PARA ELLAS

Reportaje: Sandra Suárez es la señora de los campos del sol


Produce vinos de alta gama. Ama de casa, madre de siete hijos, creó junto a su esposo un emprendimiento vitivinícola que ya comienza a dar sus frutos

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10/01/2018

A  110 kilómetros de la ciudad de Santa Cruz, sobre la Ruta 7, y a ocho kilómetros de la ciudad de Samaipata, colindante con el centro ceremonial El Fuerte, se encuentra la bodega Landsuá, un emprendimiento familiar que nació con la visión de desarrollar vinos de alta gama. Una mujer es el pilar fundamental de esta pasión que se hizo realidad y hoy lleva adelante la empresa que produce la bebida de los dioses, que se guarda en barricas y se deja dormir por meses y años para luego embotellarla y ponerla a la mesa de los más exigentes catadores. Esa dama es Sandra Suárez de Landívar.

A la vera de las terrazas plagadas de vides de las variedades merlot, cabernet sauvignon, barbera, sirah, chardonay, semillon, malbec, tannat, tempranillo, pinot noir, carignan y sauvignon blanc, ella buscó en su memoria los primeros pasos de este emprendimiento. 
En las alturas de ese valle encantado, que eligió a los Landívar Suárez, para que instalen sus viñedos conversamos con la cabeza de la empresa.

 ¿Cómo surgió esta idea?
Los recuerdos de la infancia de los sabores intensos de la uva criolla, me trajeron deseos de cultivar una parra de uva, pero al ver que la zona era apta para este cultivo, con mi esposo decidimos, hace nueve años, experimentar más e incursionamos en la uva de mesa.

Tres años después instalamos nuestro vivero con clones franceses e italianos, donde empezamos la primera fase del cultivo de las viñas; en enero de  2011 trasplantamos la primera planta de uva de cabernet sauvignon, ahora podemos recorrer los viñedos y disfrutar de un hermoso paisaje donde contamos con 12 variedades de uvas, que son cuidadas y cultivadas con gran esmero y dedicación por los viticultores.

 ¿Están sus hijos inmersos  en la empresa?
Quisimos que nuestros hijos participen en este proyecto desde el principio, ellos aportaron con sus ideas y escuchamos todas sus sugerencias, sobre todo en la elección del nombre. Analizamos muchas opciones, mi hijo Marco Antonio sugirió el nombre Landsuá para la bodega, ya que la composición de los dos apellidos nos identifica a todos. Después de estudiar el origen de Landívar y Suárez, descubrimos que esta composición viene del idioma vasco, que significa land (campo) y suá (fuego o sol); entonces Landsuá es campos del sol o campos del fuego. Nos pareció hermoso y simbólico que los viñedos de Landsuá crezcan en los campos del sol.

Además, se contó con el asesoramiento de Josef-Marie Chanton, representante de uno de los vinos más afamados de Europa, Chanton weine.

¿Cuándo se fundó la bodega y cómo se concretó?
Iniciamos las actividades comerciales en octubre de 2017, con la producción de vinos extraídos de las vendimias de 2016 y de 2017. 
Durante tres años pensamos y maduramos la idea para realizar un cultivo de uvas para vino, en 2011 iniciamos el viñedo, en diciembre de 2014 se comienza la fase de  construcción de la bodega, a la que le pusimos alma y corazón, utilizando materiales locales, como el adobe, la piedra y la madera, para poder tener un lugar que armonice con la zona. 

Hemos esperado siete años para ver esta obra terminada y poder ofrecer al público nuestros vinos que son cuidadosamente elaborados por enólogos argentinos.

¿Estaban preparados para esta aventura?
Cuando iniciamos está loca idea, jamás nos imaginamos cómo sería, no teníamos experiencia en ningún tipo de cultivo de uva vinífera, menos aún conocimientos de cómo se elaboraba un vino, realmente fue un verdadero desafío que nos costó tiempo y mucho trabajo  pero ahora nos sentimos satisfechos.

¿Cuál es su rol como mujer, como esposa y empresaria?
Este proyecto lo iniciamos mi esposo y yo, mi rol como mujer y esposa es apoyarlo y acompañarlo en todo momento, todo lo que hacemos es siempre juntos, trabajamos en equipo permanentemente, cada uno desarrollando el rol que le corresponde en su área, las decisiones las tomamos en conjunto, escuchando lo que cada uno tiene para aportar al mejoramiento de la empresa.

¿En cuántas hectáreas se desarrolla el proyecto y cuánto es la producción?
Hasta el momento contamos con más de 25 hectáreas cultivadas con diferentes variedades. Nuestra producción en 2017 ha sido de 40.000 litros y esperamos para el 2018 producir 80.000 litros. 

¿Cuántas variedades de vino producen?

Actualmente tenemos siete variedades de vinos que están divididos en dos líneas, Parras del Fuerte (con vinos: syrah, cabernet sauvignon y tannat). Este vino se denominó así en honor a la zona donde se produce en la bodega en  las faldas del cerro El Fuerte. 

Son vinos elaborados 100% de varietales escogidos, los frutos han sido cosechados a mano con cuidado, para que sus mostos expresen el carácter de la cepa.

Y Castilla (con blends chardonnay sauvignon blanc, tannat syrah, merlot tempranillo y barbera cariñena).  Los blends son de dos o más cepas escogidas por el enólogo que ha conseguido ensamblar vinos llenos de aroma, sabor, color y clara expresión con una intensa redondez.
Para abril de 2018 tenemos planificada una línea de reserva,  con tres tipos de vinos. Contamos con un laboratorio para realizar los los análisis del vino y obtener resultados de alta calidad. 

 ¿Cuál ha sido la inspiración o el sentimiento para las marcas de los vinos?

Parras del Fuerte nace en homenaje a la cercanía que tenemos con el centro ceremonial El Fuerte y de donde se pueden apreciar desde las alturas los viñedos es un lugar único, privilegiado, con un clima excepcional, estar ahí da paz y podemos entrar en armonía con la naturaleza.
En la época de la Colonia, Castilla fue la primera denominación que se le da a Samaipata, actualmente todavía hay una pequeña zona que mantiene el nombre, es un homenaje al pueblo que nos ha permitido desarrollarnos.

El nombre de este producto es en honor al lugar donde por primera vez se fundó Samaipata, en Castilla, a pocos kilómetros de la bodega, en el año 1531.

¿Por qué escogió Samaipata y el lugar cerca de El Fuerte?
Es uno de mis lugares favoritos y donde quisiera pasar la tercera etapa de mi vida, tiene un encanto misterioso que atrapa.

Hace 32 años adquirimos esta propiedad, mi esposo construyó nuestra primera casa, desde entonces hemos venido frecuentemente, los fines de semana y las vacaciones. Mis hijos tienen sus mejores recuerdos aquí.
Por ello, digo que no escogimos el lugar para realizar el proyecto, ya lo teníamos, es el lugar el que nos escogió. 

¿Cuáles son los planes del viñedo para esta gestión?
Se harán trabajos de plantación en la viña, ampliaremos las variedades de las cepas para de esta forma tener materias primas para la producción de nuevos vinos. 

Pienso dedicarme en pleno a la ampliación de productos en la cava, preparación de nuevos vinos reserva y gran reserva, para así brindar una buena gama de vinos para gustos exigentes. 

¿Cuántos son sus hijos?

Dios nos ha bendecido con siete, que son la inspiración de nuestras vidas, nos dan fortaleza y nos han motivado para seguir siempre adelante; ahora son los que nos ayudan y dan apoyo en todo lo que realizamos. Ellos son Carla, Isis, Marco Antonio, Cibeles, Gabriela, Salvador y  Luz María.

Siempre quise ser presencial con ellos y así fui postergando mi formación superior; nunca me arrepentiré, estoy feliz y completa como mujer, esposa y madre. Por ello digo que tengo siete títulos, en alusión a mis hijos, ellos fueron mi mejor universidad. 
Tengo ocho nietos, que han acrecentado nuestras alegrías.

De cerca

Es hija de:
Humberto Suárez Roca y Olga Bowles

Estudios
El colegio Uboldi la cobijó por un tiempo, y salió bachiller de un centro de educación media acelerada

Está casada con:
Carlos Landívar Soria Galvarro

Sus hijos son:
Carla, Isis, Marco Antonio, Cibeles, Gabriela, Salvador y  Luz María



 




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