LA NOCHE QUE QUISE SER FAMOSO
Estimados lectores, les comento que desde que comencé a publicar mis historias he recibido muchas invitaciones para citas con damas y algún que otro caballero, además de mensajes que me han hecho sonrojar en demasía.
Sumado esto a los comentarios de los jóvenes que manejan la web de EL DEBER que me informan que es normal porque ahora soy famoso o soy “IN” como dicen ellos. Por tal motivo decidí tomar algunas acciones de las que se desprendió la siguiente aventura.
Era sábado por la mañana, yo me encontraba almidonando mis calzoncillos largos cuando un joven llama a la puerta y me entrega una invitación para el aniversario de un boliche de moda, tenía mi nombre escrito con letras doradas, es cierto, ahora soy IN.
No lo pensé, era mi noche, tenía que aprovechar la fama y hacerme de una conquista.
Llegué a las doce en punto, siempre es bueno llegar tarde pero fallé. El lugar estaba casi vacío, tuve que esperar un buen rato hasta que la disco se convirtió en un hervidero. Pun pun pun, las caderas se movían, esperé en vano un paso doble, un taquirari, un tanguito, una cumbia colombiana, ni los mariachis aparecieron, la verdad me sentí un poco perdido.
Se me acerca un mozo:
- Que va a tomar
- Un güisqui con hielo por favor
- Con revul o sin revul
- Sin revul joven, deje que lo revuelvo yo con el dedo meñique
- Como quiera, son treinta bolivianos
- Entonces tráigame un agua mineral
- El agua cuesta lo mismo
- Mejor déme dos güisquis
Fueron en vano algunos intentos, me costaba confraternizar, por suerte se me acercó un conocido fotógrafo y me presentó a algunas modelos. No fue más, yo entré en batalla.
-Como le va princesa, soy Calixto Flores del Castillo, dígame que es usted de aquí y quemó el pasaporte, mis maletas y mi pasado.
- Ajaaa digamó que nombre raro nooo, digamó, ¿tené movilidad?
Hasta yo tengo mis límites. Descarté a la joven y me acerqué a su compañera, falda turquesa, ojos verdes, fumaba nerviosa como chino durante un control de la alcaldía en su polleria.
- Toda una vida buscándola, he recorrido calles, plazas, zaguanes de mala muerte, por fin la he encontrado ¿cuál es su nombre bella dama?
- Me llamo Karla con K y no me encuentra porque cuando no trabajo estoy en la U, yo no soy ninguna opa, con permiso, debo retirarme.
Y fueron pasando las señoritas, ellas muy bonitas, yo muy desafortunado, al parecer lo de la fama es puro cuento.
La noche no daba para más y decidí retirarme a comer algo a mi centro gastronómico favorito, Los Agachau. El majadito no demoró casi nada, estaba limpiando el plato con la yuca cuando llegaron unos mariachis a cenar o desayunar. Se armó la fiesta.
El sol comenzó a bombardearnos cuando yo cantaba El Rey arriba de una mesa, fue allí que escuché a la joven que atendía:
- Es usted muy simpático, pero me va a romper la mesa.
- Lo único que quisiese romper es su corazón.
- El corazón complicado, pruebe primero con el vestido.
Al despertar recordé que se llamaba Maria, no se si iba a la U, pero con la A, la E, la I y la O no había quien le ganase, se portó como una reina pero advirtió que no esperase un descuento cuando regrese a su negocio.
Fin de la historia.
Analizando la experiencia he llegado a la decisión de que por más que me encandilen las luces de la popularidad, intenten que pose con el torso desnudo en revistas socialeras y me halaguen con invitaciones vips, Calixto se quedará en los arrabales.
Espero que no se tome esto como el gesto de un cobarde que va por la fácil, sepamos siempre que es sencillo hacerse de alguna conquista alardeando bienes en algunos lugares donde los bienes son lo más preciado, pero ganarse los favores de una joven cantando El Rey parado arriba de una mesa en Los Agachau con los mariachis de fondo.
Para eso, para eso hay que ser muy seductor.
Un abrazo, un beso y mil cariños
Calixto.
El rey
Yo sé bien que estoy afuera
Pero el día en que yo me muera
Sé que tendrás que llorar.
Llorar y llorar.
Dirás que no me quisiste
Pero vas a estar muy triste
Y así te vas a quedar.
con dinero y sin dinero hago siempre lo que quiero,
Y mi palabra es la ley, no tengo trono ni reina
Ni nadie quien me comprenda... Pero sigo siendo El Rey.
Y yo sigo siendo El Rey, El Rey sigo siendo yo..
Una piedra en el camino
Me enseñó que mi destino
Era rodar y rodar
Rodar y rodar
Después me dijo un arriero
Que no hay que llegar primero
Sino hay que saber llegar.
Con dinero y sin dinero hago siempre lo que quiero,
Y mi palabra es la ley no tengo trono ni reina
ni nadie quien me comprenda pero sigo siendo El Rey.
Y yo sigo siendo El Rey, El Rey sigo siendo yo...
