ingeniosos. El pasaje del boliviano que nos representará en México ya tiene nombre: MC 2-N, quien entre emoción y alegría comentó: “Estoy feliz de ser el ganador, el hip hop es una parte muy importante de mi vida, porque el rap me permite expresarme y dar un mensaje. Voy hacer mi mejor esfuerzo por representar bien a Bolivia en la final”.Además de las batallas, el público presente pudo disfrutar de tres extraordinarios espectáculos intermedios relacionados a la cultura Hip Hop.
El Papirri y Rapper One, sabrosa combinación
El trovador Papirri Monroy deleitó al público cantando su canción “Que Tal Metal” a dúo con el Mc peruano Rapper One, una gran puesta en escena que mereció el aplauso de todos los presentes. También entró al escenario el pequeño rapero Ivar Jean de sólo 9 años, quien cantó un tema compuesto especialmente para el evento demostrando ser una estrella en el futuro del hip hop en Bolivia. Finalmente los b-boys Alby y Blastin, presentadores del evento, deleitaron a todos los presentes mostrando sus mejores movimientos de breakdance de altisimo nivel.
Ahí van unos videos para tener idea de cómo fue este evento.
No hay elefantes rosados, como en Dumbo cuando el pequeño orejón toma alcohol. No. Aquí sólo hay cementerios; eso sí, mucho alcohol.
Los personajes oscuros parecen atraer a Christian Castillo, al que habíamos visto como un personaje igualmente sombrío en Margaritas Negras, de Claudio Araya. En El cementerio de los elefantes, interpreta a Juvenal, un joven de 33 años que ha vivido como uno de 50, bajo el influjo del alcohol, la droga y el hampa. Su historia desde la intoxicación sin vuelta de la bebida es la que Tonchy Antezana presenta en esta oportunidad.
Irónicamente desde la lucidez de la ebriedad, Juvenal realiza una retrospectiva de su vida y de los hechos que lo llevaron al cementerio de elefantes.
Una fotografía y resolución de imagen bien logradas llevan al espectador a recorrer los vericuetos del submundo paceño-alteño, donde se mezclan, con facilidad y cinismo, el alcohol, la prostitución, el robo, la droga, el idilio, el sarcasmo, la fiesta, las postales del Illimani y las infinitas luces chuk’utas, las costumbres ancestrales, y la amistad.
Es una atractiva historia, que sin embargo pudo haber sido más corta y algo más ágil. Densa, sin duda, pudo obviar algunas escenas, incluído el guiño a María, llena eres de gracia (Joshua Marston).
Personajes estereotipados, algunas fallas de producción y de continuidad, opacan la película, lo mismo que la participación actoral cuya calidad fue dispar.
El miércoles 13 de agosto se estrenó el filme La Cacería del Nazi, Marcelo Suarez, periodista de cultura de EL DEBER, nos informa sobre la película y presenta el trailer oficial de la misma.
Entrada vip (mesas con sillas): Bs 120, (general: Bs 60), botella de Paceña Bs 15. Escuchar en vivo temas como Dazed and confused, Since I been loving you o Baby i’m gonna leave you, y que éstos suenen realmente igual a las versiones originales, no tiene precio. No importa si los que están arriba del escenario no son Jimmy Page, Robert Plant o John Paul Jones. Por esta vez, déjenos soñar un poco.
En estos tiempos, en que los conciertos tributos han proliferado tanto como los críticos a este tipo de manifestaciones del alma rockera, resulta complicado explicar el gozo experimentado al disfrutar de un show como el que Moby Dick brindó hace unas semanas en Sonilum.
No son pocos los que sienten que estos tributos se han convertido en una especie de placer culposo, pues a pesar de que manifiestan sus objeciones a toda esta tendencia tributera, finalmente se los ve entre el público, junto a las mismas caras conocidas que han estado presentes en otros homenajes, como el de Santana, Soda Estereo, Queen o los ya tradicionales shows que se realizan en Oz.
Al homenaje a Led Zeppelin no asistió mucha gente, y aunque suene muy trillado eso de que ‘el que no fue no sabe de lo que se perdió’, es así de cierto ("el que no fue se lo perdió" diría una conductora de programa farandulero). Eso era previsible, tomando en cuenta la poca promoción que se hizo del espectáculo, pero sobre todo, porque ya se percibía una ‘saturación de tributos’ en el público (incluso, esa misma noche, el productor del homenaje a Elvis Presley y Jerry Lee Lewis, a cargo del argentino Luciano Matía, decidió suspender el show previsto para el 5 de agosto, para así evitar un inminente fracaso en asistencia).
Dejando de lado toda esa cuestión, insalvable para los productores del show, queda el recuerdo de un espectáculo magnífico. Si Glen Vargas nos sorprendió en el tributo a Santana, con una banda que demostró una gran unidad musical, el Gato Pinaya (gestor del tributo a los británicos) logró que la entrada para ver a Moby Dick se pagara una vez y otra vez por sí sola, a medida que se iban sucediendo las canciones extraídas del repertorio clásico de Led Zeppelin.
Fueron más de dos horas de una vibrante actuación de Óscar Pinaya ‘El Gato’ en la batería, Gonzalo Molina (bajo), Germán Romero (guitarra) y Mauricio Montero (voz). Este último definitivamente se llevó la mayor parte de las ovaciones, luego de confirmar que sí existe alguien en Bolivia que puede acercarse al registro vocal de Robert Plant, uno de los mejores vocalistas en la historia del rock.
No hacía falta que Montero explicara que ‘lo sigue desde hace tiempo a Plant’, bastaba con escucharlo para que uno se diera cuenta de que el cantante nacido el 20 de agosto de 1948 en West Bromwich, Staffordshire ha sido el héroe de toda la vida del músico paceño.
El show tuvo momentos memorables, como la participación de cuatro músicos de la Orquesta Sinfónica Hombres Nuevos, que acompañaron con sus instrumentos de cuerda en temas como All my love, Kashmir (no faltó alguien del público que estaba esperando ver a Godzilla por detrás del escenario) y en la introducción de Stairway to heaven, con flauta incluida.
Otra postal: la interpretación a cuatro manos de Moby Dick (el famoso sólo de John Bonham), a cargo del Gato Pinaya y su hija Adriana, que demostró que el hijo del tigre (o la hija del gato en este caso) sale ‘pintau’.
Las canciones largas fueron las más emocionantes. Cada uno de los músicos a su turno tuvo su oportunidad de lucirse individualmente, incluyendo el tecladista invitado Marco Flores (de Atajo). Vale resaltar el interesante estilo del guitarrista Germán Romero, que sin moverse mucho le sacó las notas precisas a su ‘viola’, lo suficientemente fuerte como para hacer mover de sus sillas al frío público que se encontraba en la parte de adelante del área vip.
Esta frialdad fue disminuyendo poco a poco a medida que el vocalista animaba a la gente a acercarse más al escenario. No se tuvo que esperar hasta el final para que los espectadores de la zona de general se pasaran a la de vip. Cuando ya transcurría más de una hora y media de show, el público fue una sola masa humana, que, al estar más cerca de los músicos, logró que la fiesta sea completa. Fue el momento de joyas como Black Dog, Inmigration song y el himno Stairway to heaven. El retorno quedó marcado con la hipersensual Whole Lotta Love y una despedida a puro ‘mosh’ con Rock and Roll.
Realmente un tributo a la altura de los grandes Zeppelin.
Jueves en la noche en Sonilum. Alrededor de las 22:45, las más de 1.500 personas que estaban presentes para disfrutar de un show que prometía ser algo más que un tributo no se veían defraudadas. La hora señalada había llegado y los primeros acordes de una guitarra muy familiar envolvían el centro de espectáculos.
Vestido de negro con un atuendo muy setentero (pantalones bota ancha y chamarra) Glen Vargas hizo su ingreso en el escenario, precedido por el ritmo de las congas, los timbales y la batería de la banda que lo acompañó para rendirle un homenaje a Carlos Santana, considerado una de las leyendas vivas de la guitarra. Jingo fue el tema elegido para iniciar una travesía por los más representativo de la discografía del artista mexicano, que incluyó clásicos como Evil ways, Black magic woman, Europa, Oye como va y Guantanamera.
El show estuvo cargado de muchas sorpresas, entre ellas el excelente sonido (Sonilum ya nos tenía acostumbrado a penosas experiencias) y la anécdota de Vargas referida a cómo fue que conoció a Santana, como preámbulo a un tema entrañable: Samba pa ti.
Sin duda el centro de la atención fue el reconocido guitarrista cruceño, que confirmó ser el músico apropiado para un tributo a Santana en estos tiempos. El resto de la banda no desentonó, Eduardo Ibacache se lució en los teclados, como también Jorge Aranda en la trompeta y Henry Cueto en timbales. No obstante, a los dos vocalistas les faltó estar un poco más conectados con las canciones (sobre todo las que se cantan en inglés).
Luego de corazón espinado, los músicos anunciaron la despedida pero retornaron con Europa, Smooth (a muchos no le pareció necesaria que Nial Gandarilla la cantase con una megáfono) y una memorable interpretación de Soul sacrifice.
Con esta última canción quedó demostrado el trabajo de ensayo que la banda realizó en las semanas previas al show. La perfecta sincronía entre los percusionistas se puso de manifiesto en el intermedio del tema, que hizo levantar de sus asientos a un público que en un principio se había mostrado un poco apático. El cambio fue tal que la audiencia hizo volver dos veces al grupo y al final la gente de todos los sectores del salón América se integró en una sola fiesta al ritmo de Santana.
Y Lou Kass volvió a Santa Cruz. El sábado 26 de julio fue una noche especial para los fans de la banda paceña, que se convirtió en un la bisagra del rock nacional en la década de los 90.
Rodrigo Villegas, Christian Krauss, Martín Jofré y Rodolfo Ortiz comprobaron que el nombre de Lou Kass no ha sido borrado de la mente de los cruceños que alguna vez vibraron con temas como Feel High, Help, Escrúpula, Hipnotizados y No reces al sol, los cuales fueron interpretados en la calurosa jornada sabatina.
La Torcida fue la canción que desató la euforia casi al final del show. La canción habla de una experiencia de los músicos cuando vinieron a Santa Cruz en pleno auge de la banda. Esas anécdotas fueron rememoradas por Krauss antes de interpretar el tema, que lleva un pegajoso estribillo que dice: "Yo me quiero emborrachar", el cual fue el detonante para que las más de 2000 almas que se encontraban en Sonilum se movieran de un lado para otro, hasta concluir con el: a, e, i, o, u, ah ah ah ah..".
La velada finalizó con el clásico de Bob Marley, No woman no cry, una pieza que el grupo siempre acostumbraba a tocar en sus shows para despedirse.
Fue un gran final de la gira que los cuatro dieron por varias ciudades del país, y quedó la promesa de retornar para cuando se cumplan los 20 años del grupo en 2010. Para entonces afirmaron volver con un disco nuevo.
La última película de Los Expedientes Secretos X hace honor a su nombre. Un total hermetismo rodea la producción que devolverá a la vida a los agentes Fox Mulder y Dana Scully.
Significa el regreso de David Duchovny y Gillian Anderson a la interpretación de estos papeles que los llevaron a la fama, luego de seis años de haberse suspendido la serie de televisión.
Este receso implicaba replantear el rol de ambos personajes. El director Chris Carter y el productor Frank Spotnitz, ambos también guionistas, coincidieron en que se daban las condiciones para una nueva película. La primera había sido en 1998, cuando la serie estaba en su auge, pero ahora se debía tomar en cuenta que hacía seis años que los X Files (nombre original) estaban fuera de las pantallas. A eso se debe sumar el hecho de que Duchovny tuvo menos protagonismo en los dos últimos años de proyección, por decisión del propio actor, que encaró otros proyectos.
Carter y Spotnitz explicaron estos detalles en Santiago de Chile, durante una convención de fanáticos de la serie, a la que asistieron con la mediación de la cadena Fox. “Escribir y realizar esta película fue mucho más que un paseo nostálgico”, aseguró Spotnitz. “Chris y yo analizamos prolongada, cuidadosa y emotivamente a Mulder y Scully. En dónde estarían en este punto de sus vidas. Platicábamos horas y horas acerca de la historia y lo que ésta significaba para nosotros”.
“Son seis años más viejos, seis años más sabios y su relación ha evolucionado bastante”, acotó Carter. “Mulder y Scully han pasado por mucho en ese periodo, así que hay bastantes elementos en la película que abordan el estado de su relación”, concluyó.
Expedientes en secreto Estos detalles, brindados por los productores y otros dados por los actores en un comunicado oficial de la cadena Fox, dan cierta pauta de lo que trata el filme, pero en general se ha mantenido en secreto la trama del mismo. Duchovny declaró a Fox que presentar a Mulder y Scully como se encuentran actualmente fue una “decisión crítica”.
“Fue importante permitir que el tiempo transcurriera en el mundo de Los Expedientes Secretos X, como transcurre en todo el mundo”, señaló Duchovny.
Pero no fue algo fácil. “Pensé que iba a adentrarme en el papel de manera muy natural, pero cuando lo interpreté, me sentí un poco extraño”, aseguró el actor. “No quería hacer ningún cambio drástico en la manera en cómo personifiqué a Mulder, porque los personajes son bien conocidos. Pero, desde luego, yo estoy más viejo, al igual que Mulder, así que algunas cosas tenían que cambiar”, dijo.
Lo que hasta ahora se sabe es que Mulder y Scully vuelven a trabajar juntos en un caso. Dana, siempre más escéptica que su compañero, lo insta, como casi siempre, a que sea más objetivo en sus apreciaciones y que deje de lado la idea de que su hermana no está muerta. Al menos, eso es lo que se observa en el tráiler oficial (se lo puede ver en la web de EL DEBER: www.eldeber.com.bo).
El título de la película también sugiere la línea expuesta anteriormente. Quiero creer (I want to believe, su título original) es el lema que se puede leer en la oficina de Mulder en la serie. De cierta manera, en Mulder se refleja el sentido del creador del personaje. Chris Carter se define como un ‘escéptico que busca cosas en qué creer’.
“Es un título natural”, dijo respecto a la nomenclatura de la película. “Es una historia que aborda las dificultades de mediar la fe con la ciencia. En realidad, sugiere la batalla que libra Mulder con su fe”. El 25 de julio se develará el misterio con el estreno mundial. En septiembre se verá en Bolivia.
Entre papeles
Estreno. La premier mundial de Quiero creer se realizará el 25 de julio en Los Angeles. En Bolivia se tiene previsto el estreno en septiembre.
Hermetismo. “Un caso provoca que Mulder y Scully se vuelvan a sentir atraídos de nueva cuenta al mundo de los Expedientes Secretos X. Es todo lo que puedo decir de la trama”, declaró el director del filme, Chris Carter. La historia de la película se ha mantenido en un estricto hermetismo.
Elenco. Los protagonistas son los mismos de la serie: David Duchovny, que interpreta al detective Fox Mulder, y Gillian Anderson, a la agente Dana Scully. A ellos se suma Amanda Peet, que hará el papel de la agente especial Dakota Whitney, y Billy Conolly, que interpreta a un sacerdote.
Productores. Los creadores de la serie son los mismos realizadores de la película. Chris Carter es director, escritor y productor. En tanto, Frank Spotnitz es también escritor y productor.
Antecedentes. La serie fue estrenada el 10 de septiembre de 1993 y terminó, después de nueve años de emisión, el 19 de mayo de 2002. En 1998 se realizó la primera película Los Expedientes Secretos X: La pelea del futuro.
Fanáticos. El club de fans de la serie en Chile logró que la sucursal de la cadena Fox en su país contactara a Carter y Spotnitz. Ellos participaron de una convención en Santiago.
La fiebre de los homenajes a las bandas de rock clásico se ha convertido en un tema controversial en el ambiente rockero local a partir de las proliferación de grupos de rock en los boliches, los que se encargan de rememorar viejas épocas, incluyendo en su repertorio clásicos de los 60, 70 y 80. Aunque esta figura no es nueva en nuestro medio, en los últimos años se han multiplicado los conciertos homenaje que se realizan a grupos y solistas como AC/DC, Nirvana, Metallica, Guns n' Roses, Ozzy Osbourne, e incluso a Maná y Soda Stereo, además de tributos 'especiales' como al reggae y al grunge. El vocalista de Querembas, Ronald Subirana, atribuye este fenómeno a una necesidad económica de las bandas, que no encuentran otra salida que darse a conocer mediante tributos. "Históricamente, los grupos de rock cruceño han tocado covers, pero también se grababan discos. En los 70 y 80 ya se interpretaba a Deep Purple y Led Zeppelin, pero el problema es que ahora están muy ocupados en escuchar música del pasado y los medios son responsables porque no difunden lo nuevo. Por ejemplo, sólo existe una radio que le da espacio a las bandas locales (HIT) y esos grupos recurren a Internet para difundir sus trabajos", expresó Subirana. Por su parte, el líder de Alive, Billy Bilbao, dijo que estos tributos permiten foguearse a los músicos nuevos, por eso es que se presentan en boliches, mientras que los consagrados han optado por hacer homenajes en escenarios más grandes, como Sonilum. "Esto sirve, por lo menos, para conformarnos con escuchar la música de un artista que difícilmente llegue algún día por acá", aseguró Bilbao. El conductor del programa de rock La Bitácora, Gonzalo Tejero, considera que existe talento y capacidad para hacer temas propios en los nuevos músicos pero asegura que éstos no se atreven porque el público es muy conformista y poco abierto a recibir nuevas propuestas. "En realidad, los grupos han malacostumbrado al público. Una cosa es hacer un cover, y tocar una canción idéntica, que hacer una versión. Lo bueno sería que hicieran un tributo, pero con versiones con estilo propio", reclamó. A su vez, el tecladista de Organikarma, Sergio Eguino, explicó que la gente no ha recibido propuestas nuevas, debido a que en el mercado local actualmente hay muy pocas bandas y las que han surgido, afirma, tampoco han dejado una gran huella. "La gente todavía está confundida en el tema de los estilos, porque ocurre que también hay bandas de jazz y de blues, y el caso es el mismo. Añoramos viejas épocas y creo que va a seguir siendo así, porque en pleno siglo XXI se sigue pidiendo escuchar a Deep Purple, lo que demuestra un empobrecimiento total. Yo no crítico a los que hacen tributos, sino el conformismo del público; si Glen Vargas quiere hacer un tributo a Santana es porque ese artista es su gran referente; ese no es el problema, lo es que la gente no está abierta a propuestas nuevas. Si no escuchamos nuestra música folclórica, cómo vamos a tener conocimiento de lo que nos llega de afuera, simplemente lo que hacemos es digerirlo sin masticarlo", aseguró Eguino.
Asimismo, Aníbal Guzmán, organizador de buena parte de los homenajes que se realizan en Oz, dijo lo siguiente a Escenas: "No creo que haciendo tributos las bandas estén buscando escalar al éxito al menos, personalmente, los hago porque me gusta y nadie se lanza al estrellato haciendo tributos. En Santa Cruz se están realizando más de estos conciertos, pero todavía no es un movimiento muy grande, como en La Paz, que en una noche las bandas ofrecen hasta cuatro shows. Acá recién estamos emergiendo. Existe una ola humana que ha asistido considerablemente a los tributos. Organizo las presentaciones porque es una forma para que la gente disfrute de las canciones, pero tampoco soy una fábrica de tributos y no estoy preocupado en ello. Cuando se acaben las bandas que me gustan, voy a terminar de hacer homenajes. Pienso que los tributos no son para imitar a los grupos, siempre les digo a la gente que no espere ver a las personas disfrazadas, porque lo mío es tocar la música y rendir homenaje. Tampoco gano plata haciendo homenajes, me es más rentable tocar con mi grupo (Querembas). Considero que a pesar de que el ‘boom’ por los tributos recién comienza, ha ido ascendiendo".
Todo indica que la fiebre ‘tributera’ continuará y que el debate seguirá abierto. Los invitamos a dejar su comentario al respecto.
Tras 30 años de carrera musical, una gran oportunidad se le presenta a Adrián Barrenechea. “A un productor español le ha interesado nuestro material y cree que puede tener buena pegada en ese mercado”, adelantó el cantautor paceño. Se refiere a José Rosa, que, entre otros, ha producido a grupos hispanos como Presuntos Implicados y Efecto Mariposa.
Para que esto suceda, el autor de No puedo escapar de ti se encuentra grabando un nuevo disco. Se llamará Las calles del alma. Pero será un ‘pack’ que lleve ese nombre, que incluye un DVD con imágenes de sus 30 años de vida musical y un libro autobiográfico, que tendrá también la historia de sus canciones.
Así quiere celebrar su trigésimo aniversario. El disco tendrá las colaboraciones de los argentinos Nito Mestre y Alejandro Lerner, así como del chileno Joe Vasconcelos. En agosto, Barrenechea irá a Buenos Aires a terminar de grabar en el estudio del reconocido guitarrista Ernesto Salgueiro.
Previamente, el 8 de julio realizará un concierto en Chaplin Show, que servirá para ayudar a financiar su proyecto. “Espero tener el apoyo del público, para no desaprovechar esta oportunidad de entrar al mercado español”, concluyó.
No fue mucha gente al recital de Los Pericos el viernes 27 en Sonilum, pero las poco más de mil personas que asistieron al concierto de los argentinos pudieron disfrutar de canciones que fueron la banda sonora de las fiestas y reuniones de los jóvenes hace más de una década.
El preámbulo estuvo a cargo de un Matamba, que cada vez demuestra que lo suyo va en ascenso. Acompañado de una buena banda, el músico local desplegó su carisma por todo el escenario y cumplió, a pesar de la tibia respuesta del público.
Luego de una prolongada espera, cerca de la medianoche, hicieron su aparición los invitados centrales de la velada musical. Algunos extrañaron de entrada al recordado ex líder Bahiano, sin embargo, Juanchi Bailerón no defraudó y confirmó estar a la altura de la agrupación, que fundó hace 22 años, junto a sus otros ocho compañeros.
La fiesta reggae (no faltaron entre los asistentes los que lucieron sus típicos atuendos rasta) se inició con Runaway y esa trompeta melancólica que invita a moverse lentamente. Después vino un incesante desfile de éxitos como Parate y Mira, Me late, Mucha experiencia, Su Galán y Sin cadenas (en este último invitaron a Matamba al escenario para que acompañe en la voz).
El show tuvo momentos memorables, como la versión reggae-rock de Smells like teen spirit, de Nirvana y el descontrol que se armó cuando Juanchi bajó del escenario para brincar en medio de la concurrencia al ritmo de Eu vi chegar. Luego de hacer sacudir a todos con Home sweet home y desatar la euforia con el grito ‘ramoniano’ de Hey ho let’s go, llegó el final con un clásico total: Jamaica reggae y todo volvió a la normalidad. La fiesta perica había terminado.
Escenas aspira a ser la primera área multimedia de EL DEBER. Comenzamos con este blog para luego expandirnos hacia otros recursos, siempre con el mismo objetivo: promover la actividad cultural en Santa Cruz y Bolivia. Forman parte de este proyecto Gerson Rivero, Marcelo Suárez y Cristian Massud.