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PRENSA, PODER Y MIEDO EN BOLIVIA

Gestos, acciones y declaraciones son registrados a diario por cientos de medios en Bolivia. La tela política para cortar no es más que un  rodillo sin fin. Los intereses de cada medio se dejan ver, así como la miopía de quienes discuten y elucubren y perjuran sin razón ni piedad.

Hoy la credibilidad de los medios es golpeada a diario por propios y extraños, sin embargo la profesión deja la oportunidad de seguir en el camino más difícil y predregoso. Expuestos a todo. Los obreros de la información día a día registran, buscan, preguntan, se desgastan en el devenir cotidiano e infinito. Hoy los medios y los medio medios, todos en el mismo barro son injuriados, maltratados, endiosados y criticados sobre el paño.

Si los medios no están con el Gobierno son oligarcas. Si no están con la región son masistas y traidores. Si no apuestan a legitimar una línea ideológica política están fuera de juego y son carne de cañón de unos y  otros improvisados analistas y sabelotodos que abren la boca para no abrir su mente. Ellos y nosotros. ¡Viva la división! En esta gran confusión de roles y personajes, los medios y los medio-medios exhiben su producto.  Exponen su piel al sol en horario no permitido.

Los extremos se unen en la intolerancia y la insensatez. Y esconden sus garras en la confusión que ellos mismos provocan. Varios cuadros pasan por la retina tratando de armar una película esquizoide. Terratenientes en huelga de hambre. Impuestos a dedo haciéndose pasar por demócratas. Violentos en nombre de la paz. Intelectuales hablando de quién pone los muertos y amenazando con tomar el poder por la fuerza. Un Ejecutivo soberbio que desoye el mandato popular de las autonomías departamentales.
Una oposición que no asiste a su trabajo y luego se lamenta y acusa de ilegal lo que pudo evitar. Todos se acusan de racistas. El poder tiene escondrijos oscuros y nefastos llenos de maniobras. Todos calculan agazapados. Un pastiz cínico de convergencias vergonzosas y despiadadas. Y el miedo, siempre el miedo entre los dientes. Amenazas de militarización, chismes de estado de sitio, habladurías de que hay que abastecerse, todo a cargo de dirigentes de segunda línea reproducidos por medios irresponsables e incendiarios, que no hacen más que amedrentar y ahogar las esperanzas de convivencia pacífica de los ciudadanos, de la gente común, del pueblo, de todos.

Las diferencias en Bolivia son galopantes, abismales y siniestras. Algunos quieren conservarlas, y otros buscan reducirlas, en busca de justicia social.
Algunos quieren reconocer esas diferencias hasta cierto punto, hasta su conveniencias, hasta donde su religión se lo permita. Otros hasta la muerte.

Así llegamos a fin de año, con la incertidumbre ahorcándonos y la angustia de la impotencia por no saber lograr avanzar. No poder decirle a nuestros amigos que se fueron que vuelvan porque está todo bien. No contar con las razones suficientes para evitar las ganas de irse de nuestros hermanos indecisos y flotantes.

La profesión se vio durante el año muchas veces vapuleada. No solo en Bolivia, en Colombia, México, Inglaterra, Argentina, Estados Unidos, Sudáfrica, China, etc. etc. Pero en particular, de este corazón de Sudamérica, varios periodistas y reporteros gráficos han sido agredidos psicológica y físicamente, despojados de su material de trabajo, intimidados, perseguidos, amenazados e intervenidos en sus comunicaciones telefónicas.
Este brutal modo de actuación similar a las prácticas de las dictaduras militares de los años 70 se mezcla entre otras más sutiles y no menos perniciosas y perversas. Un modo cínico de ejercer la profesión y 'mantener la amistad' es trabajar con "apoyo crítico".  Es decir, pegarle pero no tanto. Un método utilizado en varios medios de otros países con total naturalidad sin que el consumidor se entere.

Es muy difícil hacer entender a los enviados del poder que la complicidad contamina el oficio del periodismo, que es libre e independiente por naturaleza y que sus intereses nunca son ni serán los mismos. Se trata de informar con la verdad más ajustada y cercana a la realidad con el objetivo de servir a la población en general sin discriminaciones. La relación prensa-poder siempre será tensa y poco placentera. El rol fiscalizador incomoda y quien se siente a gusto con el medio o se encandila con las luces del trono, es que se ha pasado de la línea y volver significará una renguera con pérdida de credibilidad difícil de recuperar.

La prensa es la pulga en la oreja, una incesante molestia para el poder que nunca quiere ser fiscalizado, que prefiere la palmadita en la espalda cuando le conviene y el insulto oprobioso ante las denuncias. Comprar conciencias, usar al tonto útil, será el propósito.

Por eso no es el rol del periodismo estar con uno u otro. No es rol del periodismo militar partidariamente. Hacemos política todo el tiempo, pero no partidaria y quien cree que el periodismo militante es la manera de ejercer esta profesión se equivoca, porque será utilizado y sólo creído por el lector que piensa como él. Y un medio no puede ocuparse de una parte de la sociedad, no puede mirar con un solo ojo, no puede mostrar un solo enfoque, no puede escuchar al que quiere, todo eso sería tan incompleto como falso.

No es el rol del periodismo defender eslogans, ni frases hechas, ni intereses personales que ese camuflan en lo colectivo.

Hiere ver hoy a algunos medios que se disfrazaron de un equipo defendiendo los intereses de uno y otro lado; duele ver la deformidad, la metamorfosis, el ruidoso miedo de la mentira.

Es en estos momentos de difícil coyuntura política, de compleja interpretación de la realidad nacional, este noble oficio saca a relucir su chapa verdadera, su brillo de lealtad ante el lector y la transmisión de la verdad (en su máximo acercamiento), condimentada con la honestidad y el equilibrio informativo.

La influencia de los medios es importante y la dimensión de sus errores viaja siempre más rápido que la de sus aciertos. Muchos políticos en palestra, usan y abusan de los medios poco precavidos. Nadie está a salvo de los medios que instrumentalizan los intereses económicos e ideológicos de un poder político o económico que les da insumos para su engorde. Hoy esta práctica violenta y obtusa no hace más que inflacionar los conflictos que no conducen más que a una balcanización de un país que siempre llega al borde y por suerte retrocede.

Comentarios (6)

Janet Berríos:

Es muy cirerto todo lo que dice, aunque en realidad todos (y creo que hablo en nombre de la inmensa mayoria de los bolivianos), no queremos la violencia, tanto de un lado como del otro sólo son grupos violentos e inadaptados, los que buscan la confrontacion entre nosotros hasta que en algun momento la consiguen. Por otro lado ustedes, el periodismo, son algunas de las pocas armas con las que contamos para informarnos de verdad, espero que tengan la fuerza necesaria para denunciar todo lo que deban y sobre todo a quien deban denunciar; no olviden que en mundo los llaman "el cuarto poder" y ese es un titulo que, creo yo se lo ganaron con creces.


marcelo fernadez:

Coincido con los enunciados que se manifiestan en el artículo.
Estamos en una situación tan particular que ya no solo preocupa sino que genera otros sentimientos que debemos aprender a canalizarlos adecuadamente sino queremos sumarnos a uno de los aparentes frentes en conflicto. Digo aparentes porque en realidad eso quieren mostrarnos cuando no se trata de frentes sino de intereses, unos menos legítimos que otros y que resumen solamente una posición que busca perpetuar un estado de cosas insostenible para los tiempos actuales.
Como ejemplo: No es concebible, y mucho menos justificable, que en pleno siglo XXI existan esclavos y familias esclavizadas que no tienen el mínimo derecho reconocido y menos la posibilidad de ejercer alguno que la formalidad legal le reconoce.
Así podríamos enumerar muchos ejemplos, pero lo importante es reconocer que estamos ante un momento de inflexión histórico en el que los sectores eternamente explotados y postergados tienen la opción de ser parte del cambio anhelado. Corresponde, a quienes nos consideramos con algunas luces, el guiar y orientar la opinión de esos sectores mayoritarios y que vean sesgadas sus expectativas.
Asimismo es bueno reconocer el papel de la prensa objetiva, que a estas alturas es poca, que nos permite la posibilidad de una visión real de la situación. A ésta habrá que destacar y felicitar por su estoicismo y fortaleza frente a los ataques frontales que recibe y respaldar su labor que conciencialmente será valorada y reconocida.


Marcelo Paz Oblitas:

Los medios de comunicación en Bolivia, para muchos son un dolor de cabeza y para otros, la única forma de tener presencia política, en el escenario nacional.
Mas allá de eso, ¿sabemos quienes son los dueños de estos medios? o es una pregunta poco relevante?. Si sabemos quienes son los dueños sabremos también qué opinarán? o pensamos que ellos tendrán la capacidad de hacer LA SEPARACIÓN entre sus intereses y los intereses de la mayoría?
Para este ciudadano esta es la pregunta de fondo.
Los periodistas, como muchos trabajadores que tienen patrón, ¿estarán en capacidad de tener independencia de clase?, ojalá que sí y apuesto por ello.
Saludos.
FELIZ AÑO 2008


Juan Carlos Salazar:

Me parece muy asertada su apreciación, necesitamos que los medios de comunicación no estén ligados a ningún interés particular como es en EEUU, así los periodistas no serian obligados a tomar posiciones politicas por los dueños de los medios, de todos modos quiero creer que son obligados, porque de otra forma estas personas que nos mienten descaradamente y a diario por los medios, no tendrian perdón de Dios.


andres:

hay muchas cosas como verdades, pero no sabemos si es verdad o mentira, en el juego del poder todo es valido, hasta avalar la mentira, o soslayar la verdad; la forma de como lo enfoca al poder ya sea gubernamental u opositor esta bien, creo que tiene el escritor bastante etica, en ese mundo que es el periodismo,el verdadero, el que lucha de alguma forma, para que los marginados que son muchos puedan tener una mejor suerte en este pais, que sabemos que tiene suficiente riqueza para sus 9 millones de habitantes


Enrique Gregorio Condori Cari:

Que entienden o que es el cuarto PODER,para asi entenderlo mejor por favor expliquenos.
Yo creo que la prensa deberia ser inparcial y no servirle solo al RICO o a los EMPRESARIOS como actualmente susede. en la era PAZ ZAMORA,SANCHES de LOZADA Y BANZER,TUTO QUIROGA. la prensa defedia y actualmente sigue lo mismo.y no se dan cuenta que la misma prensa esta undiendo BOLIVIA espero que lo publiquen gracias.


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