LA VIEJA QUE ME ACUSO DE PERSONAJE
Anoche recibí un correo, esos correos sucios, dañinos, esos correos que nunca se deberían de escribir, pero bueno, hay gente que cree que exaltando la realidad ajena podrá apaciguar una vida de pesadillas propia.
Sr. Calixto
Le escribo para decirle que sus historias me ofenden como mujer, sus historias no son creíbles, y su falsa sensibilidad sólo intenta ocultar su inoperancia para retener a mujer alguna. Pero hay algo más, algo peor y tal vez usted no lo sepa, Calixto Flores del Castillo no es quien piensa, ni siquiera es, es usted un personaje, sí, un personaje que debe salir de quien sabe que resfriado cerebro, por lo tanto no existe, no es, y claro, quien no existe no vive. Por favor téngalo en cuenta antes de relatar sus aventuras.
Doña Marta Inés
Fue así que esta señora, por llamarla de alguna manera echó un balde de agua fría sobre mi existencia, la duda creció a tal punto que no pude pegar un ojo en toda la noche.
Las preguntas lógicas ante tal revelación no se hicieron esperar. Mi vida, mis recuerdos, mis anhelos, mis tristezas ¿son mías o de otro? si alguien guiona mi vida ¿por qué no la hace más alegre? La persona que me escribe ¿sabe que me hace daño? ¿quién es ese puñetero que me maneja como a un títere?
Las preguntas se sucedieron de manera constante, de a momentos algunas cosas tenían sentido, de a momentos todo era una ridiculez. No encontraba la forma de probar que yo era precisamente yo, Calixto. Si todo lo que yo hago alguien lo escribe ¿cómo le da el tiempo? Yo vivo las veinticuatro otras, es algo imposible.
Tenía hambre y me dirigí a la heladera cuando me vino la duda, ¿tengo hambre o quien me escribe ordena que tenga hambre? Intenté despistarlo y fui al baño.
Me miré al espejo para ver si era yo, y efectivamente, era yo. Quise desorientar al posible escriba realizando una maniobra que jamás haría. Puse la mente en blanco y de golpe ¡zas! Me di un tremendo bofetón a velocidad luz. Luego sonreí, era incapaz que alguien hubiese podido escribir esa acción tan rápido y fuera de guión, pese al dolor en el rostro quedé un poco más tranquilo pero la duda persistía, entonces me pareció propicio utilizar este canal para aclarar algunas cosas a mi posible escriba.
Sr. Yepeto
Sepa usted que yo no soy ningún Pinocho, sepa usted que si esta aburrido es mejor que se dedique a vivir su vida, salga, tome aire, relaciónese con la gente, lastímese, llore, ría, sienta el viento con polvo de nuestra ciudad, llame a esa señorita que lo tiene tonto hace meses, déle la oportunidad que le de un no. Desé la oportunidad que le de un tal vez.
No sienta por mí, yo puedo sentir sólo, sienta por usted, no reniegue de nuestra sociedad, combátala y para hacerlo primero infíltrese, vera que no es tan superflua como parece, vera que pese a ser un pueblo metido en una ciudad hay gente despierta y visionaria. Si usted no me cree le puedo sugerir un par de amigos, algunas amigas ingeniosas y lo puedo también dotar con frases efectivas para lograr el interés de las mujeres.
Quien sabe, tal vez algún día usted y yo podremos salir a tomar una copas, hablar de nuestros logros y de nuestras frustraciones, pero para ello primero tiene usted de que tener algo para contar.
Ya sabe, hágame caso, tome mis consejos y después podremos conversar, la invitación sigue abierta, yo pagaré la primera ronda.
Atte.
Calixto Flores del Castillo, su amigo
Postdata, que nunca se creyó toda esta historia pero de todas maneras hace su aparición y dice:
Si bien se que no soy un personaje, pero en el remoto caso de serlo y de ser usted quien me escribe le rogaría que en las próximas historias Calixto seduzca a una de las hijas de la vieja chismosa de Marta Inés. Gracias