PARA ELLAS

El duelo es un golpe al alma, hay que liberar al ser que partió


Proceso. El duelo es un golpe al alma, al corazón y a la vida que a todos algún día nos toca. Cerrá el círculo, despedite y liberá a ese ser amado que partió antes y viví


01/11/2017

‘La vida es prestada’. ‘Estamos de paso’. ‘Nadie queda pa' jisunú’. Son dichos que escuchamos constantemente y la sabiduría popular tiene razón. No hay cómo escaparle a la muerte, que tarde o temprano nos arranca  a algún ser querido y tenemos que continuar viviendo hasta que nos toque. Entonces enfrentamos el duelo, esa ‘mala palabra’ que es sinónimo de pérdida, dolor y tristeza.  

El duelo es un proceso necesario cuando sufrimos una pérdida. Debés intentar superarlo poco a poco, pero mientras estés en el camino no te culpés por estar triste, decaída o por no tener fuerzas.

Esta etapa triste puede alargarse más o menos, aunque se calcula que, como media, el tiempo está entre seis meses y un año. El nivel de afectación de la persona también varía entre unas y otras. En todo caso, el entorno social de la persona de duelo será clave, ya que ayudará a que pueda superarlo poco a poco y así retomar su vida normal después de ese periodo.

Aunque tradicionalmente se ha entendido el duelo como el proceso de tristeza asociado a la defunción de alguien cercano, actualmente se sabe que todas las situaciones que conllevan una pérdida acarrean un proceso de duelo, como que te despidan del trabajo, que te deje tu pareja o que tus hijos se vayan de casa. Hoy tocaremos el primer caso, por la fecha que marca el calendario.

Voces de aliento
“En el duelo enfrentamos varias dudas, temores, incógnitas, sentimientos y emociones. Entramos en esa situación por una pérdida y salimos de ella cuando aceptamos la misma de forma decisiva. El duelo es un proceso y no un estado e implica tareas de elaboración de la pérdida que requieren esfuerzo”, explica la siquiatra María Alcira Schlüsselberg.

El daño emocional aparecerá, es imposible que no lo haga si amamos lo perdido, pero será menos intenso si lo entendemos como una creación de nuestro ser, al comprender que es nuestro lo viviremos con más naturalidad e irá desapareciendo de forma más rápida. Es por ello que la especialista de la clínica neuropsiquiátrica Monte Sinaí remarca: “El sufrimiento es una creación mental y podemos impedir en gran medida que este sufrimiento sea severo”. 

El apoyo social para la expresión de las emociones por la pérdida de seres queridos, así como el acompañamiento de la persona en duelo, le permitirán a esta recorrer el proceso del duelo de la manera más sana posible, sin negar la realidad de la pérdida ni las emociones que esta produce. Es importante que los profesionales de la salud tomen en cuenta las creencias sociales y espirituales y la posibilidad de la influencia positiva que estas podrían ejercer en el duelo, asevera la siquiatra.

Para el guía espiritual y maestro canalizador Pablo Morano Buchner, “los seres queridos que partieron están dentro de nosotros, ellos forman parte de nuestra sabiduría y de nuestros conocimientos. Hay que reconocer que no se irán nunca porque están en nosotros, es decir, en nuestra esencia. Eso hay que trabajar día a día en el proceso del duelo. Hay que aceptar la voluntad de Dios, porque de él venimos y a él regresamos, eso hará más llevadero el luto de los primeros días y meses”. 

Ese altar que hacemos en el cementerio a nuestros seres queridos, donde dejamos sus restos, puede estar en casa, porque ellos estarán siempre con sus enseñanzas y recuerdos. “Trabajá para cerrar el círculo, despedite de esa alma que tal vez partió raudamente, aceptala dentro de ti y seguí viviendo”, aconseja Morano. 

El duelo de los menores
La orientadora espiritual Valeria Nazer afirma: “Debés tener claro que bajo ninguna circunstancia es bueno mentir. No digás cosas como que la abuelita se fue de viaje o que su mejor amiguito se fue al cielo o que la tía está enferma y no puede ir a visitarla. Si les mentís, vas a crear en ellos falsas expectativas que pueden convertirse en una ansiedad constante. Dale la noticia en un momento oportuno para generar mayor seguridad emocional”.

Recordá que el amor todo lo sana, todo lo repara y todo lo supera. Un niño que  se siente querido y cuyas emociones son tomadas en cuenta, superará con mayor rapidez este difícil episodio.

¿Cómo enseñarles a decir adiós a los más chiquitos? 
Podés ayudar con historias que ejemplifiquen la muerte, ya sean inventadas o conocidas, en los que se presenta la muerte como un hecho natural. Usá un lenguaje simple y claro para no crear confusión.

Los niños ante la noticia reaccionan de formas diferentes, por eso será importante brindarles compañía, atención y cariño tanto como lo precisen. Los padres pueden decidir si llevar o no al niño al funeral, ambas opciones son válidas; sin embargo, es algo que deben analizar juntos y decidir.

Cuando es muy pequeño para comprender detalles, procurá no decir: se fue por una enfermedad, ya que cualquier enfermo en casa podría ser motivo de aflicción; no digás: estaba durmiendo y se fue, porque podría tener miedo al sueño. Explicale que todos venimos con un propósito para cumplir y cuando este se cumple regresamos al lugar del cual vinimos.






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