Muerto en el olvido, muerto de soledad y paranoia , Robert James Fischer, el hombre que pateó el tablero y mandó a la mierda a los sistemas opresores que humillan acá y allá, falleció a los 64 años en Islandia, casi en el olvido. Fue el primero es atreverse a enfrentar el hermético y despiadado mundo ajedrecístico soviético. Dignificó y profesionalizó el deporte ciencia, hoy devaluado por un mundo globalizado y banal. Lleno de mercadeo, poses y prótesis. Fue perseguido por los cobradores de impuestos y encarcelado por desacato, aunque nadie de los que lo enjauló pudo alguna vez negar y dudar su tremenda inteligencia y agudo estilo. Un rebelde, un cerebro con alas, un delirante de la creación en el tablero de ajedrez.
Fue enemigo de las corporaciones, de las vitrinas mediáticas plastificadas, de la publicidad ilusoria, de las torres de marfil. Bobby Fischer, nació el 9 de marzo de 1943 en Chicago por casualidad. Su madre, Regina, políglota, hiperactiva, paranoica y sospechosa de espiar para la URSS -según el FBI- se había separado del biofísico alemán Gerhardt Fischer, luchador en el bando republicano de la Guerra Civil española. Más tarde se supo que el verdadero padre de Bobby fue el científico húngaro Paul Nemenyi, también judío, y también sospechoso de espiar para la URSS. Prefirió estudiar el juego de los sabios en 64 cuadros blancos y negros, antes que ser domesticado en un colegio castrador y servil. A los seis años ya era prodigio y no tenía rivales. Fue campeón juvenil estadounidense a los 13 y campeón del Abierto de Estados Unidos a los 14, reteniendo el título cada vez que decidió defenderlo. Desde 1958 ganó todos los Campeonatos Absolutos de Ajedrez de los Estados Unidos a los que se presentó, hasta que se retiró de los circuitos. En agosto de ese año (con 15 años) obtuvo el título de Gran Maestro al ganal el Interzonal de Portoroz, y decidió entonces convertirse en jugador profesional.
Viajó por primera vez a Cuba en febrero de 1956 y quiso participar en el clásico internacional cubano en 1965, pero el Departamento de Estado le negó el permiso para viajar a la isla, debido a regulaciones del embargo que había impuesto Estados Unidos unos tres años antes. No obstante, el ajedrecista burló la medida participando gracias al teléfono y el teletipo, y sus jugadas fueron seguidas desde un tablero electrónico instalado en un cine de La Habana. Cuenta Kasparaov que un hombre de negocios invitó a Fischer cuando tenía 16 años a verlo. Dijo que admiraba el talento de Bobby y que estaba dispuesto a pagarle su viaje a Yugoslavia. Pero con una condición: 'Cuando concedas una entrevista, quiero que digas que no hubieras podido ganar el torneo sin mi ayuda'. Bobby respondió: 'No puedo hacer eso', dijo tranquilamente. 'Si gano un torneo, lo gano por mí mismo. Soy yo quien juega. Nadie me ayuda. Gano el torneo yo mismo, con mi propio talento". En 1961 y 1962 Fischer volvió a ganar el Campeonato de EE.UU. a Reshevsky, y anunció que estaba listo para ganar el Campeonato del Mundo. También ganó el Interzonal de Estocolmo. Estos dos años terminaron sin derrotas para Fischer: todas sus partidas fueron victorias o empates (excepto en sus partidas de la Olimpiada). 1963 fue el año que que Fischer afirmó que no participaría en torneos de la FIDE (Federación Internacional de Ajedrez) hasta que las normas fueran de su agrado (consideraba que los Rusos manipulaban la competición), de modo que surgió la posibilidad de que no pudiera presentarse a las clasificatorias. En unas simultáneas, Fischer ganó la dama a su rival, y éste volvió a ponerla en el tablero al irse el americano. Continuó el juego normalmente y el hombre se vanagloriaba ante los espectadores de que el genio no se había dado cuenta. Siete jugadas más tarde, Fischer volvió a ganarle la dama, y esta vez se la metió en el bolsillo y se la llevó, sin mediar palabra. En 1964 ganó el Campeonato de los EE.UU. (11 victorias, ningún empate y ninguna derrota) pero no participó en más competiciones. En ese año se publicó la primera clasificación ELO, con Petrosian y Fischer con 2690 puntos. En 1965 retornó para el Memorial Capablanca en Cuba, pero tuvo que jugar desde Nueva York por teletipo debido a los problemas políticos de la época. Fischer viajó por segunda vez a Cuba en octubre de 1966 para la Olimpíada Mundial, y conoció a Fidel Castro, a quien obsequió un libro firmado y le solicitó conocer otras ciudades del país. Su carácter excéntrico comenzó a divulgarse en el ambiente. Exigía condiciones perfectas de luz, silencio absoluto, ausencia de cámaras fotográficos y TV y, sobre todo, grandes cantidades en premios. En 1966 y 1967 ganó casi todos los torneos en los que se presentó: Campeonato EE.UU., Copa Piatigorsky, Mónaco, Skopje. En Diciembre de 1967 se presentó en el Interzonal de Sousse (válido para la clasificatoria del Campeonato del Mundo). Jugó las tres primeras tres rondas. Comenzó a quejarse de la luz en la cuarta, y intentó echar a los fotógrafos en la sexta. Quiso aplazar la séptima partida por motivos religiosos como era su costumbre (Fischer se negaba a jugar durante el Sabbath, de viernes por la tarde a sábado por la tarde) pero al no concederle la petición se retiró del torneo. Perdió la posibilidad de clasificarse para la final del Campeonato del Mundo. En 1968 se retiró durante 18 meses para preparar su enfrentamiento contra los soviéticos. Regresó por petición de Henry Kissinger. Viejos amigos pintaron una imagen de un hombre solitario, que pasaba gran parte de su día en cuartos llenos de libros de ajedrez, naranjas y jarras de vitaminas, jugando ajedrez por su cuenta y leyendo revistas para mantenerse en contacto con la actividad que más amaba. En este año ganó el Torneo de Netanya, Israel. En 1970 venció a Petrosian 2-2-0 en el torneo URSS vs Resto del Mundo y ganó el Torneo de Ajedrez Rápido de Yugoslavia. También ganó en Zagreb y Buenos Aires. Entonces sucedió lo impensable: Pal Benko cedió su puesto para que Fischer ocupara su lugar. De modo que ganó el siguiente Interzonal, en Palma de Mallorca (15-7-1) y se clasificó para el Torneo de Candidatos. En agosto del 71 Bobby se definía así: "Soy un especialista. Juego al ajedrez. Eso es una cosa seria. Otra cosa no la sé, pero todo cuanto sé, lo domino a fondo. (...) Lo que necesito es mucho descanso y una buena iluminación. En especial, no soporto ningún ruido, pues me distraen en mi trabajo profesional de calcular y combinar. (...) Soy meramente un hombre, pero un hombre extraordinario. Mi mundo es el tablero blanco y negro del ajedrez. En mis jugadas hay que ver movimiento y al mismo tiempo arte; quien no consigue verlo me da lástima". Con 28 años, Fischer derrotó de forma apabullante en las clasifitorias de Candidatos a Mark Taimanov (6-0-0) y Bent Larsen (6-0-0). Su último obstáculo hacia la final era Petrosian, a quien venció en Buenos Aires 5-3-1 en septiembre de 1971. La final contra Spassky se celebraría en 1972.
El Encuentro del Siglo
El lugar de la sede, los premios y condiciones de juego, eran algunas de las berreras que había que saltar para que se diera lo que todos querían, pero Bobby no era fácil. En aquella oportunidad despidió a su representante porque nunca estuvo de acuerdo con algunas condiciones y renegó de algunos matices ya acordados y firmados. Pero el 11 de julio de 1972, Fischer y Spassky se sentaban ante el tablero en Reykjavik, Islandia. Spassky había contado con hasta el momento con la ayuda de todos los analistas y grandes jugadores soviéticos en su preparación. Fischer no contó con nadie, sólo consigo mismo. La guerra fría se congelaba en este encuentro. Fischer estuvo a punto de ser descalificado por llegar diez días tarde. No quiso estar presente en el sorteo inicial de colores. Los Rusos exigían su descalificación. Pero Petrosian quería jugar. La hegemonía soviética de 24 años no sospechaba que su rey comenzaría a tambalear por culpa de un joven solitario, extraño y brillante de tan solo 29 años de edad. El duelo contra Spasky en Reikiavik, a 24 partidas, fue un enfrentamiento dramático cuyo desarrollo mostró todos los rasgos fundamentales que caracterizaban la personalidad genial y compleja de Bobby Fischer. Se negaba a jugar en una silla, por respeto a la fe judía de Fischer, no se jugó ningún sábado, botó a las cámaras de TV. Fischer exigió que cuando se dirigiese a la sala de juego ¡todos los semáforos debían tener luz verde a su paso! Su solicitud fue aceptada y atendida por los organizadores del match. Spassky, defensor del título (había derrotado al campeón Tigran Petrosian) comenzó el duelo ganando las dos primeras partidas. Fischer ganó la tercera y a partir de ese momento dominó el duelo casi a su antojo.
Cuando logró una ventaja suficiente, empezaron a sucederse las tablas entre los dos contendientes y Fischer no volvió a ganar hasta cuando sólo le faltaba un punto, es decir una victoria, para coronarse como campeón del mundo.
En el camino hacia el triunfo final, ya con ventaja clara, Fischer tuvo un revés parcial curioso: Spassky logró tomarle la dama a Fischer, con lo que la partida estaba ya decidido. Pero Fischer no abandonó sino que siguió jugando, lo que fue interpretado por muchos como un truco psicológico, mezclado de desprecio hacia Spassky. Finalmente, derrotó a Spassky por 7-11-3 (12,5 vs 8,5) el 31 de agosto de 1972. Ganó 160.000 dólares además de algunos regalos por valor de casi 50.000 dólares más.
Partida 21
Blancas: Boris Spassky
Negras: Bobby Fischer
1. e4 c5, 2. Cf3 e6, 3. d4 cxd4, 4. Cxd4 a6, 5. Cc3 Cc6, 6. Ae3 Cf6, 7. Ad3 d5, 8. exd5 exd5, 9. O-O Ad6, 10. Cxc6 bxc6, 11. Ad4 O-O, 12. Df3 Ae6, 13. Tfe1 c5, 14. Axf6 Dxf6, 15. Dxf6 gxf6, 16. Tad1 Tfd8, 17. Ae2 Tab8, 18. b3 c4, 19. Cxd5 Axd5, 20. Txd5 Axh2+, 21. Rxh2 Txd5, 22. Axc4 Td2, 23. Axa6 Txc2, 24. Te2 Txe2, 25. Axe2 Td8, 26. a4 Td2, 27. Ac4 Ta2, 28. Rg3 Rf8, 29. Rf3 Re7, 30. g4 f5, 31. gxf5 f6, 32. Ag8 h6, 33. Rg3 Rd6, 34. Rf3 Ta1, 35. Rg2 Re5, 36. Ae6 Rf4, 37. Ad7 Tb1, 38. Ae6 Tb2, 39. Ac4 Ta2, 40. Ae6 h5, 41. Ad7 Blancas Abandonan
El viaje
"La gran pérdida para el ajedrez fue que Fischer nunca trató de regresar a ese mundo y que sus últimos 30 años estuvieran marcados por una vida muy extraña, con declaraciones políticamente inaceptables, en lugar de una contribución de ajedrez", dijo Kasparov.
Una vez le preguntaron quién era el mejor jugador del mundo: "Es agradable ser modesto, pero sería estúpido si no dijera la verdad. Es Fischer". El niño terrible del ajedrez comenzó resistir las presiones políticas. Llamó a una conferencia de prensa y escupió ante las cámaras sobre un documento del Gobierno de EEUU que le conminaba a no jugar con Spasski en Yugoslavia, con una bolsa de cinco millones de dólares. Pero quien le persuadió para disputar ese duelo no fue el dinero, sino una húngara de 19 años, Zita Rajcsanyi, de la que Fischer estuvo enamorado durante un par de años. Esa misma cantidad es la que le ofreció el dictador filipino Ferdinand Marcos por defender su título en 1975 contra la emergente estrella soviética Anatoli Kárpov. Pero, en su rebeldía extrema y su fidelidad a principios inamovibles, Fischer exigió que la FIDE aceptase sus condiciones. Propuso que se jugase al mejor de diez victorias, sin límite de partidas, los empates no contaban-, que hacían impredecible la duración del Mundial. La FIDE se negó, Fischer anunció que no se presentaría y por tanto fue destronado. Karpov fue nombrado nuevo campeón FIDE. Sólo en 1977 jugó contra un ordenador del MIT. A finales de los 70 el ajedrez comenzaba a «mover dinero», pero Fischer rechazó 250.000 dólares por jugar en el Caesar's Palace de Las Vegas y 3 millones por jugar en Filipinas. Desapareció de la vida pública.
Paranoia y soledad
En 1981 fue arrestado como sospechoso de un robo a un banco. Publicó Fui torturado en la cárcel de Pasadena bajo un seudónimo (Robert James). Al parecer su arresto se debió a que su descripción física coincidía con la del asaltante. En 1987 el gobierno de EEUU reconoció a Fischer como Campeón Mundial de Ajedrez y aunque fue originalmente aceptada, el Senado la detuvo y nunca llegó a ser oficial.
En 1992, Fischer regresó a la escena pública y dio una rueda de prensa. Acusaba al Gobierno de los EE.UU. de amenazarle si participaba en un torneo en Yugoslavia (violando resoluciones de la ONU). Delante de las cámaras, presentó la órden en papel y escupió sobre ella. Participó en el torneo. Jugando con el Reloj Fischer, ganó a Spassky 10-15-5 (17,5 vs 12,5) y recibió casi 4 millones de dólares (patrocinados por un banquero yugoslavo). Su acto en contra de la orden del Gobierno de EE.UU conllevaba una pena de hasta diez años de cárcel si volvía a su país natal. En 2000 Fischer viajó a las Filipinas con el GM Eugene Torre. También se cree que en esas fechas visitó Alemania, Hungría y Hong-Kong. Su retórica antiestadounidense se profundizó. Tas los atentados de Nueva York del 11 de septiembre de 2001, telefoneó a una emisora de radio filipina para exaltar "la maravillosa noticia" del ataque terrorista y volver a lanzar injurias contra los judíos.
Fue arrestado en julio de 2004 en el aeropuerto de Tokio-Narita cuando intentaba salir de Japón con un pasaporte estadounidense anulado.
Durante meses, las autoridades japonesas estuvieron estudiando su extradición a Estados Unidos. Fischer recibió entonces el apoyo de Spassky, quien reclamó poder compartir celda en el caso de que Fischer fuese encarcelado en su país. "Simplemente, déjennos jugar al ajedrez", dijo el campeón ruso.
Finalmente la intervención del gobierno islandés le permitió refugiarse en ese país nórdico, donde vivió discretamente hasta su muerte en Reikjavik. Si bien se desconoce oficialmente la causa de su deceso, trascendió que murió el 17 de enero de una insuficiencia renal.
"Simplemente, Fischer puede considerarse como el fundador del ajedrez profesional y su dominio, aunque fue por poco tiempo, hizo de él uno de los más grandes (jugadores) de todos los tiempos", declaró el ex campeón ruso de ajedrez, Garry Kasparov, a la televisión británica Skynews. Sin importarle las consecuencias de sus declaraciones respondió sobre sus medios de subsistencia, señalando que desde su encuentro con Borís Spassky en 1992 tenía "unos tres millones y medio de dólares en un banco suizo". "Mejor dicho, no lo tengo en dólares, sino en francos suizos y en lingotes de oro, pues odio todo lo estadounidense", se corrigió en seguida, fiel a su postura crítica hacia su país natal. Al mismo tiempo, afirmó que a fin de popularizar el Random y mejorar aún más su situación financiera, estaría dispuesto a medirse en esa modalidad con cualquier jugador de renombre, incluidos sus "bestias negras". "Si me ofrecen buen dinero, estoy dispuesto a jugar hasta un torneo oficial por el título de campeón del mundo. Con quien sea, hasta con los criminales. Si ven a Karpov o Kasparov, transmítanles mi propuesta", dijo a los periodistas rusos.
Lo que dicen de él:
³Bobby (Fischer) es una personalidad trágica. Me di cuenta de ello enseguida. Es honesto, de buena naturaleza y con un elevado sentido de la justicia, pero es una personalidad completamente antisocial. Es alguien que ha hecho prácticamente todo en contra de sí mismo², explicó en su día Spassky
Anatoly Karpov, campeón del mundo de 1975 a 1985:
"Fischer restauró la agudeza en el ajedrez, lo hizo más intransigente y llevó el aspecto competitivo al límite, porque luchaba hasta quedarse con los reyes desnudos" "Elevó el universalismo, exhibiendo una asombrosa técnica en la materialización de una ventaja, y un espléndido juego tanto combinativo como posicional. Pero lo más característico de él fue su talante competitivo que le llevaba a explotar cada posibilidad, hasta el último momento de la partida".
La opinión de Boris Spassky, campeón del mundo de 1969 a 1972: "Fischer es un jugador de gran talento; tiene interesantes ideas ajedrecísticas y su estilo se parece al de Capablanca. Posee un excelente conocimiento de la teoría de aperturas, pero no se siente tan a gusto en esquemas que le resultan desconocidos. Pero este defecto, lamentablemente, está presente, en mayor o menor grado, en casi todos nosotros" (Spassky, en el torneo de Santa Mónica de 1966) "Fischer siempre me ha producido una particular impresión por la integridad de su naturaleza. Tanto en el ajedrez como en la vida" "La fuerza de Bobby, entre otras cosas era que después de la apertura elaboraba minuciosamente un plan. Al mismo tiempo, jugaba como una computadora. Hay una especie de computerización en su juego" "Tengo una altísima opinión de él como jugador. Fischer era, por así decir, un creyente del ajedrez. Siempre buscaba la verdad en el tablero y nunca buscaba los efectos baratos" "Es muy difícil jugar contra Fischer, porque le plantea a su oponente tremendos problemas" "Tengo una alta consideración de Fischer, un maravilloso jugador. Sin él, el mundo del ajedrez sería mucho más aburrido" "A menudo me he encontrado con el gran maestro americano y hemos establecido una relación amistosa. He podido ver que Fischer ama el ajedrez de todo corazón."
"Por carácter, Fischer es espontáneo y orgulloso. Dice lo que piensa. Pero a este tipo de personas les resulta muy difícil vivir en una sociedad moderna, y me parece que Fischer se encuentra muy sólo. Ésta es una de sus tragedias..."
"Fischer siempre me impresionó de manera especial por la integridad de su carácter. Tanto en el ajedrez como en la vida, no aceptaba pactos" "Sus puntos débiles son un secreto" "Siempre fue todo un caballero, y nunca trató de distraer a sus oponentesŠ Bueno, sí lo hacía, pero con extraordinarias jugadas sobre el tablero"
La opinión de Tigran Petrosian, campeón del mundo de 1963 a 1969: "Fischer es un jugador absolutamente extraordinario. Rápidamente capta los problemas de una posición e inmediatamente los resuelve, armado con todas las nuevas ideas del ajedrez. Nada le sorprende. Tan pronto como logra la más mínima ventaja, comienza a jugar como una máquina" "Fischer juega al Blitz del mismo modo que en el ajedrez serio: con rapidez, confianza y prácticamente sin errores" (declaraciones de Petrosian, tras finalizar el torneo de partidas rápidas de Herceg Novi 1970, en el que Fischer arrasó con un espectacular resultado de 19 puntos sobre 22 partidas! El segundo clasificado, Mihail Tahl, quedó nada menos que a 4,5 puntos de Fischer!)
"Si tenía una pequeña ventaja, adiós. Luego era una máquina que no cometía errores"
"Las victorias de Fischer son un enigma para mí"
La opinión de Mikhail Botvinnik, campeón del mundo 1948 a 1963 *:
* Botvinnik perdió el título de campeón del mundo ante Smyslov (1957) y lo recuperó en el match-revancha del año siguiente. Volvió a perder el título ante Tahl (1960), y de nuevo lo recuperó en el match revancha de 1961, para perderlo definitivamente ante Petrosian (1963).
"Cuando hay muchas piezas en el tablero y son móviles, es la capacidad de cálculo lo que resulta decisivo. En este aspecto, Fischer es similar al Tahl de sus mejores tiempos. Pero Fischer combina este factor con una cierta precaución, excelente técnica, y una evaluación sobria de la posición, lo que lo hace comparable con Smyslov" "Fischer toma decisiones con rapidez y se orienta bien en una lucha complicada. También se distingue por su excelente técnica. Tiene una regla: consciente o inconscientemente, siempre actúa de forma racional ante el tablero. Fischer sólo entra en una variante arriesgada si la puede dominar" La opinión de Mihail Tahl, campeón del mundo de 1960 a 1961: "Creo que el rasgo más característico de Fischer es su capacidad técnica, que ha alcanzado el nivel de un autómata. En modo alguno puede permitirse que Fischer alcance una posición en la que tenga una ventaja 'gratis'. Fischer juega tales posiciones como ningún otro, con casi un 100% de garantía de convertir su ventaja en victoria" "Es difícil jugar contra la teoría de
Einstein" (Tahl, tras ser derrotado por Fischer en Bled 1961)
"El punto fuerte de Fischer es su versatilidad. En su estilo se aprecia una constante búsqueda de la iniciativa y 'respeto por el material', armoniosamente combinados. Puede sacrificar material por ataque, pero también puede aceptar un sacrificio y asumir una defensa difícil... Fischer ha dominado el método psicológico de preparación, eligiendo de antemano la modalidad de combate." (Viktor Korchnoi)
"Fischer, que con su estatura, sus excentricidades y su adicción a los cómics fue el Howard Hughes del juego ciencia más que de la ciencia del juego, no jugaba ajedrez sino que practicaba continuos ejercicios de anulación de la personalidad del contrincante" (Guillermo Cabrera Infante)