EN EL NOMBRE DE TODOS
En nombre de la Ley, el abuso y el despropósito.
En nombre de la paz, la violencia.
En nombre de la libertad, estamos presos, de no poder transformas las pesadillas en sueños.
Así es como hoy en el tercer mes del 2008, Bolivia sigue azotándose entre rivalidades históricas y su propia búsqueda de salidas que no encuentra.
La palabra que más se pronuncia para los medios de comunicación es democracia, sin embargo sigue tan harapienta como antes.
La multiplicidad de plebiscitos y referéndums no garantiza la calidad democrática. Hoy desoír la legalidad en los procedimientos es harina de otro costal. Lo importante es avanzar hacia objetivos trazados, no importa cómo, si al fin y al cabo el fin justifica los medios, dijo un patético hombre de Estado.
Se estrangulan las posibilidades de disentir.
El maltrato a la esperanza de días mejores es olímpico. En nombre del pueblo, se lo desdeña y subestima.
Quien no actúe equivocado es la excepción que no se escucha ni se respeta. La izquierda y la derecha se enriendan con errores políticos maltratando el momento histórico más preciado. No quieren querer. Cuando más se necesita abrir los ojos, más los cierran para encerrarse en sí mismo, creyendo tocar la victoria.
Hay que votar, claro que sí, es una acción política de hombres y mujeres políticos, porque es un país de enorme escenario político. El sí? Si han violado cuanto se les ha antojado, los unos y los otros han hecho el vestido a su modo y quieren el sí? El mío es un NO rotundo por despreciar al ciudadano insultándolo todos los días con actos vergonzosos que ignoran el respeto por el cargo, la función o la investidura que ocupan.
Los groseros cercos, la impunidad, el atropello, la intolerancia, la invisible oposición, el cinismo del orden para faltar a la cita, el doble discurso, el desacato, la sed de poder, la ceguera patriarcal, la amenazas obsesivas, el desprecio por la libertad de expresión, la represión contenida, la falta de oportunidades, los linchamientos, la oscuridad. Todo eso me dejó mudo, pero hoy lo puedo decir.
Y después de escribirlo surgen muertes en una dolorosa mina llamada Santa María entre Cochabamba y Oruro, y después de decirlo se escuchan ruidos en una sede de jubilados de YPFB que prestaron a un grupo de la Central Obrera Departamental y que otro grupo irrumpiera a palos y petardos, destrozando el lugar para decir que mandaban sólo ellos en la COD, dependiente de la otrora prestigiosa COB boliviana. Pero luego de estar en el umbral de publicarlo llega la represión al pueblo camireño dejando una veintena de heridos de manos del ejército durante 12 horas de gases, tiros, balines, piedras y gritos enfurecidos. Todo, en nombre del diálogo, el consenso y la unidad nacional.