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Todos a festejar

 

 

Tan lejos de lo ideal en el cumplimiento de las normativas y las leyes en la convivencia cotidiana y tan cerca de encontrar respuestas a través de procesos democráticos Bolivia ha demostrado un avance en una elección histórica.

Si bien los resultados son fríos y contundentes, las interpretaciones tienen color y temperatura.

 

Antes de terminar los conteos rápidos que emitían las cadenas radiales y televisivas, ya se arremolinaban a tropezones los análisis en los pasillos y graderías, de largo, mediano y corto aliento, mientras que en las calles miles de personas festejaban sus éxitos con distintos criterios. Todos ganaron, todos ganamos, Viva Bolivia.

 

A posteriori se proponen pactos, atenciones especiales en nombre de la unidad y la democracia. Los mismos que poco tiempo ante rehuían a las citas de diálogo, los mismos que buscaban en el exterior una vía de escape ante la falta de respuestas, los mismos que firmaron con la mano y luego borraron con el codo, ahora quieren todo lo que antes negaban..

 

Pero además los mismos que apretaron el maxilar para implementar medidas ilegales y mostrar su abuso de poder en nombre de la democracia, hoy con el resultado puesto cierran la posibilidad, sin un átomo de humildad, de escuchar a casi medio país para desandar cientos de leyes que apliquen un orden nuevo. El poder que da la democracia se envuelve en un relativismo a uso y abuso del dueño de la verdad.

 

Hablar de desacato no es más que un insulto al derecho y a quienes proclaman principios de respeto a las instituciones. Y quienes lo replican como posibilidad no merecen respuesta.

Mientras tanto en las calles, los mercados, los caminos de piedra y tierra se cocina la bronca desmedida entre los que no piensan lo mismo, y el sueldo no existe y los desocupados miran los aviones fumándose el futuro. Todos quieren un lugar mejor, no hay nada mejor que el propio, pero saber hacerlo mejor no tiene receta.

 

Los medios, no tan en el medio exaltan diferencias, exponen las heridas al sol, le ponen limón a la retina; los del medio tironean las verdades que se encuentran con microscopio entre una búsqueda contra el tiempo y la complejidad alucinante de un lugar fantástico y milenario.

Comentarios (1)

Alberto Hurtado:

Interesante reflexión. Lo peor de los momentos así es que quien trata de ser objetivo es tildado de traidor por los dos bandos. Nosotros, sociedad civíl, deberíamos forzar un díalogo serio y desinteresado entre partes para ver si alguna vez podemos construir un país. Ojalá que siga el blog. Suerte.


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