El poder y la palabra
Las recientes declaraciones del ministro de la presidencia Juan Ramón Quintana sobre la campaña mediática para evitar que se de el referendum autonómico no deja de preocupar y sorprender.
Preocupar porque el señor ministro no entiende nada sobre comunicación y medios. Porque está desubicado cuando pide a los medios de comunicación alinearse como borregos por un tema de libertad de elección. Sorprendido porque el ministro desconoce estrategias, conceptos y esencias de la comunicación de masas. Y más sorprendido porque no sabe que el periodismo es independiente si no, no es. Y entonces en medio de su ignorancia quiere ordenar a los medios a enfilarse en un propósito que el Gobierno no sabe encarar. Primero la Superintendencia de Telecomunicaciones (Sittel) intentó prohibir modos de abordar ciertos temas y ahora quiere dar órdenes a los medios para que digan esto y no esto otro.
Cómo si ese fuera el rol de los medios de comunicación y por otro lado les pide ética y responsabilidad. Pues está tan desorbitado el ministro que confunde el periodismo con una secretaría de recursos humanos o relaciones públicas. Y ojo que no es sólo el ministro, sino no habría tantos empresarios cercanos al poder político o políticos dueños o muy relacionados con medios de comunicación en Bolivia.
Me disgusta ministro que tenga una valoración tan pueril de honrado oficio de los comunicadores. El Gobierno de turno, como los anteriores han utilizado gente y dilapidado recursos con los medios de comunicación del Estado, sin derecho alguno y violando toda ética periodística inescrupulosamente y ¿ahora quiere usted reproducir esta nefasta acción con todos los medios del país? Nuestra tarea señor ministro es sólo transmitir los hechos, contar lo que pasa, descubrir la mugre, relatar la realidad que nos pega todos los días, ser puente entre la sociedad y sus componentes.
Llegando lo más cerca posible a la verdad, que no es poco, siendo honestos, sinceros y dando posibilidad a todos los puntos de vistas posibles, para entender y hacer entender este país cada día más complejo. El rol de hacer política es para los políticos, el rol de hacer economía será pues el de los economistas y empresarios. Y el de los gobernantes, de gobernar a su tiempo y a su turno, porque como todo pasarán aunque no quieran, el país quedará siempre porque es de todos y no de un grupo de personas que se creen los dueños de la verdad y de las vidas ajenas.
Este es otro tiro que se da el ministro en la pata y van.... El buen hombre no se da cuenta tampoco del efecto que provoca cada una de estas ideas que trata de imponer por la fuerza. Es que el tiro rebota en el avispero y desata un aluvión imparable de reacciones. Es como querer apagar el fuego con gasolina. El nuevo vocero presidencial, que entiende de comunicación, tendrá que trabajar al respecto dentro de las esferas de poder para aclarar estrategias. Deberá hacerles entender que la comunicación no es una mercancía que se compra y se vende, porque ese concepto quedó a mediados del siglo pasado perimido en el desgaste y bajo las buenas razones del libre pensamiento.
Verdad, justicia y libertad son elementos fundamentales en el periodismo y mientras más ataquen esos valores más se reforzarán. Acá, ahora y siempre.