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Piel saludable y bella
Sepa como tratar las enfermedades epidérmicas
Es posible mantener un cutis sano y sin marcas.
Se necesitan cuidados de higiene e hidratación, hay que conocer
algunos males ‘comunes’ que pueden aparecer en toda la epidermis y en
cualquier momento
Existen tres problemas de la piel que atacan
con fuerza en los últimos tiempos a niños, jóvenes y mayores. Se
trata del vitiligo, la psoriasis y la rosácea. Estas enfermedades,
dicen los dermatólogos Julio Limón y Ana María Gallo, aparecen
cualquier rato, sin causas justificadas. Precisan de un tratamiento
desde su inicio, porque si bien no tienen cura, pueden ser
controladas. Es que si se las deja avanzar, el problema provoca
traumas psicológicos porque se hace antiestético. Hay muchas teorías
sobre la aparición de estas afecciones, entre las que sobresale la
tensión psicológica que origina el estrés.
La cosmetología sale al auxilio del cuidado de la piel, pero más que
remedios, dice Nancy Eklund, del centro Nancy’s Spa Médico, lo que
hace falta son medidas preventivas, como por ejemplo el dormir con
comodidad y evitar los desvelos.
No existen estadísticas, más allá de que afectan al 1% y al 2% de la
población mundial que maneja la Organización Mundial de la Salud
(OMS). Son pocos los pacientes que concurren al dermatólogo, porque
normalmente la respuesta es que no hay curación total, dice Julio
Limón, pero recomienda acudir al especialista, para frenar la
expansión.
No hay que desanimarse por si aparecen estos males, no son
contagiosos, pero mejor si se adoptan cuidados para prevenirlos, y
para eso hay que conocer en qué consisten, dice Ana María Gallo.
El vitiligo
- Consiste en la pérdida progresiva del color de la piel. Se
caracteriza por la aparición de manchas blancas en el rostro, las
extremidades y la región genital.
- La mayor parte de los pacientes presentan la despigmentación en
las manos inicialmente y luego en la cara. Las manchas se pueden
extender por todo el cuerpo.
- Esta enfermedad se localiza sólo en la piel, destruyendo una
célula: el melanocito.
¿Es
hereditario o adquirido?
Se sabe mucho del problema pero sobre las causas no hay una
comprobación específica, indican Julio Limón y Ana María Gallo. Hay
varias teorías. Una señala que el sistema nervioso en situaciones de
estrés o tensión emocional extrema produce una sustancia que
destruye los melanocitos. Otra dice que es por la ‘autointoxicación
de melanocitos’, por el consumo de alimentos. Se dice que en cierto
modo es hereditario, que dos tercios son genéticos, que si algún
abuelo padeció vitiligo, alguno de los decendientes los sufrirá.
También se sostiene que la persona lo primero que sufre es un choque
emocional, un estrés. Entonces, el sistema nervioso produce
sustancias tóxicas que destruyen los melanocitos.
El estrés que origina esta despigmentación es muy variable. Puede
derivar de un conflicto familiar, de estudio, en el trabajo, por la
muerte de alguien querido, fracasos matrimoniales, crisis de miedo,
un accidente, incluso un susto fuerte.
Entre las causales figuran también una experiencia desagradable y
marcante, como actos de violencia en el hogar y efectos del
alcoholismo.
¿Contagia? ¿Tiene cura?
No, no es contagioso, indican los dermatólogos. El vitiligo es más
un síndrome que una enfermedad, que, como se ha visto, es causado
por varios factores psicológicos, por lo tanto no puede contagiar.
El tratamiento si es precoz, es decir si se aplica cuando aparecen
las primeras manchas blancas, se puede controlar y evitar que se
expanda. Se debe acudir de inmediato al dermatólogo. Lo demás es una
cuestión de cuidar la estética. Hay cosméticos -bases cremosas- que
ayudan a cubrirlos. Son muchos los recursos empleados para minimizar
el daño. No hay medidas restrictivas en cuanto a la alimentación y
cuidados de la piel. El paciente debe actuar, comentarlo y vestirse
lo más natural posible.
La psoriasis
Es una inflamación crónica de la piel que se caracteriza por un
pronunciado color rojizo. Aparecen escamas platinadas (como de
pescado) en el cuero cabelludo, los codos, las rodillas y la parte
inferior de la espalda.
¿Qué la provoca?
- La causa concreta de la psoriasis es desconocida.
- No es contagiosa, aunque sí hereditaria.
- Los problemas sociales, las tensiones, las excesivas
preocupaciones con frecuencia inciden en ese deterioro de la piel.
¿Cuáles
son los síntomas?
Cada persona puede experimentarlos de una forma diferente. Por eso
es necesario tomar en cuenta que pueden presentarse así:
Discoide
Este tipo de psoriasis, llamada también de placas, es la más común.
Los síntomas pueden incluir la presencia de placas rojas (piel
gruesa) en el tronco, brazos, piernas, rodillas, codos, genitales y
el cuero cabelludo. En ocasiones las uñas se engrosan, se les forman
cavidades y se separan de su raíz.
En gota
Este tipo afecta mayormente a los niños. Aparecen numerosas gotas
pequeñas de piel enrojecida y elevada. A menudo aparece primero un
dolor de garganta que se puede combatir de inmediato con
antibióticos.
Pustulosa
Los síntomas pueden incluir la presencia de ampollas con pus en todo
el cuerpo o en las palmas de las manos, las plantas de los pies y
otras zonas reducidas (axilas).
Las señales pueden parecerse a las de otras afecciones de la piel.
Siempre consulte a su médico para saber cómo combatir el problema.
Tratamiento
- Se cuenta con medicina que alivia, pero no existe la cura
definitiva para la psoriasis.
- Hay tratamientos para atenuarla como, entre otros, ungüentos y
pomadas con vitamina D (para humectar la piel), exposición a la luz
solar o rayos ultravioleta (siempre con supervisión médica).
La rosácea
- Es una inflamación de la piel denominada ‘acné de adulto’, pero no
debe confundirse, como ha ocurrido en algunos casos, con esas
espinillas que afectan a los adolescentes. Eso es algo muy delicado.
- La rosácea es más frecuente en las mujeres, es cierto, pero, tome
nota, normalmente es mucho más intensa en los hombres que resultan
afectados por este mal.
- Aparece en las personas mayores de 30 años y en general puede
estar asociada con otros problemas cutáneos, como por ejemplo el
acné o la seborrea (por eso algunos la confunden) o con enfermedades
oculares (conjuntivitis).
Síntomas
Surgen erupciones en la cara de color rojo, con un aumento del
tamaño de los vasos sanguíneos de la piel (una gran mancha rosácea).
La nariz aumenta su volumen y permanece enrojecida. Además, aparecen
otras lesiones en la tez como granitos de pus y hasta pueden formar
costras.
Causas
- No son totalmente conocidas. Se han barajado varias hipótesis,
como por ejemlo la infección bacteriana (micrococos y
estafilococos), influencia del clima, alteraciones psicosomáticas y
enfermedades gastrointestinales. Sin embargo, aún no se ha
confirmado. Tampoco se ha demostrado la asociación con el alcohol,
consumo de carbohidratos, bebidas con cafeína y comidas picantes.
¿Es hereditaria?
- La rosácea tiene una tendencia a heredarse.
- La exposición al sol, el calor y cosméticos con fragancia la
empeoran.
Tratamiento
- Se puede tratar con cremas y geles para pieles sensibles, de
acuerdo a la circunstancia, señala Nancy Eklund. Además hay que
prevenir constantemente cualquier daño al cutis.
- También se puede combatirla con el uso de antibióticos de amplio
espectro, en una especie de ataque frontal que, aunque no lo elimina
totalmente, sin embargo tiene la capacidad de frenar la expasión.
Naturalmente este tratamiento no se puede llevar a cabo por
iniciativa propia, debe estar bajo control del especialista, explica
Julio Limón.
- No es grave, pero es molesta y afecta a la imagen, sobre todo en
situaciones en que por influencia del clima o de otras alteraciones,
aumenta la intensidad de su enrojecimiento, puntualiza Ana María
Gallo.
El biorritmo del
cutis
Conocer bien los ritmos biológicos del
organismo es fundamental para sacar el mayor provecho de los
tratamientos estéticos, señala la experta en belleza Nancy Eklund.
“Cuando dormimos poco, por ejemplo, acabamos alterando el sistema
hormonal e interrumpiendo el proceso de regeneración del organismo
-básico para mantener el buen estado de la piel-, ya que el estrés
impide que las células se renueven correctamente”.
Es cuando el proceso de envejecimiento se acelera. Los cambios
celulares y las comunicaciones entre los sistemas del organismo
acontecen de forma periódica y rítmica, sea a través de ciclos de
actividad y reposos, absorción y eliminación, construcción y
destrucción de las células. El principal de ellos es establecido por
la variación entre el día y la noche.
Incidencia de las horas
Durante el día, el cuerpo mantiene un ritmo intenso. Es cuando
las células funcionan a todo vapor, con un gasto energético máximo.
Por la noche, la producción de glóbulos blancos aumenta, reforzando
las defensas del organismo. El cuerpo descansa para recuperar sus
energías y, claro está, mantiene la piel lozana. El sueño estimula
la circulación, llevando más sangre y oxígeno hacia la epidermis
(capa superficial de la piel), que también aprovecha este periodo
para recuperarse de las agresiones sufridas (medio ambiente) durante
el día.
De noche los tejidos pierden menos agua, favoreciendo la retención
de líquidos. Otro fenómeno esencialmente nocturno es la ‘liberación’
de la hormona de crecimiento.
En los adultos estimula la producción de nuevas células, que
sustituyen a los tejidos desgastados, acelerando su proceso de
cicatrización y renovación. Una parte de esas células es responsable
de la formación de una nueva capa córnea, la barrera de protección
de la piel. La otra se divide, asegurando la continuidad de las
capas más profundas de la dermis.
Aparece la rosácea
Cuando este ciclo -biorritmo- se altera, vemos pieles
estresadas, cansadas e hipersensibles. Ahí vemos bajar el sistema
inmune y pueden surgir casos de rosácea, leve o profunda, en
cualquier tipo de piel, desde la blanca hasta la morena color
oscuro. La mayoría ha perdido la capacidad de retener humedad en la
capa media.
El sueño es la receta
Este ciclo completo de renovación dura cerca de trece días, pero
la duplicación celular propiamente dicha lleva sólo algunas horas y
sucede, principalmente, entre la medianoche y las cinco de la
mañana.
En este periodo, las células de la capa media de la piel encargadas
de la producción del colágeno y la elastina trabajan y proliferan
con mayor rapidez, al igual que la división celular.
Para el día y la noche
Sin embargo, debido al estrés diario, acabamos durmiendo menos
de las 8 horas necesarias. De esta forma, el organismo no consigue
recuperarse de los desgastes sufridos.
Por esa razón la industria cosmética invierte en tratamientos
especiales para el día y para la noche, con fórmulas sobre la base
de extractos de plantas que respetan los principios de la
fitoterapia, aromaterapia y cromoterapia. Ellos actúan sobre el
estado de ánimo, calmando o revitalizando las energías.
Los colores, así como las fragancias empleadas, varían. Para el día,
amarillo; para la noche, azul. Los revigorizantes óleos esenciales
de frutas cítricas y menta son los preferidos para ser usados bajo
el sol. A la hora de dormir, aromas más dulces y relajantes.
Otro factor importante es la textura de las fórmulas: leve y fresca
para las mañanas calientes, como el gel y las lociones; más
consistentes y cremosas, para la noche.
Todos los productos poseen un cóctel de vitaminas: A, exfoliante.
B5, humectante. C e Y, antioxidantes. K, vasoconstrictora. F y N,
hidratantes y fortalecedoras de la epidermis.
Los beneficios
Nancy Eklund afirma que aplicar productos por la noche es más
beneficiosa porque permanecen más tiempo en contacto con la piel.
Por la noche transpiramos naturalmente menos, no llevamos la mano al
rostro tantas veces, dispensando la necesidad de reaplicar la crema.
Las esteticistas y pacientes deben entender el mecanismo que rige la
selección de los productos de belleza: el sentido común.
Las fórmulas despigmentantes, rejuvenecedoras y las que combaten el
acné, por ejemplo, son ideales para la noche porque, casi siempre,
contienen ingredientes fotosensibles que provocan una exfoliación de
la piel. Así, no se corre el riesgo de quemar o manchar el cutis
bajo el sol. Las cremas para el día son, generalmente, hidratantes
que contienen úrea, vitamina C y ceramidas.
La estética moderna respeta los ritmos biológicos del cuerpo como el
mejor camino para activar la eficacia de los cosméticos. De ahí que
la experta en el cuidado de la belleza nos dice que también se debe
respetar el tipo de vida de la paciente a la hora de establecer sus
programas de tratamiento.
Las fórmulas de tratamiento facial parten del principio de que el
medio ambiente provoca efectos diferentes en la piel, de acuerdo con
la hora del día. De ahí que ellas contengan principios que activan
la capacidad que la piel posee para protegerse y regenerarse.
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